Cerrar Buscador

Paquito: el descanso merecido tras 33 años de excelencia hostelera

Por Javier Cano - Abril 24, 2022
Compartir en Twitter @JavierC91311858
Paquito: el descanso merecido tras 33 años de excelencia hostelera
El popular Paquito, en plena tirada de una caña de cerveza.

Francisco Ruiz Corpas y los suyos dicen adiós a más de tres de décadas de servicio tras la barra del popular y concurrido kiosco de Arjona

La hostelería kiosquera también tiene sus mitos. En Jaén capital, sin ir más lejos, el recordado Petrolo, que junto con su mujer, Dolores, atendía el mítico aguaducho ubicado a las puertas del Palacio Episcopal.

Y en su Arjona natal, Paquito, o lo que es lo mismo: Francisco Ruiz Corpas (1958), siempre de la mano de su esposa, Carmen Gómez (una "muy buena cocinera") para dejar el mejor de los sabores de boca en el personal, el mismo que, a las puertas de su jubilación, le pregunta: "¿Y ahora dónde nos comemos los bocadillos y los pinchos?".

Cada día tiene su propio afán, dice el Evangelio de Mateo, y este querido arjonero lo tiene claro a estas alturas de la película: "Esto es una meta, y nosotros ya hemos llegado".

 En su kiosco, rodeados de familiares y amigos.
En su kiosco, rodeados de familiares y amigos.

Treinta y tres años, con todas sus horas, ha permanecido este matrimonio (y sus cuatro hijos) al frente del céntrico establecimiento para hacer las delicias de todo tipo de paladares a base de "cocina casera": "Lo nuestro ha sido los bocadillos baratillos para la gente joven, los pinchos, los montaditos, las raciones...", explica el protagonista de este reportaje a Lacontradejaén. 

Y al hilo del reconocimiento que la administración local acaba de ofrendarles con motivo de su 'cambio de estado' laboral, el alcalde, Juan Latorre, suscribe: "Paco y Carmen representan los mejores valores como arjoneros, trabajadores, honrados y al servicio de todo un pueblo y de sus visitas".

"El homenaje, como idea personal, reconoce la trayectoria y la dedicación profesional al pueblo de Arjona como hosteleros. Los kioscos del Paseo de San Martín son un elemento no solo de sustento económico estacional para las familias que los regentan sino también una seña de identidad y singular de nuestro pueblo", apostilla el regidor.

Hosteleros de toda la vida, de dinastía, optaron por el local cuando sus dos hijos mayores apenas levantaban un palmo del suelo; allí les crecieron, hasta les vinieron los otros dos, que casi nacieron tirando cañas, pero el trabajo duro y la constancia les han permitido darles carrera a sus vástagos y librarlos de lo que, pese al cariño acumulado en estas tres décadas largas, Francisco considera un trabajo "muy sacrificado":

"Siempre al pie del cañón, sin fiestas ningunas, en el verano siempre trabajando. Hemos estado de boda y hemos tenido que limpiarnos los hocicos y marcharnos a trabajar", asegura.

Y para colmo, dos años de pandemia que les han hecho vivir lo que jamás hubieran imaginado: "Esto ha sido el no va más, miles de fatigas, con mascarillas, con distanciamiento de mesas, cerrando temprano; abríamos a las ocho de la tarde y cerrábamos, como muy tarde, a la una".

Menos mal (celebra) que la administración le aligeró la carga y pudieron olvidarse de algunos impuestos: "Me he sentido muy arropado por el Ayuntamiento", aplaude el hostelero, que toda su vida ha compaginado la barra con la agricultura, campo (nunca mejor dicho) donde le espera un último año de tareas hasta su jubilación total. 

Le queda por delante un trayecto en el que el ocio y la nostalgia serán el pan de cada día, y lo sabe: "Cuando llegue el 15 de mayo, que es cuando abría el kiosco, se me va a antojar mentira. ¡Estaremos con la nieta, que ya tenemos una". No es mal plan, no. 

Eso sí, se va de los grifos, de la bulla de un establecimiento más que ensolerado en la vida de los arjoneros, pero lo hace como los bien nacidos, dando las gracias: "Quiero agradecerles estos años a la gente de mi pueblo, a toda mi familia del pueblo, como yo digo". 

No todo el mundo puede considerar como suyos a sus vecinos, ni viceversa. Algo tendrá el agua cuando la bendicen. 

 Con el alcalde, el día que recibieron el homenaje. Foto: Ayuntamiento de Arjona.
Con el alcalde, el día que recibieron el homenaje. Foto: Ayuntamiento de Arjona.

He visto un error

Únete a nuestro boletín

COMENTARIOS


COMENTA CON FACEBOOK