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Roa expone en Úbeda su personalísima intimidad creativa

Por Javier Cano - Febrero 08, 2020
Roa expone en Úbeda su personalísima intimidad creativa

El pintor muestra en Úbeda 'La esencia de las grandes emociones', antología singular de un artista que cumple cincuenta años de dedicación a la pintura

Más de ciento cuarenta exposiciones individuales y otras tantas colectivas avalan la trayectoria artística de Antonio Miguel Roa, peroxileño de 1961 que, desde el pasado miércoles, exhibe en la sala Pintor Elbo del ubetense Hospital de Santiago su última propuesta: La esencia de las grandes emociones.

Una muestra que permanece abierta hasta el próximo 15 de marzo en la que Roa, como escribió Benedetti, hace inmensa su intimidad, la expande, la comparte. Sí, el pintor pone en bandeja a la mirada un conjunto de pequeñas y grandes piezas que, en definitiva, conforman un resumen cabal de su producción, una suerte de desnudo en el que este singularísimo creador jiennense acerca al público el fruto de su soledad creativa:

"Los pintores pintamos cuando tenemos un lienzo, pero hay momentos que no tenemos; cuando vamos de viaje, y cogemos lo que tenemos más cerca, yo siempre llevo mi cuaderno de artista y papelitos pequeños, y si estoy en un sitio y veo algo que me gusta, hago un apunte; eso es más íntimo que si viene alguien y te dice que le hagas una menina o un campo de olivos", aclara el también docente.

 Un momento de la inauguración de la nueva muestra de Roa.
Un momento de la inauguración de la nueva muestra de Roa.

Escribió Lamartine, el poeta romántico francés: "La casualidad nos da casi siempre lo que nunca se nos hubiere ocurrido pedir"; así nació esta exposición: "Hace ocho meses vino un licenciado de Granada, para un proyecto muy interesante, y es que este año quería abrir la cooperativa de Carchelejo la cosecha con un pintor que pintaba los olivos de color rojo, y que terminara la exposición cuando terminara la aceituna; estando aquí vio una miniatura mía en la pared, se quedó impresionado", recuerda.

Al licenciado se le rompieron todos los esquemas y le animó a enseñarlo a la gente: "Esto es una joya, es la esencia del artista", sentenció el crítico. Ahora, alrededor de cincuenta obras de arte cien por cien Roa pueblan la sala de muestras del soberbio hospital vandelviriano, medio centenar de maravillas a las que el pintor profesa especial devoción: 

"Esa obra ha dormido conmigo, al lado de mi cama, la empecé a hacer hace veinticinco o más años y es sacar lo que nunca he sacado de mi estudio, cosas que hacía para mí pero que gente entendida en arte me dijo que la gente tenía que verla, por su curiosidad, por su elaboracion. Esta exposición es algo especial".

Especial es el adjetivo preciso, el que mejor define la producción de Roa y, cómo no, La esencia de las grandes emociones, cuyo mensaje deja claro el artista: "Quiero darle a la gente a entender que de las pequeñas cosas, los pequeños momentos que la vida nos ofrece, nacen los grandes sentimientos que podemos ir desarrollando, que las cosas pequenitas, las pequeñas de la vida, nos hace grandes personas". Humanismo a raudales.

No es extraño viniendo de alguien que lleva media vida entregado a la causa solidaria: "Pensé que mi obra tenía que tener un sentido, eso de tener la obra colgada es convertirla en una obra muerta. Si yo disfruto con ella y la dono para que niños puedan salir de la miseria donde están, mi obra tiene sentido". Ahí está su aportación, desde hace veinticinco años, al célebre Rastrillo madrileño que, además de dar rienda suelta a su espíritu filantrópico, le ha procurado un prestigio artístico inconmensurable. 

No en vano cuadros suyos figuran en las colecciones del Palacio Real, de la Casa de Alba, de multitud de mansiones de la nobleza española, de la misma forma que sus personalísimos abanicos, sortijas, llaveros y hasta prendas de vestir firmadas por Roa cada vez son más apreciadas, más ambicionadas por personajes de relumbrón: "Roa es un ejemplo de independencia artística y de coherencia en sus ideas", escribió de él Luis María Ansón. Algo tendrá el agua cuando la bendicen.

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