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La capital cierra filas con los jiennenses del olivar

Por Javier Cano - Febrero 24, 2020
La capital cierra filas con los jiennenses del olivar
Serafina Extremera cierra la puerta de su negocio para apoyar a los olivareros en la concentración. Foto: Javier Cano

Comerciantes, centros educativos, trabajadores municipales, la Iglesia jiennense o vecinos de la capital secundan con su presencia las reivindicaciones del sector

Para la cita de esta mañana parecía escrito el hermosísimo poema de Vicente Aleixandre En la plaza:   

Baja, baja despacio y búscate entre los otros. / Allí están todos, y tú entre ellos. / Oh, desnúdate y fúndete, y reconócete. 

La maestría del Nobel malagueño, su invitación a la suma, retrata (como solo él supo hacerlo) lo que se ha vivido hoy ante la Catedral de Jaén, en ese hito histórico-sentimental que es la Plaza de Santa María, hasta hace un rato (como tantas veces) centro neurálgico de la ciudad. 

Escenario de las reivindicaciones olivareras fijadas para este 24 de febrero, sobre su polémico pavimento han confluido no solo los protagonistas de una demanda menos secundada de lo que las expectativas apuntaban, no: allí han estado, con ellos, los comerciantes que, en solidaridad, han decidido echar la llave de sus establecimientos y asumir dos horas de cierre para arrimar el hombro a la protesta; estudiantes y profesores de tres centros educativos de la capital; trabajadores, habituales de las horas de sol en la plaza y hasta la Iglesia diocesana. Todos ellos conscientes de la importancia, de lo trascendental, de lo histórico de esta cita, han apoyado al sector.

"Lo que piden es justo, totalmente", ha asegurado Francisco Montoro, antiguo "vaquero", que lo tiene claro: "Tienen que vender directamente a la gente, como hacen las cooperativas, que se ahorren los intermediarios". "Esto es insoportable", ha apuntado Miguel Ramírez, habitual, como su compañero, de los bancos de la Plaza de Santa María. Tan entregados están a la causa que Montoro, pese a los años y los achaques, no lo ha dudado y, pancarta en mano, ha posado con dirigentes de las organizaciones agrarias presentes en el acto.

 Francisco Montoro y Miguel Ramírez, habituales de la Plaza de Santa María, no faltaron a la concentración. Foto: Javier Cano
Francisco Montoro y Miguel Ramírez, habituales de la Plaza de Santa María, no faltaron a la concentración. Foto: Javier Cano

Unos duros asientos (los que rodean las orillas de la Catedral) desde los que no se divisaban precisamente muchos comercios cerrados, no, todo hay que decirlo. Desde primeras horas de la mañana, este periódico ha preguntado a dependendientes y camareros de diferentes locales si tenían intención de sumarse a la protesta, y la respuesta ha sido lacónica casi siempre cuando no negativa; a veces, incluso, de dudoso gusto: 

"¿Que si voy a cerrar la tienda para apoyar a los olivareros? ¿Me van a pagar ellos a mí lo que pierda de venta esas dos horas?". En otros casos, afortunadamente, la empatía se ha impuesto y las puertas cerradas han mostrado el apoyo del comercio a la causa. Es el caso de Jesús Aguilar, al frente de un establecimiento de artículos religiosos a un paso del Ayuntamiento; no lo ha dudado y, durante un buen rato, ha puesto su grano de arena esta mañana. 

"Es complicado cerrar hoy, prácticamente ya en Cuaresma; tengo bastantes pedidos de cofradías que tienen que salir, pero siempre apoyo las reivindicaciones de los olivareros a través de las redes, y hoy no va a ser menos", ha sentenciado. Pocos metros más abajo, Jerónimo Jaén y Serafina Extremera bajaban también la persiana de su tienda de muebles para evidenciar su apoyo a la concentración. Una actitud que también han dejado clara Francisca Morales y Moisés García, que atienden una floristería en los soportales de la calle Campanas.

 Persiana cerrada en una floristería de la Plaza de Santa María. Foto: Javier Cano
Persiana cerrada en una floristería de la Plaza de Santa María. Foto: Javier Cano

Entra en el hervor, en la plaza. / Entra en el torrente que te reclama y allí sé tú mismo.

Como si los versos del poeta del 27 resonaran en el aire, poco a poco la plaza se ha poblado de unanimidad. Hasta tres centros educativos de la capital han acudido a la llamada del sector y, activos donde los haya, han hecho pública su solidaridad. Los más madrugadores han sido los alumnos de primero de Bachillerato de Sociales y Humanidades del instituto Fuente de la Peña, que a eso de las diez y media ocupaban ya las escaleras catedralicias. 

"Se les comunicó la semana pasada, se ha pedido autorización a los padres y han venido aquellos a los que han autorizado; algunos padres, cuando han dado la autorización, han indicado incluso que apoyan la concentración", ha aclarado Trinidad López, profesora de Economía y secretaria del IES, que junto con las docentes Mari Paz Molinos y Ana Victoria Hidalgo han acompañado a los estudiantes. López añade: "En mi asignatura hablamos de los sectores productivos tanto de nuestra tierra como de España en general, así que estos son temas que también se tocan en clase". 

 Alumnos y profesores del colegio Santo Tomás enfilan la calle Obispo González camino de la concentración. Foto: Javier Cano
Alumnos y profesores del colegio Santo Tomás enfilan la calle Obispo González camino de la concentración. Foto: Javier Cano

Ellos han sido los primeros en llegar, sí, pero no los que más ruido han hecho; un 'honor' que se disputan los colegios Santo Tomás y Pedro Poveda; el primero lo hacía después de las once en comitiva, desde el callejón del Conde, donde se ubican las instalaciones. Cargados de pancartas reivindicativas, los alumnos y profesores del centro escolar más antiguo de Jaén capital proclamaban: "Santo Tomás con el olivar". Tanto empeño han puesto en hacerse oír que su entrada a la Plaza de Santa María ha provocado el aplauso de la multitud: ¡había que ver las caras de los peques al pisar entre aplausos la zona 0!: "Han venido niños de tercero y de quinto de Primaria, queríamos venir todo el colegio, pero había otras actividades; han trabajado y vienen a por todas", ha indicado Noemí Rodríguez, jefa de Estudios del Santo Tomás.

"Pedro Poveda con el olivar" ha sido el lema coreado por el colegio teresiano, representado por estudiantes "de segundo y tercero de la ESO", según Raquel Pozuelo, jefa de Estudios del centro. Bajo el balcón central del Ayuntamiento, han celebrado el manifiesto leído por el actor Santi Rodríguez.

 Una nutrida representación del colegio Pedro Poveda escucha el manifiesto. Foto: Javier Cano
Una nutrida representación del colegio Pedro Poveda escucha el manifiesto. Foto: Javier Cano

Testigos de excepción de los clamores, de las peticiones, de la pacífica pero encendida batalla por la supervivencia, la Catedral de Jaén, el Ayuntamiento y el Obispado, cuyo personal ha cambiado la oficina por el paisaje al que dan sus ventanas y se han sumado a la protesta: "Se secundan todas las peticiones que justamente hace el olivar jiennense porque, en definitiva, se trata de la base de la economía de Jaén, una base que está siendo maltratada a distintos niveles, empezando por el político y siguiendo por el económico, de gestión del olivar y sobre todo de gestión de la produccióh, la distribución y la comercialización del aceite", ha afirmado Francisco Juan Martínez Rojas, vicario general de la Diócesis y deán del templo mayor.

"Nuestra gente trabaja por unos sueldos ínfimos cuando otros se lucran de forma injusta del trabajo de las mujeres y los hombres de Jaén, como ya ha reseñado el obispo", ha apostillado el deán, que ha excusado a monseñor Rodríguez Magro, de viaje en Madrid.

 Trabajadores del Obispado, con el vicario general, en la Plaza de Santa María. Foto: Obispado de Jaén
Trabajadores del Obispado, con el vicario general, en la Plaza de Santa María. Foto: Obispado de Jaén

En cuestión de un rato, lo que al principio de la mañana amenazaba con un chasco ha dado paso a una estimable concentración de personas en torno a las demandas del campo jiennense. Cada vez más pancartas, más responsables políticos y sindicales, mayor número de agricultores, cada vez más unanimidad, en la línea que Aleixandre sugería en verso. Bajo el gran lazo verde del Palacio Episcopal, una decena larga de jóvenes trabajadores de la Escuela Taller del Imefe aguardaban el momento de adentrarse en la plaza y, con sus camisetas verde olivo, acentuar el carácter rural de la cita: "Queremos que se revalorice el aceite, es nuestra moneda de cambio", ha manifestado Iván Arenas de Jesús. Sincero a más no poder, el trabajador se ha echado para adelante entre la timidez de sus compañeros a la hora de responder y ha aclarado: "En cuanto nos dijeron para qué era la concentración, la mayoría hemos querido estar aquí".

Si a las doce del mediodía estaba prevista la conclusión de la protesta, a esa misma hora, como ya es frecuente, la Plataforma Jubilados por Jaén preveía dar comienzo a su particular demanda de soluciones para los pensionistas, para la seguridad de sus pagas. Acostumbrados a la movilización, no lo han dudado y, tras el blando parapeto de su pancarta, han secundado al sector.

Del mundo de la cultura, entre otros, el escritor y etnógrafo Manuel Rodríguez Arévalo ha acudido a la convocatoria; según el autor de Tabernas, mesones, posadas y ventas de Jaén, "a la importancia económica del olivar se añade también su papel conservador del patrimonio etnográfico que, por ejemplo, se genera y preserva en los tajos".

¡Oh pequeño corazón diminuto, corazón que quiere latir / para ser él también el unánime corazón que le alcanza!

Aleixandre lo hizo poema y, hoy, Jaén lo ha reencarnado en realidad.
 

 Once componentes de la Escuela Taller secundaron las reivindicaciones. Foto: Javier Cano
Once componentes de la Escuela Taller secundaron las reivindicaciones. Foto: Javier Cano

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