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PROSPERIDAD A ORILLAS DEL RÍO SAN JUAN

PROSPERIDAD A ORILLAS DEL RÍO SAN JUAN

Por Fran Cano - Agosto 04, 2018

La playa de la Sierra Sur encara proyectos ambiciosos para potenciar el turismo en Castillo de Locubín: un restaurante y pistas polideportivas se sumarán al nacimiento del río

El agua del río de San Juan es fuente de riqueza para los vecinos de Castillo de Locubín desde hace décadas. Uno de los lugares con más encanto del municipio, tan icónico como la cereza, es el nacimiento, adecuado para el disfrute de visitantes y lugareños. La zona, con un bar de verano, tiene potencial para que Castillo sea referente de la comarca sobre todo en estas fechas. Pese a que todo está dispuesto, hay voces que opinan que el sitio puede dar más de sí. De esa idea parten los proyectos que vienen: convertir el bar en un restaurante abierto medio año y agregar pistas polideportivas junto a las zonas del picnic. Son los revulsivos que harían más atractiva a la playa de la Sierra Sur.

ANTONIO MARCHAL, TESTIGO DE LA EVOLUCIÓN DEL NACIMIENTO

Es lunes 30 de junio, y en el Nacimiento del Río San Juan hay sobre una docena de coches. Un lunes. Nada más entrar llama la atención la barra y la terraza del bar que toma el nombre del lugar. Antonio Marchal, vecino de 33 años, es el dueño del negocio, que abre los meses de verano. Ahora pasa los días en el lugar desde las diez de la mañana hasta las dos de la madrugada. Es temporada alta.

El fin de semana ha sido multitudinario gracias una concentración motera, organizada por él, que congregó a un millar de personas. El nacimiento lució a tope, como en aquellos años en los que los visitantes de Etnosur acampaban en torno al río. Es normal que venga gente de Córdoba, Granada y Jaén, según indica el hostelero, agricultor en el resto de estaciones.

Marchal es el encargado de un bar que antes fue un quiosco de helados regentado por un vecino de nombre Paco y de apodo "El Bombo". Después, pasó al padre de Marchal, Antonio Marchal Zafra. Y el hijo tomó el mando desde hace cinco años aproximadamente. La explotación es posible gracias a una concesión municipal que data de la década de los años ochenta.

 El bar está regentado por Antonio Marchal, de espaldas en la imagen.
El bar está regentado por Antonio Marchal, de espaldas en la imagen.

—Mis recuerdos de niño aquí son gente comprando helados. Esto antes no estaba así: mi padre lo reformó. Antes estaba lleno de césped —comenta Marchal hijo.

¿Qué tiene el lugar? El hostelero responde mientras la cámara de Lacontra lo graba:

—Es el fresco que hace. Y el agua. Yo ya no me baño, pero sí que meto los pies de vez en cuando para relajarme. Es bueno para la circulación. Todo el mundo se baña, hasta los niños —dice, y en ese momento hay dos adultos dentro, con el agua apenas a la altura de las rodillas.

El agua está más helada que fría.

EL PROYECTO DE BAR A RESTAURANTE

Primero, quiosco de helado; después, bar con comida, y en el horizonte un proyecto ambicioso: convertir el bar en un restaurante con una terraza que podría estar cubierta con cristaleras, y en el interior, un salón con sesenta o setenta mesas. Marchal estima que podría tener capacidad para cerca de 200 personas, entre la calle y el salón.

El restaurante introduciría un cambio: ya no solo estaría abierto un cuatrimestre o un trimestre, sino que pasaría a ser una oferta hostelera disponible medio año. Esa es la idea.

Marchal y el Ayuntamiento de Castillo han movido ficha. El empresario quiere aprovechar las subvenciones que ofrece la Asociación para el Desarrollo de la Sierra Sur (Adsur).

Juan Peinado, presidente de la Adsur, explica que en septiembre se abre un nuevo plazo para presentar solicitudes. "Entendemos que es una oportunidad para generar empleo", señala en declaraciones a este periódico. La cuantía máxima de las ayudas asciende a 100.000 euros, si bien los proyectos pueden llegar, más o menos, al 60 por ciento de la cifra. "Pensamos en la pequeña y mediana empresa", remarca.

Si el proyecto se resuelve, el restaurante podría ser una realidad en uno a dos años, según los cálculos del empresario.

Cristóbal Rodríguez, alcalde de Castillo, ya imagina parte de la oferta gastronómica del establecimiento: truchas del propio río, una vez que se posibilite de nuevo pescar en 'el San Juan'. "El coto se cerró por una sentencia del Tribunal Supremo. Pero es posible que pronto haya licencia para pescar", adelanta.

 El río San Juan, atractivo para visitantes.
El río San Juan, atractivo para visitantes.

LOS VISITANTES DISFRUTAN LA ZONA MÁS QUE LOS CASTILLEROS

Juan Peinado es castillero y fue alcalde durante una legislatura. Está convencido de que el nacimiento del río San Juan puede aprovechar aún más su potencial turístico. Celebra las intenciones del equipo de Gobierno de adecentar el entorno del río con espacios verdes, y agregar más zonas de picnic.

Pero ¿recibirá la respuesta de los visitantes?
Hoy, lunes, hay gente, y uno de los grupos junto al río, sentado alrededor de una mesa, es la familia Fernández, de Torredelcampo. Es el cumpleaños de la joven Loli Fernández, que celebra los 21. El lunes es el día de descanso del Bar Kiko, que está en Torredonjimeno. Por eso están ahora aquí.

—Venimos casi todos los veranos. A mi padre le hablaron del paraje y le mostraron fotos. Cuando vinimos por primera vez, descubrimos el fresco que hace, y el agua, súper limpia.

A Loli y a la familia se la ha quedado grabada una escena de hace tres años, cuando de pronto asistieron a los bautizos en el río de más de un centenar de personas.

—No sabíamos que hacían —recuerda.

La familia coincide: el lugar es estupendo para comer, bañarse y estar tranquilo. Como en la playa.

—Pero más limpio —matiza la joven.

—Ya me gustaría tener esto en mi pueblo —dice una familiar.

 La familia Fernández, de Torredelcampo.
La familia Fernández, de Torredelcampo.

"En Castillo siempre decimos que hay dos cosas que no nos pueden tocar: Nuestro Padre Jesús y el río", cuenta Juan Peinado. "Los vecinos están orgullosos del nacimiento del San Juan", aporta Cristobal Rodríguez.

Y sin embargo, la paradoja es que los lugareños no acuden tanto al paraje. Así lo revela el hostelero Marchal. La gente del pueblo tira de chalés y vegas en verano.

—Yo hace poco traje aquí a un colega de Granada. Flipó.

Habla José María Peral, castillero de 20 años. Él y su amigo Raúl Castillo, de 25, confirman esa realidad: los autóctonos hacen más de guías que de visitantes. Aunque ellos son excepción, porque visitan la zona con asiduidad.

—Dicen que no valoras las cosas hasta que se pierden. Algo así nos pasa a los de aquí con el río —aporta Castillo.

Los dos jóvenes ven con muy buenos ojos el proyecto del restaurante. Creen que sería un aliciente más para el nacimiento. Además, coinciden en que el negocio estaría en buenas manos:

—Marchal es el puto amo —dice uno.
—Una bella persona —aporta el otro.

LA OFERTA DEPORTIVA QUE PREPARA EL AYUNTAMIENTO

Enfrente del río San Juan hay una vía ferrata. El alcalde local, Cristobal Rodríguez, recuerda que fue la primera de Jaén. El entorno invita a las prácticas deportivas. El Ayuntamiento compró el terreno enfrente del río para posibilitar esa vía ferrata.

Las intenciones municipales van —valga la expresión— por ese camino: más deporte. "Queremos que en el futuro haya otros atractivos, como una tirolina", dice el regidor. Antes de la tirolina pueden llegar pistas polideportivas anexadas al lugar del picnic que ya se aumentó. "Hay un sendero desde el puente hasta el paraje que se ha convertido en una ruta habitual", añade.

¿Más ideas? Casas de madera junto al río. También lo valora el equipo de Gobierno.

Pasando el nacimiento está Cortijo Vadillo, una oferta de camping de lujo ideada por Sam Whalley, un albañil que dejó Inglaterra para afincarse en el sur de Jaén y proponer de paso el denominado 'glamping'. Incluso ha traído chamanes al lugar.

David Nieto es un joven de 22 años de Fuentes Viejas (Trujillo, Granada). Está aquí, en el paraje, y es el único que habla de la manada de colegas que hay en un banco.

—Yo creo que cada vez viene más gente. La comida es buena aquí. Me gusta venir los martes y los miércoles, y noto que la afluencia crece.

La vida económica fluye junto al río por más que el debate entre la virginidad del espacio y la posterior acción humana aún esté presente.

Todo apunta a que el lugar puede ser más —mucho más— próspero. Mientras tanto, el río da agua a todo el pueblo.

 

Vídeo y fotos: Antonio Anguita.

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