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PROVIDA ANTE LA ADVERSIDAD

PROVIDA ANTE LA ADVERSIDAD

Por Fran Cano - Abril 07, 2018

Ser mujer.

Ser joven.

Estar embarazada en la peor (o en una de las peores) de las circunstancias.

No saber qué hacer.

Y estar sola.

La Plataforma de Ayuda a la Mujer Embarazada evita la soledad de las jóvenes y no tan jóvenes que dudan en dar el paso de ser madres. Entidades provida integran un colectivo que coordina Cáritas en Jaén. El proyectó arrancó hace casi una década y ha dado cobertura a decenas de mujeres asentadas en la provincia. El año pasado 17 jóvenes fueron asistidas. En lo que va de año el número camina hacia la mitad del anterior (7), y las necesidades de ellas no han menguado desde el origen. Los contextos vulnerables continúan. “Por eso se plantean interrumpir el embarazo”, coinciden trabajadoras consultadas por este periódico.

Cuando no existía la plataforma como tal, sí que había un proyecto centrado en la acogida de madres en situaciones frágiles. Trabajadoras sociales advirtieron que era necesario además un programa que amparase a las mujeres con recursos centrados tanto en ellas, protagonistas de un momento de sus vidas que les creaba pánico, como en los familiares, aliados solo cuando dejan de ser un obstáculo para ellas.

LA INTERVENCIÓN HUMANITARIA

Es lunes 2 de abril de 2018, y en la sede de Cáritas en Jaén están la coordinadora del Programa de Mujer, marco del proyecto, y la técnica que hoy trabaja en el proyecto. Son Anabel Molina y Ángela Domínguez, respectivamente.

Ambas trazan una suerte de denominadores comunes en las mujeres auxiliadas que se repiten en buena parte de los casos: jóvenes cuyos embarazos son inesperados; el padre se ha desentendido de la situación, aunque no en todos los casos; tienen escaso apoyo familiar; son mujeres inmigrantes que se encuentran solas en España, y el perfil socioeconómico es bajo o muy bajo.

Las edades varían entre los 18 y los 28 años, aunque también hay excepciones de mujeres que sobrepasan la treintena. ¿Cómo empieza todo?

El programa Plataforma, como lo denominan las técnicas para abreviar, está difundido hasta en los centros de salud. Hay un trabajo constante de difusión para que las mujeres sepan que hay un equipo al que dirigirse. Si quieren. Siete voluntarios ayudan a la organización de los recursos.

 La plataforma arrancó en 2010. En la imagen, Ángela Domínguez repasa parte del trabajo de apoyo. Foto: Fran Cano.
La plataforma arrancó en 2010. En la imagen, Ángela Domínguez repasa parte del trabajo de apoyo. Foto: Fran Cano.

—Lo primero que hacemos es atenderlas y escucharlas. Conocemos la situación concreta de cada una y preparamos la acogida y la intervención —explica Molina.

La empatía es clave para que ellas entiendan que no están condenadas a interrumpir el embarazo.

—Hay casos de todo tipo: muchas arrastran problemas de violencia de género. El acompañamiento que hacemos continúa después de tener al bebé —cuenta Molina.

—Habitualmente suelen venir solas a la primera atención —apunta Domínguez.

Y sí que pueden venir con un hijo ya nacido, aparte del que es o puede ser en el vientre. La cobertura comprende desde la ayuda para solicitar subvenciones hasta buscar un empleo pasando por la mediación con la familia. Esta última es quizá la tarea más compleja.

EL CENTRO DE ORIENTACIÓN FAMILIAR ATENDIÓ A 49 MUJERES

La dinámica en los últimos meses muestra que el número de mujeres españolas que piden ayuda a Plataforma se va acercando al de las extranjeras. Uno de los colectivos provida integrados en el proyecto es el Centro de Orientación Familiar (COF), ubicado en la calle San Clemente de Jaén. Ofrece, como su nombre indica, apoyo a las madres y sus familias desde hace 21 años.

Celedonia Ortega, del COF, explica a este periódico que en las más de dos décadas de vida el centro ha atendido a unas 600 personas. Solo el año pasado dio cobertura a 49. “Nosotros ofrecemos nuestro servicio para arropar a la chica embarazada para resolver asuntos familiares”, explica por teléfono a este diario.

Cuenta que los casos de atención que más se repiten tienen que ver con el obstáculo familiar. Es decir, cuando los propios padres subrayan las carencias económicas. “Muchas piensan que el futuro bebé traerá más complicaciones a la casa. Y si se trata de un hogar desestructurado debido a la relación entre los padres, los problemas aumentan”, razona.

Ortega tiene una convicción: el motivo que lleva a una joven embarazada a plantearse no tener el bebé está ligado a la falta de estabilidad emocional. “Si estas sola, si tu familia tampoco te apoya, encuentras máxima dificultad”, apunta.

 Los contextos delicados generan indefensión en las mujeres embarazas, según advierten desde los movimientos provida.
Los contextos delicados generan indefensión en las mujeres embarazas, según advierten desde los movimientos provida.

LA ACOGIDA EN HERMANAS DE CONSOLACIÓN DE LINARES

Beatriz de Diego es la directora del programa Mujer y Madre en Hermanas de Consolación de Linares. El proyecto supone la acogida integral, la formación y la alfabetización de mujeres embarazadas o con niños. Ahora dan cobertura a una decena, según precisa De Diego, que llegó a Linares hace medio año. “Atendemos a mujeres que están en riesgo de exclusión social”, indica a este diario.

El colectivo inmigrante sí es más relevante en este programa que está conectado con Plataforma y con organismos que aúnan fuerzas para que la acción sea más afectiva. De Diego remarca que es necesario que las asociaciones que ayudan a las mujeres sean capaces de realizar proyectos conjuntos. “Es una urgencia. Nos falta más creatividad para crear algo entre todos, y que las identidades de cada asociación queden en un plano secundario”, opina.

El reto en el caso de Mujer y Madre es preparar progresivamente la independencia de ellas. El plazo de acogida ronda el año y medio, pero se deben dar las condiciones oportunas para iniciar la emancipación.

No es fácil llegar a ese punto, que está condicionado por los propios hijos nacidos. “El acompañamiento es especial cuando tienen menores ya escolarizados. No se puede interrumpir el ejercicio escolar del niño”, apunta. Tal y como ella revela, el contacto con Plataforma ayuda a entender mejor cuál es la realidad de las mujeres que son auxiliadas. “Así nos cuestionamos nuestra acción”, apostilla.

“LA MAYORÍA SE ALEGRA DE SEGUIR HACIA ADELANTE”

Adevida, Derecho a Vivir y la Delegación Episcopal de Familia y Vida también están conectados con el trabajo que desempeña Cáritas en Jaén. A todos los colectivos citados en el reportaje les une la sensibilidad de convertir las condiciones adversas en un terreno menos hostil, más estable. A todos les une un posicionamiento: están a favor de la vida. “Sí, esa es la idea que nos mueve. Hay chicas que viven momentos muy delicados: ‘O aborta o te vas de casa’, ‘Estoy embarazada y no me van a renovar en el trabajo’. Están indefensas”, señala Juan Díaz, presidente de Adevida.

“Hay que apoyar a la vida siempre, de forma incondicional”, defiende Juan de Dios García, de la Delegación Espiscopal de Familia y Vida. Cuenta que cada dos meses hay reuniones de los responsables de los movimientos provida y del COF para estudiar los casos y el método de atención. Los sacerdotes se implican en la difusión de la Plataforma. El Obispado respalda el trabajo en Cáritas.

Anabel Molina ha vivido también casos en los que la mujer tomó la decisión de interrumpir el embarazo.

—Hay mujeres que dejan de venir aquí y a los años te las encuentras por la calle. Sabes que no lo tuvieron. Aunque la mayoría se alegra de seguir hacia adelante incluso cuando al principio tuvieron dudas —asegura.

 Ángela Domínguez y Anabel Molina, técnicas de la plataforma, han atendido casos de todo tipo. Foto: Fran Cano.
Ángela Domínguez y Anabel Molina, técnicas de la plataforma, han atendido casos de todo tipo. Foto: Fran Cano.

“No se pueden evitar los abortos porque a veces falta conciencia del daño que supone para la madre. Queda tocada para el resto de su vida. Creo que se ha frivolizado el aborto. Más allá de la moral de cada uno, hay que pensar en el punto de vista humano”, interpreta Celedonia Ortega. “Existe un dolor que queda invisibilizado”, añade.

¿Cuántas madres hay que no acuden a Plataforma y deciden interrumpir el embarazo bajo presión, en situaciones límite? “Ahora hay más necesidades que cuando empezó el programa. Si vienen menos es porque quizás nos hemos relajado”, dice Juan de Dios García.

El Foro de la Familia ha pedido políticas sociales para que haya asistencia desde el Estado similar a la que hace Cáritas con fondos propios. Por otro lado, el proyecto Raquel acompaña a las mujeres que han perdido un hijo o han vivido un aborto voluntario.

El programa de atención a las mujeres embarazadas también llegó a los colegios de Jaén. Hace un par de años estudiantes aportaron biberones, chupetes y otros artículos para recién nacidos cuyas madres decidieron traerlos al mundo. Fue una decisión libre e individual. En un contexto adverso. Y no estuvieron solas.

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