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Producir lo nuestro y más con nuestros jóvenes

Por Jesús Cárdenas Izquierdo - Septiembre 19, 2020
Producir lo nuestro y más con nuestros jóvenes
El empleo de camarero es uno en el que trabaja más jóvenes sobre cualificados. Foto: ConnieMa/Flickr

¿Habrá cosa más gratificante que dar a manos llenas? Pero para eso hay que tener y para tener hay que producir siendo necesarias ideas, proyectos y la conjunción de capital, trabajo, entusiasmo, esfuerzo y honradez para tener la necesaria credibilidad.

Si ahora, que estamos en un nuevo escenario de interrelación globalizada, no se reorganizan las bases financieras, económicas y productivas, tendentes a crear desde abajo la clase media, para que los pobres sean menos pobres y los ricos, quizás menos ricos. ¿Para cuándo hacerlo?

Para ello, siempre hay que intentar ver el 'bosque', para no perderse. Si antes del Covid-19,las oportunidades de empleo para los jóvenes mejor formados de la historia de este país estaban en torno al 40% en dependencia del lugar y sector, ahora se desplomarán aún más. Las administraciones tienen que dar un golpe de timón y hacer llamamientos a las organizaciones empresariales para realizar planes de desarrollo, pero sobre actividades concretas, no para que se queden sobre el papel o en la buena intención.

No podemos sentirnos orgullosos de ser los campeones de las tristes estadísticas del paro, de la impresionante deuda, de déficit crónico de nuestra balanza comercial, con series de más de diez años, comprando más que vendiendo, porque de ahí viene nuestro empobrecimiento progresivo.

Además de las dificultades financieras también existe la lamentable e imperativa burocracia que emana de las distintas administraciones, y que sea otro freno a los emprendedores, porque así, se puso de manifiesto en un congreso empresarial en Sevilla, donde se nos sitúa en los últimos puestos por las dificultades que se ponen para el establecimiento de empresas.

Por ello, se hace necesario crear un catálogo de productos y bienes de equipo que importamos y que nosotros podemos producir o fabricar y algunos con inmediatez. Pero ahora no podemos perder el tiempo en buscar culpables, sólo para tomar nota de lo que no debemos hacer.

Resolver los problemas de nuestra sociedad debe ser el objetivo, y liquidar con superávit, en la balanza comercial, no por vender más a otros países, que sería lo deseable, sino por comprar menos y producirlo nosotros, creando de esta forma, muchos tajos de trabajo productivos, tantos como para poner a todo el mundo a trabajar, en lo público o privado, en jornada entera o media, como autónomo, en sociedad cooperativa o de otra naturaleza.

Sería ilusionante que las administraciones lideraran las convocatorias con todos los representantes de los agentes económicos y sociales de las universidades, de los medios de comunicación, de las grandes empresas, de las grandes cooperativas (soy un amante del cooperativismo), ingenieros, economistas, y todas las especialidades universitarias y de la formación profesional y se dieran cita en una plataforma digital informática para aportar ideas sobre tajos (me gusta esa palabra) o nuevas actividades a crear e incorporar a las existentes, pero nunca crear desaliento o pesimismo. Siempre en positivo, que no se hable de otra cosa. Creernos que somos los mejores, porque lo somos, como nuestros brillantes sanitarios, que lo son, no en vano las notas de corte de acceso a sus largas y vocacionales carreras sean tan elevadas.

Como ejemplo y a modo de pincelada, decir que no nos equivocamos en potenciar la energía solar, la eólica, pero con paneles y torretas fabricadas por nosotros, también nuestra maquinaría agrícola e industrial, que para eso tenemos a los mejores técnicos e ingenieros, reduciendo las importaciones y eliminando emisiones, con empleos permanentes.

Ser pioneros en inmensas y especiales baterías para incorporar poco a poco a las aeronaves, reduciendo paulatinamente el combustible. Tampoco nos equivocamos en plantar millones de árboles en su mayoría productivos de frutos inmediatos y a largo plazo para hacer de España un vergel sobre todo en la España seca y desértica, embelleciendo su paisaje, creando un medioambiente más saludable y sugestivo, que ahora necesitamos para enriquecer nuestra atracción turística. Un dato, estamos importando de California EE UU más de la mitad de las nueces y la madera de nogal.

Hay que ncrementar el cultivo del azafrán por el empleo que genera. La industria agroalimentaria a pie de materia prima y la conservación de los excedentes agrícolas. Todo el mundo a trabajar. El trabajo ennoblece y dignifica.

Conviene que prolifere y se desarrolle esta tarea con urgencia por su grandeza y dimensión para crear trabajo y riqueza colectiva por y para nuestros jóvenes, que están llenos de ímpetu, fuerza, efervescencia, dinamismo, que son virtudes que tienen que canalizarse en la buena dirección, para potenciar el desarrollo de sus valores, como la dignidad, generosidad, cordialidad y firmeza. Son portadores de los principios más nobles, que les tiene que servir para cargarse de ilusiones y proyectos de todo tipo. Tienen que contagiarse de entusiasmo y desde ahí, son más fáciles todos los objetivos. No deben tener miedo a los errores, porque desde ellos se aprende.

El miedo es un sentimiento maldito que inhibe y bloquea iniciativas a quien lo padece. Son las personas más importantes del futuro y tienen que asumir la responsabilidad del relevo generacional y para ello hay que prepararse en esta sociedad tan compleja y competitiva, fomentando el esfuerzo y la disciplina. Hay que renunciar al alcoholismo, la droga y a otros consumos que degeneran.

La vida ociosa, el descaro y la falta de respeto no les llevará a ningún objetivo digno. En cambio, el aprendizaje, la cualificación profesional y su propia aportación autodidacta los situará en el sendero de la eficacia y de las mejoras continuas. La cultura y el trabajo son la mayor riqueza para el desarrollo de la dimensión humana, que les servirá para su reflexión y proyección, con valores añadidos.

Como siempre el cariño y el amor triunfan, porque en esta crisis, que será peor que la anterior, la familia seguirá siendo vital y ha quedado fortalecida por el apoyo que han recibido los miembros en dificultades.

Los abuelos y los padres tienen que seguir ayudando y sentirse orgullosos cuando los hijos van cumpliendo sus objetivos y aunque nunca nos diesen nada, nadie nos puede quitar la riqueza de espíritu que nos proporciona el quererlos sobre todas las cosas.

Texto de SECOT Jaén

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