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Pontones, un paraje abandonado en pleno parque natural

Por José María del Moral Ituarte - Julio 04, 2019
Pontones, un paraje abandonado en pleno parque natural
Basura en Pontones, junto al río Segura.

En plena ola de calor recalé el pasado fin de semana en Pontones donde, en contra de todo alarmismo mediático, se disfrutaba de una temperatura elevada pero perfectamente llevadera para estas fechas. Antes de acercarme al nacimiento del Segura, un vecino me aconsejó que hiciera el recorrido por la margen del río hasta Pontón Alto mientras refrescaba. Efectivamente, con el Segura fluyendo vivo a un lado, se trata de un recorrido sombreado por un arbolado espeso donde abundan soberbios nogales. Un verdadero disfrute acompañado del canto de pájaros y el murmullo del agua.

Al cabo de un rato, entre las huertas ribereñas comienzan a entreverse las edificaciones de Pontón Alto. Y, hete aquí, que de repente el río aparece degradado por las basuras, muebles viejos tirados, escombros y restos de electrodomésticos tanto en el mismo cauce como en las riberas. ¿Cómo pensar que uno se encuentra en un parque natural de la trascendencia —bueno, quizá como cualquier territorio— del de Cazorla, Segura y las Villas? ¿Es que nadie ha visto semejante deterioro? ¿Ningún miembro de la Corporación sabe que en esa ribera hay basura desde hace años?

Tenemos que tener en cuenta tres cosas muy importantes: la primera es que este tramo del río Segura va recorriendo de manera natural antes de embalsarse en el Anchuricas. Es un tramo caracterizado por aguas cristalinas donde se encuentra un coto de pesca sin muerte y que forma parte de un corredor natural a escasos kilómetros del nacimiento de dicho río. Segundo, me consta que el sector turístico de Pontones está en alza por el empeño, ilusión y dedicación de un grupo de personas que están apostando por esta maravillosa tierra y que todo el sector turístico peligra por este tipo de imagen que presta el lugar. Y por último, no olvidemos que se trata de un parque natural que tiene que cumplir una serie de requisitos y exigencias por parte de las Administraciones y oriundos de la zona.

A la vuelta del equívoco paseo, el joven que me había propuesto el recorrido me preguntó qué me había parecido. Le enseñé las fotografías y, apenado, me dijo que río abajo él había visto hasta tambores de lavadoras en el cauce. No quise comprobarlo, bastante había visto ya.

Ante esta situación, que paradójicamente no se corresponde con la imagen idílica que se suele mostrar en las webs de turismo o cualquier otro medio que publicite visitar el río Segura en esta zona, no quise quedarme de brazos cruzados ante tanta indignación y vergüenza ajena, aun siendo de fuera de esta provincia, y por eso el motivo de estas palabras reivindicativas que espero remuevan conciencias.

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