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Se queda con un piso desvalijado y una deuda de más de 5.000 euros

Por Fran Cano - Mayo 31, 2017
Se queda con un piso desvalijado y una deuda de más de 5.000 euros
El piso, desvalijado.

La propietaria del piso ha descubierto hoy el apartamento que alquilaba a una mujer desmantelado: desde muebles de cocina hasta el termo, sillas y mesas

Mariana Laguna —de 33 años— tiene motivos para la indignación: hoy ha descubierto que el apartamento arrendado a una inquilina que le debía nueve meses de alquiler está totalmente desvalijado. “Hoy la han echado del apartamento”, dice en alusión a una mujer —de iniciales G. D. A.–. “Y nos hemos encontrado que falta todo: desde los muebles de cocina hasta el termo; las cortinas, los toldos, las mesas, las sillas… Sólo queda un mueble enorme en el salón”, cuenta Laguna a Lacontradejaén. El piso está en la capital.

La historia arrancó en septiembre del año pasado, cuando la inquilina rogó a la madre de Mariana Laguna que le permitiese entrar en el apartamento en condiciones adaptadas para la mujer, que alegó vivir una situación delicada, con una hija a su cargo. “Entonces mi madre pacta con ella una cuantía mensual de en torno a 400 euros”, relata Laguna. Además, convienen que la fianza se efectúe en dos plazos de 200 euros. Todo listo; la mujer entró al apartamento.

 El piso, antes de ser desvalijado.
El piso, antes de ser desvalijado.

Los términos contractuales no tardaron en ser —presuntamente— papel mojado para la inquilina. Según la propietaria, sólo pagó 200 euros a los quince días de residir en el apartamento. Esa ha sido la única cantidad que ha dado en nueve meses, hasta que hoy ha sido expulsada después de que la familia de la propietaria pusiera el asunto en manos de un abogado, a partir de octubre. “Entre los impagos del contrato y los gastos de luz y agua, que los hemos asumido siempre nosotros, nos debe más de 5.000 euros”, señala, siempre según su versión.

EL PERJUICIO EN LA VIVIENDA

Hoy Laguna valora denunciar la falta de objetos en la vivienda que tenía arrendada. Uno de sus hermanos ha descubierto esta mañana el estado del inmueble justo después de que la inquilina fuese expulsada. La autoría de las sustracciones es aún incierta.

Asegura la propietaria que la mujer ha tenido “malas formas” durante este tenso proceso. “Al segundo mes dejó de atendernos al teléfono. En abril incluso se hizo la víctima en un periódico”, lamenta.

Queda por determinar cuál ha sido el perjuicio económico en la vivienda. Sólo la cocina cuesta 4.000 euros. “Antes de esta mujer tuvimos a tres estudiantes varios cursos. No nos dieron problemas. A partir de ahora tendremos un filtro exigente antes de alquilar”, concluye.

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