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LOS ROSTROS DE LA PANDEMIA (II)

LOS ROSTROS DE LA PANDEMIA (II)

Por Esperanza Calzado/Rafa Casas - Mayo 09, 2020

Recuerdan cada minuto vivido, cada temor, cada sacrificio, cada palabra de aliento, cada palma a las ocho de la tarde y cada victoria. Ellos son los rostros de la pandemia

LOS ROSTROS DE LA PANDEMIA I

Llegar a casa y abrazar a quienes en el calor del hogar esperan que regreses sano y salvo es, quizás, la mayor de las recompensas en tiempos de pandemia. El coronavirus le ha robado a la ciudadanía ese gesto tan sencillo pero a la par tan importante y reconfortante desde el punto de vista psicológico. Tras 56 días de confinamiento y un Estado de Alarma que se alarga más de lo que unos quisieran y poco para otros, Jaén vive con la esperanza de empezar su "nueva normalidad" a partir del lunes. Lo hace dejando atrás unos aplausos en los balcones que cada vez escasean más y unas prácticas jamás imaginadas como que en cada hogar exista un espacio "sucio" cada vez que se atraviesa el arco de la puerta y toca desinfectarse. Porque parece que el anhelo de regresar a rutinas tan cotidianas antes como salir a la calle, tomarse un aperitivo en una terraza o comprarse una prenda de ropa borra de nuestra mente las ocho semanas de dolor que hemos pasado. A ellos, a los rostros de esta crisis sanitaria, no se les olvida. Recuerdan cada minuto vivido, cada temor, cada sacrificio, cada palabra de aliento, cada palma a las ocho de la tarde y cada victoria. Miran con tristeza las conductas de irresponsabilidad pero con optimismo el futuro que nos espera. Vuelven a tomar la palabra, en primera persona y por segunda semana, los protagonistas de esta lucha.

Carmen Cruz, médico en la Residencia de Mayores del Ilustre Colegio Oficial de Enfermería de Jaén.

Al principio notamos y trabajamos con mucha tensión. Al tratarse de personas mayores, un colectivo más vulnerable, lo hacíamos todo con muchísimo cuidado prestando especial atención a las medidas de higiene y desinfección ante un virus que nos sorprendió a todos. Pero a la misma vez que teníamos, y seguimos teniendo, ese cuidado sanitario, hemos prestado mucha atención al aspecto psicológico, ya que para los residentes no ha sido fácil tener que aislarse. Hemos intentado en todo momento que no se sientan solos, acompañarlos, establecer unas rutinas y, así, conseguir que lo lleven lo mejor posible. Quiero agradecer también la implicación de la empresa Entrepinares del Mercadillo que, a pesar de las enormes dificultades, siempre nos ha proporcionado material de protección, mascarillas, viseras, guantes, epis... Durante todo este tiempo lo que más me ha preocupado es que nos enfocáramos demasiado en el coronavirus, que evidentemente es muy importante, pero descuidáramos la parte emocional. Pero hemos conseguido que no sea así. Tenemos un móvil especial para poder hacer videollamadas con los familiares, que agradecen mucho estos gestos. Ellos también han tenido muchas dudas y preocupaciones y hemos intentado mantenerlos informados y que pudieran estar en contacto, en la medida de lo posible, con sus familiares. Aunque al principio fue muy complicado, por la rapidez que tuvimos que adaptarnos a la nueva realidad, lo cierto es que lo logramos y yo creo que están contentos. 

Javier Rodríguez, Técnico en Emergencias Sanitarias en el 061 de Jaén.

Lo más duro a nivel personal ha sido tener que separarme 50 días de mis hijos Matilde y Javier. Por decisión personal, al ser mi mujer también sanitaria, consideramos que era lo más seguro. Desde el punto de vista profesional, creo que los equipos de Emergencias Sanitarias 061 hemos tenido una gran capacidad de adaptación a esta nueva realidad. Como técnico de Emergencias de la Empresa Pública de Emergencias Sanitarias he trabajado por primera vez en la sala de coordinación del 061 apoyando la movilización de los equipos de urgencias y emergencias para atender las peticiones de asistencia en la provincia, combinándolo con las guardias en la Uvi móvil. En ellas, hemos tenido que adaptarnos a llevar los equipos de protección individual en la mayoría de los avisos, con el consiguiente estrés psicológico, la gestión del miedo a poder contagiarnos y la responsabilidad que supone a nivel personal y profesional la atención a los pacientes críticos. Pero, ante todo, quiero destacar la gran colaboración que ha existido entre todos los profesionales sanitarios, tanto de hospitales, urgencias, atención primaria y la Empresa Pública de Emergencias Sanitarias 061, participando en los comités de crisis para dar una respuesta eficaz a la pandemia. Y quiero aprovechar también para destacar de forma especial la labor de los técnicos de emergencias sanitarias de la provincia de Jaén, por su implicación y profesionalidad el trabajo durante esta crisis.

Mari Carmen Peinado, limpiadora en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Universitario de Jaén.

Llevo 30 años trabajando como limpiadora en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Médico Quirúrgico de Jaén y soy consciente de la importancia que tiene mi trabajo. Al oír las noticias sobre el Covid-19 jamás creí que llegaría aquí; me acarreaba más la atención de mi hija, que se casaba en mayo. Sin embargo, en cuestión de días, mi unidad, mi segunda casa, cambió de la noche a la mañana. Abrieron más boxes, diferenciaron pasillos en áreas de "sucio" y "limpio", llegó más personal sanitario para reforzar y todo se llenó de contenedores verdes. Para mí, ir a trabajar los primeros días era angustioso, era un verdadero caos. Sin embargo, supimos adaptarnos con rapidez. La ayuda de nuestra encargada facilitó mucho en esta adaptación con los Epis y los desayunos con mis compañeras de equipo eran un apoyo moral. Por último, quiero agradecer a todos aquellos que han dado su pequeño grano de arena y hacen esta batalla mucho más llevadera.

Elena Pancorbo, teleoperadora del Servicio de Emergencias Sanitarias 061 en Jaén.

Cuando pienso en los primeros días de la crisis, me viene a la mente la gran cantidad de actividad, de llamadas y el miedo con el que hablaban los pacientes. Personas asustadas que hemos ayudado con consejos sanitarios y aportándoles toda la información disponible para tranquilizarlas, con la dificultad que conlleva hacerlo a través del teléfono. Para todos, el Covid-19 era algo totalmente nuevo y dábamos los datos que teníamos en cada momento, sin dejar de atender y estar pendientes de las emergencias habituales que se han seguido atendiendo a través del 061. Hemos hecho un gran trabajo en equipo, con novedades diarias, adaptándonos a los cambios en los procedimientos de atención a los pacientes con coronavirus, que aplicábamos de forma inmediata. Todos hemos dado lo mejor de nosotros mismos para sacar la sala adelante, con un gran esfuerzo, que nos ha unido más si cabe a lo que ya estábamos. En estos momentos de crisis, la buena relación entre todos nosotros se ha notado para sacar todo el trabajo adelante.

Lola Garrido, auxiliar de Enfermería en la Residencia de Mayores del Colegio de Enfermería de Jaén.

En mi trayectoria como auxiliar de Enfermería en el área sociosanitaria no me había encontrado con una situación así, de tener que enfrentarte a lo desconocido. En estos momentos, nos hemos convertido en el contacto más cercano que los familiares tienen con los residentes y esa es una labor muy importante, porque ya ha pasado mucho tiempo desde que no los pueden ver y está siendo duro paliar esa falta de contacto. Pero lo intentamos con todo el cariño, haciendo videollamadas, mandando vídeos, con mensajes y dándole a los residentes, que son lo más importante, toda nuestra atención y amor. Además, organizamos actividades como paseos, gimnasia o talleres para que estén entretenidos e intenten abstraerse de esta pandemia. Otro de los aspectos más importantes es el profesional. Todos los trabajadores hemos hecho una piña durante esta crisis sanitaria. Aquí no hay diferencias, ni categorías; vamos todos a una para sacar adelante esta situación y apoyarnos los unos a los otros, porque para el personal tampoco ha sido fácil. Además, quiero agradecer a mi empresa, Entrepinares del Mercadillo, que haya estado a nuestro lado en todo momento, preocupándose y dándonos todo el material de protección necesario, a pesar de que sabemos que conseguirlo no era fácil. En cuanto a lo personal, siento el orgullo de mi familia, sobre todo de mi niño el pequeño, que tiene 13 años, tanto por mí como por mi hijo mayor, que también es auxiliar de Enfermería en una residencia. Este esfuerzo lo hacemos porque es nuestra vocación y al principio no entendíamos por qué nos aplaudían, si es nuestro trabajo y nuestra pasión. Pero con el paso de las semanas hemos comprendido la importancia de nuestra labor y a mis 50 años he visto cómo la sociedad, ahora sí, aprecia el trabajo que hacemos los auxiliares de Enfermería.

Mariluz Ruiz Segovia, trabajadora del Centro de Transeúntes de Jaén. 

Somos una gran familia de 55 personas. Al principio, como en cualquier casa, fue complicado. Cada minuto era eterno, se generaron algunos momentos de tensión y fue necesario un periodo de adaptación porque nos veían como enemigos, ya que no les dejábamos salir y, si lo hacían, les advertíamos que no podían regresar. Pero al final nos hemos convertido en una familia con gente muy dispar, porque no hay que olvidar que acogemos incluso a personas que la pandemia les sorprendió en Jaén haciendo turismo. Además de nuestro centro, habilitamos La Salobreja porque no podíamos dejar a nadie en la calle y tampoco estar hacinados. Con el paso de los días, las normas se han ido entendiendo y, poco a poco, hemos interiorizado esta situación mediante muchas conversaciones, explicaciones y unión. Hemos vivido momentos muy emocionantes, como cuando nos hicieron a los test del coronavirus y todos dimos negativo. Fue un auténtico subidón, un momento de felicidad. Otro día emotivo fue cuando uno de los chicos alojados encontró una vivienda y se marchó. Con las colchonetas rojas de hacer gimnasia le hicimos una alfombra roja para despedirlo a lo grande. Esos momentos han sido únicos y esenciales en esta lucha. Estamos unidos como una familia y con actividades para hacer este confinamiento más llevadero, como el monitor deportivo que viene por la mañana y por la tarde para hacer deporte. Y mientras tanto, en mi casa me esperan mis padres, que ya son mayores y asmáticos, acostumbrados a que su hija siempre ha estado comprometida con la educación social, a la que le viene de familia. Cuando llego a casa me desvisto en el trastero, me quito el epi, la pantalla y todo y automáticamente a la ducha. Llevo 28 años en el Patronato de Asuntos Sociales y aunque este virus era desconocido le hemos tenido respeto, no miedo.

Germán Moreno, cocinero en el Hospital Universitario de Jaén, miembro de la Marea del Cucharón y de la Plataforma por la Sanidad Pública y de Calidad en Jaén

El optimismo y el pesimismo va por días. Mi mujer trabaja como celadora y yo en la cocina del Hospital Universitario de Jaén. Si nosotros hemos pasado estrés y días muy duros, se puede imaginar el lector cómo lo está pasando mi mujer, en contacto directo con el virus. Esta semana le han hecho la prueba PCR porque utilizó uno de los modelos de las mascarillas defectuosas. Yo no sé qué pasa en este hospital que en la cocina hasta esta semana sólo nos habían hecho los test al 10% de los que trabajamos en cocina. El miércoles fue cuando nos llamaron a todos para hacernos las pruebas. Creemos que no querían hacérnoslas antes porque sabían que nos íbamos a dar de baja muchos por dar positivo; así de triste. Mi mujer lo está pasando mal y conseguir material de protección ha sido complicado también. Así que hemos vivido con miedo e incertidumbre y ambos lamentamos que el ser humano no vaya a aprender de esta pandemia. Sólo lo haremos aquellos que lo hemos vivido desde dentro, en primera persona, tanto trabajadores como afectados y familiares. Es increíble que salgados de trabajar y veamos la Plaza Santa María llena de gente sentada en los bancos. Pero también ha servido para comprobar quién está comprometido con la sociedad y es responsable. Hay personas que han sacado lo mejor de ellas mismas. Siempre he estado muy orgulloso de la sanidad pública, pero ahora más que nunca. Por otro lado, en mi faceta empresarial, he tenido que hacer un ERTE para 18 personas. A los empleados les están llegando las ayudas y nosotros lo que recibimos son moratorias de pagos y las líneas ICO, que se han retrasado mucho. El futuro es bastante negro en este aspecto. Pero tenemos que seguir adelante. El coronavirus nos ha cambiado la vida.

Eufrasio Gutiérrez, olivarero.

Se nos ha complicado mucho la situación con unos precios que cada vez son más ruinosos y con unas movilizaciones en defensa del olivar tradicional que tuvieron que frenarse en seco como consecuencia de la expansión del virus. Todo se ha venido abajo y nos tocará, cuando se pueda empezar de nuevo, porque así no podemos vivir. La gente está comprando aceite y, sin embargo, el precio no repunta. Pero es que, además, con toda la economía y sociedad parada ni pensamos en invertir en jornales para preparar el campo ni para recoger la aceituna de la próxima campaña. Quienes tengan explotaciones pequeñas lo harán las familias. Si antes lo venía negro, ahora pronostico que va a ser un año muy malo, a pesar de que la floración del olivo está siendo perfecta y pronostica una buena campaña o al menos tiene pinta de eso. Y es que lo que está pasando no es normal, ni cuatro licitaciones de almacenamiento privado han servido para subir los precios, algo está pasando, se quieren cargar el olivar tradicional. Mientras tanto, durante esta pandemia los agricultores hemos estado de nuevo al lado de quienes nos necesitan, llevando productos de primera necesidad a sus casas pero también echándonos a la calle para desinfectar calles con nuestros equipos. Y lo haremos tantas veces como haga falta con la esperanza de que la situación remonte porque nos están robando las ganas y la ilusión de nuestro fruto, por nuestro aceite.

Enrique García, jefe de unidad operativa de Protección Civil en Jaén.

Estas semanas hemos hecho una ingente labor muy agradecida por los vecinos de Jaén, que en ocasiones se han sorprendido al saber que nuestro trabajo es voluntario. Como somos un cuerpo de apoyo a la emergencia hemos llevado a cabo actuaciones de carácter social. Donde más se nos ha visto ha sido en las felicitaciones de los cumpleaños de los más pequeños, una medida que pensamos que era positiva para aliviar el estrés del confinamiento, como se ha demostrado. También hemos estado en el anexo del Centro de Transeúntes con nuestra presencia en las horas de mayor afluencia del día. Estas últimas jornadas hemos estado afanados en el reparto de libros que, la verdad, ha sido un ingente trabajo al contar Jaén con tantos centros educativos y estudiantes. Otras de las labores muy agradecidas son la de ayuda domiciliaria a personas mayores para hacerles la compra, ir a por medicamentos o lo que requirieran, además del acompañamiento con la unidad canina a menores con autismo. Todos los voluntarios de Protección Civil hemos notado que los jiennenses están muy agradecidos y nos han transmitido su cariño, algo de lo que estamos muy orgullosos y queremos agradecer. En mi caso particular, durante todo este tiempo no he trabajado con miedo, pero sí con respeto al virus. Aun así, estamos muy protegidos con los equipos adecuados.  

Jesús Rubio, comerciante del Mercado de San Francisco.

Justo en agosto cumpliré un año en el puesto del Mercado de San Francisco después de que el anterior propietario se jubilara. Al inicio de esta pandemia todo fueron dudas y periodo de adaptación. Enseguida los clientes se acostumbraron a hacer sus pedidos por teléfono, por la aplicación pidexmovil.com o por mensajes de WhastApp porque no querían moverse de casa por el temor a contagiarse, sobre todo las personas mayores. Así que hemos estado al pie del cañón atendiéndolos a todos y llevando el producto con todas las medidas de seguridad tanto para nosotros como para el cliente. Desde que empezaron a aliviarse las medidas de confinamiento ya se nota más movimiento de personas en el Mercado de San Francisco, que desde el principio estuvo muy bien organizado para evitar aglomeraciones y contagios y con la Policía Local vigilando la entrada y salida de personas. Lo cierto es que los que ya están regresando al puesto no compran tanto como cuando lo hacían por teléfono, porque ya no hay esa sensación de tener que llenar la nevera. Pero da alegría volver a verlos y lo hacemos manteniendo las medidas de seguridad, con mascarillas, guantes, pinzas para cortar el jamón, mamparas y mucha desinfección para garantizar la máxima seguridad. 

Manolo Palomares, transportista. 

Llevo repartiendo toda mi vida excepto los cuatro o cinco años que tuve una tienda y ya he visto de todo, aunque esta pandemia nos ha sorprendido a todos. Al principio reinó la confusión porque ni nuestro sector del reparto y del transporte sabíamos qué teníamos que hacer ni el propio Gobierno lo tenía claro. Al cerrarnos todos los establecimientos tuvimos que buscarnos la vida, aunque yo estoy acostumbrado hasta el punto de que siempre llevo una botella en el vehículo por si acaso tengo una necesidad. Pero es verdad que no podíamos para a desayunar o a comer, algo que nos permitía desconectar del estrés diario, charlar con otra persona... Poco a poco nos hemos ido adaptando a la situación y vamos aprendiendo y mejorando las medidas de seguridad. Ahora, por ejemplo, quince o veinte minutos antes de llegar a nuestro destino avisamos al cliente final de que estamos llegando para que esté preparado. En la entrega a domicilio dejamos el producto en el ascensor y lo único que tenemos que hacer es anotar el DNI y nosotros mismos firmamos las notas, para tener el menor contacto posible. Llevo mis guantes, mascarilla y alcohol rebajado que no falta. Cada vez que me voy a montar en el vehículo le doy a las llaves, al volante y a los guantes. Ya he perdido la cuenta de las veces que repito esta acción al día, que ya me sale de manera inconsciente. Y mientras tanto, mi mujer me espera en casa con preocupación, al igual que mi hija que ya está casada y con una hija. Pero mantenemos mucha prudencia y cuando llego me cambio en la parte de abajo y directamente a la ducha, para desinfectarse lo mejor posible.

Francisco Luque, presidente de la Fundación Banco de Alimentos de Jaén.

Estamos viendo cómo, de forma paulatina, se van incrementando las peticiones que nos llegan a través de las entidades. Para poder tenerlo contabilizado hemos creado un grupo de teletrabajo de voluntarios que van actualizando estas cifras. De momento, lo que estamos notando es que las nuevas necesidades son mayores fuera de la capital. De las 14 entidades que ya hemos contabilizado, las peticiones han crecido en 522 personas. ¿Hasta dónde puede llegar? En 2016 atendíamos a entre 20.000 y 30.000 beneficiarios. Cuando acabó la crisis, en 2014, eran 40.000 y esas son las cifras que barajamos para esta pandemia. Ojalá no lleguemos a esos extremos. Otro problema que hemos tenido ha sido con el voluntariado, ya que la mayoría del que está de continuidad en las instalaciones son personas en riesgo porque ya tienen una cierta edad. Pero hemos ido salvando esta situación con voluntarios extraordinarios que han llegado desde las entidades. En cuanto a la alimentación, están atenidas todas las entidades que han acudido a nosotros gracias a que cuando empezó el confinamiento justo habíamos recibido los fondos europeos y también a las numerosas donaciones, no sólo llegadas desde Jaén, sino también de Andalucía y España, aunque recordamos a la población la importancia de seguir donando para ayudar a estas personas que lo necesitan. Pero tenemos que reconocer que estamos inmensamente agradecidos con la respuesta de la gente, administraciones, empresas y organizaciones. Como este año no hemos podido hacer la Operación Kilo, por primera vez hemos puesto en marcha una campaña de recaudación de fondos para comprar alimentos que escasean y la respuesta está siendo extraordinaria. Ahora estamos gestionando la entrega de productos no perecederos como frutas y verduras. Y lo hacemos gracias a las aportaciones de las empresas. Aunque pueda parecer que las estanterías están vacías, lo cierto es que los alimentos están donde deben, en los hogares de quienes lo necesitan. Y para poder seguir atendiéndolos necesitamos de la solidaridad de la gente.

Pepi Alcántara, presidenta de Federación O.C.O.

El confinamiento llegó con mucho miedo, ya que en los días en que estaba subiendo la curva de infectados y de fallecidos me tuve que someter a una intervención quirúrgica. Fue difícil estar en el hospital, aunque gracias a Dios todo salió bien. El trato por parte de todos los sanitarios fue excelente. Lo peor fue tenerme que ir al hospital y no poder dar un abrazo a mi madre y a mis hijos. Con respecto al colectivo que represento también ha sido duro. Se han tenido que suspender todo tipo de actividades dentro y fuera de las sedes como reuniones, charlas, asambleas, cursos en colaboración con la Universidad Popular, actividades de mayores (son muchas las asociaciones que dan atención a los mayores, permitiéndoles pasar un rato agradable tomando café y/o echando una partida de cartas, ajedrez o dominó). Además, también se han suspendido las verbenas de barrio de los meses de mayo, junio y julio, los premios anuales O.C.O y el homenaje a don José Bautista Soriano. Ahora queda esperar a la evolución de la pandemia para poder ir reanudando nuestras actividades y abrir las sedes repartidas por los distintos barrios, siempre cumpliendo con las medidas de seguridad establecidas.

Alma Mesa y Alberto Pérez, Costa del Soul.

Todo empieza a encajar dentro de lo extraño de la situación y es que al final, el ser humano se acostumbra. Al inicio de esta situación resultó duro, imagino que igual que para todos. El caso es que poco a poco le hemos cogido el “gustillo”. Ahora damos más valor al tiempo que dedicamos a nuestro hijo, Izan, y nuestra actividad musical gira en torno a potenciar su interés por este universo artístico. Nos hemos adaptado a sus gustos, y le ayudamos a crear raps, introduciendo fragmentos de canciones soul, pop… el caso es que su interés ha aumentado, ha creado su propio canal de YouTube, y se sienta a componer con el piano, o a escribir letras. Afortunadamente contamos con estudio en casa, así que pasamos bastante tiempo grabando, tocando, y por supuesto, Alberto y yo desfogamos practicando y creando temas para “Pale Blues”, nuestro nuevo proyecto que esperamos salga este año. Al final, no hay mal que por bien no venga.

Carmen Siles, Lessi Studio. 

Toda esta situación la he vivido muy intensamente, tanto como profesional como presidenta de la asociación de fotógrafos ProImagenJaén, que comprende a unos 50 profesionales repartidos por toda la provincia. Al principio fue todo sorpresa, estupor, luego pánico y terror a lo que iba a pasar. Vimos cómo nuestro trabajo se paraba de la noche a la mañana. Fotos de comunión, embarazos, bodas... Todo fue un sinfín de llamadas y de dudas de los clientes, a las que sumabas las tuyas propias y las de tu familia. El teléfono echó humo. Además, no quise perder el contacto con los compañeros y cada día llamaba a un par de ellos. Además, al inicio nos encontramos con que nuestra actividad no aparecía como obligada al cese pero tampoco como esencial, por lo que nos tuvimos que mover mucho, también en la federación nacional a la que pertenezco, para solucionar este problema. Los decretos del BOE han sido una pesadilla. Primero aplazaron la renovación del carné un año, con el ingreso que supone eso para muchos compañeros que ya no harán esas fotos hasta el año que viene. Es un ingreso importante que ayudaba a pagar, por ejemplo, los alquileres. Después empezaron las cancelaciones de los seguimientos de embarazo y nacimientos. Un nuevo decreto nos obligaba a devolver la paga y señal recibida por las bodas, incluso algunas contratadas el año pasado, con el desembolso que eso supone. Pero afortunadamente, la mayoría de las celebraciones se han pospuesto y hemos ido pudiendo cuadrar las agendas para el año que viene. Sin embargo, ya las tenemos muy ocupadas como para aceptar trabajos nuevos en 2021, lo que supone más pérdidas. Y en cuanto a las comuniones, estamos intentando que se mantengan las sesiones con la familia porque es una manera de desconectar de todo este problema que se nos ha venido encima y de regalarle a ese niño o niña la ilusión robada por la pandemia. En mi caso, dispongo de un estudio de exteriores y voy a procurar que todos los que vengan pasen un rato genial, divertido, que desconecten y se lleven un bonito recuerdo en forma de fotografías. Nos hemos reinventado poco a poco, como ocurrió con la campaña del Día de la Madre. Repartimos tarjetas a las madres para que cuando quieran o puedan se hagan fotos con sus hijos. Así que dentro de esta crisis yo quiero mirar al futuro con optimismo y con la ilusión, en estos momentos, de regalarles a las familias un rato de ilusión son su sesión de fotos.

Rafael Peralta, presidente del Colegio de Economistas de Jaén.

La profesión de economista está muy preocupada por la situación que vivimos. Estamos al lado de las empresas para prestarle nuestro asesoramiento con el objetivo de mantener su viabilidad. Una vez se haya superado la crisis sanitaria es importante que se reactive la economía. Para ello es clave que se genere confianza y que los agentes económicos generen empleo. Aún no sabemos los efectos, pero Jaén puede estar en una situación preocupante de vulnerabilidad por la excesiva dependencia del olivar, el envejecimiento de la población y una mala posición financiera de partida que afecta sobre todo a un tejido empresarial caracterizado por su pequeño tamaño. Todo indica que la reducción del Producto Interior Bruto provocará un descenso histórico de recaudación y por tanto un enorme déficit público que requerirá financiación cuya gestión puede generar indeseables consecuencias. Como fortaleza tenemos un gran potencial por nuestra capacidad de adaptación y por la creatividad e innovación que se genera en momentos de incertidumbre.

Juanfran Ramírez, Geminella Sport Animación.

Esta crisis sanitaria ha hecho que nos tengamos que reinventar y hemos pasado de tener unas perspectivas de un año 2020 muy bueno para el negocio, Geminella Sport Animación, a tener que regresar a mi antigua profesión, a la seguridad, y aquí estoy, en un supermercado trabajando desde hace 55 días porque las facturas hay que seguir pagándolas. Mi empresa se dedica a la animación,  eventos, organización, gestión de eventos, etcétera y se preveía un año muy bueno que ya no va a poder ser ni para nosotros ni para, por ejemplo, los treinta monitores que teníamos previsto incorporar para los campamentos de verano. Este año teníamos 150 comuniones, 64 bodas, 73 cumpleaños con fecha fijada, los campamentos de verano, la animación de la piscina de Torredonjimeno, acuerdos con la Diputación... Las pérdidas superan los 30.000 euros seguro y he recibido poco más de 600 euros por el cese de actividad cuando el alquiler del local, donde permanece guardado la gran cantidad de material que necesitamos, es de 780 euros. Sólo hay que hacer una resta. ¿Cómo veo el futuro? Complicado porque mi sector trabaja con aglomeraciones de gente, con eventos y las reducciones de aforo hace que sea todo más difícil. Vamos a tener que seguir reinvintándonos para poder salir de esta crisis sanitaria y económica.

Juan Manuel Camacho Bueno, director del Hotel Xauen y directivo de la Asociación de Alojamientos de la provincia de Jaén.

Está claro que el gremio de alojamientos se va a encontrar una ola difícil de remontar, por las características especiales de un sector basado en el desplazamiento y la movilidad de las personas y la clave será ofrecer un destino seguro y que ello sea palpable con hechos. Es evidente que el gran drama es el de la salud y las aterradoras cifras de muertos. En su día, los hoteleros de la provincia pusimos nuestras camas a disposición de las autoridades para aislar a posibles contagiados, con el fin de contener la propagación y evitar la saturación de hospitales, aunque finalmente el Gobierno optó por regular en el BOE el concepto de “hoteles refugio”, con criterios distintos. Ahora nuestro día a día ha quedado reducido a una caída absoluta de reservas, incluso hasta noviembre, porque la incertidumbre se ha instalado y los ERTEs generalizados han provocado la caída del poder adquisitivo. En una situación así, familias y empresas recortan gastos en viajes. No hay que descuidar que, además de la gravedad sanitaria, nos aguarda una grave recesión económica y social, por lo que no entiendo que haya quienes planteen la dicotomía de elegir entre salud o economía (algo así como la bolsa o la vida) y olviden que ambos conceptos se pueden conjugar eficazmente y complementarse, como han hecho otros países con el fin de salvaguardar vidas y, también, minimizar el posterior drama social que van a padecer, especialmente, las personas en mayor riesgo de pobreza.

Antonio Mata Rico, presidente de la Asociación Plataforma de Jubilados de Jaén.

El confinamiento con mi esposa y mis dos hijos ha supuesto un cambio radical en nuestras vidas. Al principio no me lo podía creer, con miedo a ese bicho desconocido, cuando nadie sabía nada, había una falta de información veraz, demasiados bulos y noticias falsas... Además, como tantos y tantos, hemos tenido problemas para acceder a medios de protección como mascarillas, gel, guantes... y hemos conocido fraudes de personas sin escrúpulos. Tengo la suerte de vivir en un piso con una amplia terraza en la que poder practicar algo de deporte, respirar sano y con unas privilegiadas vistas a la Catedral y el Castillo. En este tiempo, he aprendido a valorar la vida, la libertad y a ser un poquito más solidario. He podido observar cómo hay demasiadas personas que no toman las medidas necesarias a pesar de los días que llevamos. También que se están aprovechando de esta situación, encareciendo sin escrúpulos los precios, realizando ventas bajo cuerda a pesar de estar percibiendo dinero de las mutuas o Gobierno, con personas que se han desplazado a segundas residencias saltándose el confinamiento o haciendo deporte en zonas comunes, etcétera. Desde la Asociación Plataforma Jubilados por Jaén tenemos una gran preocupación por nuestros asociados, tratando de informarles de todas las noticias de interés general. Hemos aplazado concentraciones, reuniones y actividades como, por ejemplo, las rutas de senderismo y las visitas a la Santa Capilla de San Andrés. También los cursos de informática, las mesas de trabajo o la exposición de pinturas para recaudar fondos para sufragar gastos de nuestra futura sede y un largo etcétera. Tenemos preocupación por saber qué ocurre con las negociaciones que teníamos con la concejal de Participación Ciudadana, Eva Funes, acerca de un local para nuestra sede. También nos preguntamos qué sucederá con el local que Diputación nos adjudicó a principios de 2020. En medio de la preocupación por las muertes en las residencias pero orgullosos de todos nuestros profesional sanitarios, ahora pensamos cómo nos vamos a manifestar para seguir luchando por la defensa y blindaje de las pensiones.

Alberto González, atleta olímpico de lanzamiento de martillo.

Ha sido y está siendo complicado, pero como para todos. La primera semana estuve más preocupado porque tenía la incertidumbre de si se celebrarían los Juegos Olímpicos. Pero una vez que se cancelaron fue un alivio, la verdad, porque ya podíamos trabajar más tranquilos, sin presión y manteniendo un estado de forma físico mínimo. Si normalmente entreno entre cinco y seis horas diarias, durante el confinamiento han sido dos o tres. Pude llevarme a casa la barra con algunos kilos para hacer ejercicios de musculación. He estado haciendo muchas repeticiones, haciendo ejercicios que suban las pulsaciones como los multisaltos, abdominales, trabajo de rehabilitación. En definitiva, organizar tablas que me permitirán trabajar, en la medida de lo posible, todos los aspectos importantes. Cuando hace unos días nos comunicaron que podíamos salir a practicar el deporte la verdad es que tuve un sabor agridulce porque soy alérgico al olivo y la gramínea, por lo que estos días entrenar no está siendo fácil. En estos primeros días hemos buscado espacios como el ferial o el nuevo polígono, pero ya nos han dicho que a partir del lunes podemos utilizar las instalaciones. En cuanto a la temporada que resta de 2020, estamos a expensas de ver qué competiciones se mantienen y cuáles se cancelan. Se escucha que los campeonatos de clubes de la liga profesional de atletismo se disputarán y es importante porque los clubes dependemos de los patrocinadores en gran medida y éstos tienen que ver que su esfuerzo tiene una recompensa. Ojalá sea así.

Mercedes Ordoñez, empresaria en Merche Boutique. 

Es viernes por la tarde y estamos preparándolo todo sin saber todavía si el lunes podemos abrir o no porque pasamos a la fase uno -la entrevista se hizo antes de que se comunicara el paso de Jaén a la fase uno-. Y lo hacemos sin asesoramiento, sin que nadie nos aconseje y tomando nosotros las decisiones que creemos que son oportunas y que hacemos con la mejor de las intenciones. Empezamos a trabajar pensando en las semanas negras que hemos dejado atrás, cuando tuvimos que cerrar de la noche a la mañana porque se paró todo, comuniones, Semana Santa... En mi caso, me he podido beneficiar de la ayuda por cese de actividad, pero no cubre los gastos. El lunes abriremos con muchas medidas de seguridad. Con mascarillas, fundamental, pero también con mucha desinfección, tanto de la tienda como de la ropa y del probador. Utilizamos un producto especial, que va a vapor, para desinfectar todas las prendas que se prueben o que puedan ir tocando los clientes, de manera que ellos se sientan seguros y nosotros también. Tampoco espero que durante estos primeros días la gente venga a comprar como loca, pero confío en que poco a poco se vaya retomando la normalidad porque toda la temporada de primavera ya se ha venido abajo.

 Foto facilitada por la Guardia Civil.
 Foto facilitada por la Guardia Civil.

Jose y Antonio, guardias civiles.

Tras el Real Decreto de Estado de Alarma la Guardia Civil está realizando los cometidos que se le Encomiendan,  que fundamentalmente se centrar en ayudar a la ciudadanía y en velar por el cumplimiento de las restricciones. Es un problema grave y que nos afecta a todos, por tanto, la Guardia Civil está volcada en su atención a la ciudadanía, especialmente a los más vulnerables. Hemos de destacar, que salvo algunas excepciones que serán convenientemente denunciadas, la ciudadanía está siendo ejemplar y muy solidaria y ha entendido los motivos de las restricciones y las cumple. Nuestros cometidos principales son, además de velar por que la ciudadanía cumple con las restricciones decretadas, garantizar el desplazamiento de servicios sanitarios o de emergencia, así como el transporte de alimentos, asegurando que llegan sin ningún problema a los establecimientos comerciales. Todo ello sin olvidar la custodia de los bienes de la población, especialmente los comercios, empresas e industrias clausuradas. Todas las medidas se están aplicando con la proporcionalidad debida, conjugando nuestro deber policial de asegurar el cumplimiento de las leyes, con el deber de ayuda y auxilio a los ciudadano que puedan necesitarlo.

Hemos reforzado el Plan Mayor, aunque activo todo el año, se pone más atención si cabe, para dar apoyo y auxilio, en cualquier necesidad que pudieran tener, tanto en residencias de ancianos como en sus domicilios, ya que es un colectivo, no sólo  vulnerable sanitariamente hablando, sino a posibles estafas, engaños, especialmente en pueblos pequeños. Por otro lado, aunque la Guardia Civil está realizando un esfuerzo ingente durante el Estado de Alarma, no por ello dejamos de garantizar la seguridad ciudadana habitual.

Una vez más, y tantas como hagan falta, todos los que hacemos Lacontradejaén, tanto trabajadores como colaboradores, os damos las gracias.

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