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LOS ROSTROS DE LA PANDEMIA

LOS ROSTROS DE LA PANDEMIA

Por Esperanza Calzado/Rafa Casas - Mayo 02, 2020

Desde el personal sanitario hasta el trabajador de un supermercado. Desde la madre que cuida a sus hijos en casa, hasta la maestra, el polícia, el repartidor, el informático o el artista. Hoy, Jaén habla en primera persona

El coronavirus le ha robado la vida a los jiennenses. Sus vidas están paralizadas desde el pasado 14 de marzo, cuando el mundo se escondió detrás de una ventana que cada día se abre con la esperanza de volver a respirar en paz. Jaén añora abrazarse, tocarse, sentirse. Echa de menos la cercanía, el codo con codo, el calor humano. Pero Jaén ha mostrado al mundo que cuando algo tan sencillo como un roce puede convertirse en un arma letal, la solidaridad, la imaginación, la voluntad, la fe y la esperanza se convierten en el mejor escudo. El coronavirus ha vencido sobre aquellos miles de españoles que no han podido superar la enfermedad, pero por ellos, otros tantos cientos de miles se levantan cada día con el compromiso, a veces inconsciente, de que debemos caminar juntos para vencer a lo desconocido. Entre ellos, cientos y cientos de profesionales que han estado ahí y seguirán estando para los confinados. Desde el personal sanitario hasta el trabajador de un supermercado. Desde la madre que cuida a sus hijos en casa, hasta la maestra, el repartidor, el informático o el artista. Hoy, ellos hablan en primera persona.

 
 

Ana Laura Ortega, especialista en Oncología Médica, y David Fernández, residente.

Nuestro trabajo ha sido diferente en las últimas semanas. Hemos formado equipos con compañeros diferentes y he aprendido mucho. Me siento muy orgullosa de mi servicio, Oncología Médica, por seguir cuidando de los pacientes con cáncer de Jaén a pesar de las circunstancias. También del resto del personal del Hospital Universitario de Jaén, de mis compañeros de guardias, de las enfermeras y técnicos en cuidados auxiliares de enfermería, especialmente las de la las plantas 3A y 7C y, sobre todo, de los médicos residentes. Además, fuera del hospital se ha hecho un gran esfuerzo que está mereciendo la pena. Finalmente, quiero agradecer a mis padres que hayan cuidado a mis hijos durante este tiempo.

María José Herrera, enfermera del Servicio de Neumología del Hospital Universitario de Jaén.

Esta enfermedad ha roto violentamente el orden social y continúa amenazando nuestra vida como no hemos experimentado antes. La respuesta de los líderes en el mundo ha sido heterogénea y con distinto grado de acierto. La de los profesionales sanitarios, sin embargo, ha sido uniforme, porque media la vocación. Sin ella es imposible enfrentarse al dolor, a la muerte; a la muerte en soledad. Sin ella es imposible que responsables médicos y de Enfermería vertebren fructuosamente la unidad. Sin ella los pacientes no regalan lo único que tienen en ese escenario, que es su consentimiento, respeto y gratitud. El personal sanitario ha demostrado su compromiso humanizando lo que la enfermedad ha deshumanizado, incluso con la entrega de sus vidas.

 
 

Francisco José Bailén, farmacéutico.

Llevo más de 45 años en una farmacia. Damos servicio en lo que demanda la sociedad, que ahora no es otra cosa que estar al pie del cañón. Siempre hemos estado ahí. Siempre hubo, hay y habrá una cruz verde iluminada y esa luz no se apaga. En nuestro establecimiento de la Avenida Andalucía procuramos la máxima protección tanto para el paciente que viene como para el trabajador. Se han instalado mamparas, llevamos mascarillas y, además, unos amigos y un laboratorio nos han facilitado viseras. Cada hora nos cambiamos los guantes, limpiamos todas las zonas de contacto y utensilios, además de que sólo podemos atender a tres personas a la vez. En nuestro caso, antes de que el Gobierno fijara el precio de las mascarillas, nosotros regalábamos, y lo seguimos haciendo, una a cada paciente que venga con una tarjeta sanitaria. Porque es de justicia que todos podamos protegernos. 

Francisca Martínez Cámara, celadora en Medicina Interna del Hospital Universitario de Jaén.

En esta etapa profesional de mi vida he vivido mucho miedo y mucha incertidumbre. Pero a pesar de las adversidades derivadas de esta pandemia, lo que más he percibido es el cariño y la unión entre nosotras. No ha habido categorías, sólo personas trabajando por enfermos muy frágiles.

Mari Carmen Romero de la Torre, auxiliar de Enfermería en el área de Traumatismos Craneoencefálicos.

El primer sentimiento que apareció fue el miedo. Miedo por contagiar a mi familia. Después, le siguió un sentimiento de frustración por no poder contar con el material necesario. A día de hoy ya disponemos de material suficiente. Además, gracias a mis compañeros de Urgencias el trabajo se lleva mejor, porque somos un gran equipo, una gran familia.

 
 

Antonio Ortiz, taxista.

Tanto yo, como mis compañeros de Radio-Taxi Jaén 953 22 22 22, estamos volcados en ayudar en lo que sea necesario. Hemos sido considerados personal esencial y estamos regulados por el Ayuntamiento. Operamos un 25% del total de la flota, que nos vamos turnando. Prácticamente no hay trabajo, la pandemia nos tiene en las paradas, pasando momentos difíciles. A quienes llevamos son, fundamentalmente, a trabajadores esenciales como personal sanitario o de supermercados. La conversación con el cliente que se monta en el taxi, en el que he instalado una mampara para seguridad suya y mía, está plagada de dudas, de preguntas sobre qué pasará, de incertidumbre. En cuanto a la seguridad, seguimos un completo protocolo con una empresa que nos ha desinfectado los vehículos con ozono. Llevamos geles, guantes, mascarillas y una constante limpieza del coche. Aún así, no puedes evitar que tu familia esté preocupada porque muchas veces vamos hasta la mismísima puerta de Urgencias y no sabemos si quien se monta puede o no estar contagiado. Pero los protocolos de seguridad que seguimos son buenos y en el momento que hemos llevado a un paciente positivo ese compañero se ha puesto en cuarentena por precaución. 

 
 

Mari Ángeles Peragón, Centro Veterinario Peragón.

En nuestro caso, no hemos cerrado, pero tampoco tenemos un horario normal, sino que hemos atendido bajo cita previa, evitando que coincidieran paciente, y para situaciones urgentes que no fueran demorables. Los animales han seguido poniéndose malos en esta pandemia y hemos seguido atendiéndolos. Como sí hemos trabajado mucho es con la atención vía telefónica, ya sea por llamada o por mensajes de WhatsApp. Hemos resuelto muchas dudas, no sólo sobre la salud de las mascotas sino de la aplicación de las medidas del Estado de Alarma en el paseo, por ejemplo. Desde el Colegio de Veterinarios, además, elaboramos una pautas, a raíz de las indicaciones que nos dio la Policía Local, sobre cómo debían ser los paseos, las distancias, etcétera. Quienes más han notado estas restricciones son los animales más grandes, que están acostumbrados a salidas más largas, por el campo y a interactuar más con otros. Por eso, han estado más nerviosos. Ahora, desde que están empezando a suavizarse las medidas de confinamiento, ya estamos recibiendo más llamadas para ir preparando cosas que no eran tan urgentes como las vacunas o las desparasitaciones. Además, ya tenemos lista de espera para la peluquería. 

José Teruel, Subinspector de Policía Local de Jaén.

Ahora mismo la ciudad está dividida en dos zonas, la sur con la Policía Local, y la norte, con la Nacional. Nuestra responsabilidad es velar por el ciudadano y en este Estado de Alarma la acción policial va encaminada, entre otras funciones, a controlar que se respeten las medidas de confinamiento. Ahora, por ejemplo, con una especial atención a que no se produzcan desplazamientos a segundas residencias. También hacemos labores de vigilancia para evitar actos delictivos en farmacias o supermercados y controlar que se cumplan los aforos. Los aplausos a las ocho de la tarde nos regalan un subidón de ánimos en esta situación en la que, quien más o quien menos, tiene cierta preocupación. La ciudadanía nos anima a nosotros y, a su vez, nosotros los animamos en lo que podemos, especialmente a los trabajadores que por su profesión están en primera línea de actuación. Igualmente, sentimos sus muestras de ánimo y solidaridad, lo que ayuda y mucho en nuestra labor diaria. Hoy, que empieza una nueva etapa con más salidas, le pedimos a la población que sea responsable, que respete los horarios y las limitaciones que se han establecido y que cumpla con las medidas de distanciamiento social y protección. Es por la salud de todos y Jaén está demostrando que es responsable, más allá de los casos contados que se han saltado las normas del Estado de Alarma. 

 
 

José Miguel de la Torre, presidente del Consejo Andaluz de Colegios de Aparejadores y Arquitectos Técnicos y presidente del Colegio de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Jaén.

Tengo la suerte de vivir en una casa, en una zona privilegiada de Jaén, La Alameda, y con la posibilidad de respirar aire puro en la terraza con unas vistas formidables de la ciudad, con la Catedral en el centro. No obstante, pienso en esas personas, algunas muy cercanas, que viven en pisos pequeños y a los que se les debe hacer muy largo este encierro. Espero que pase pronto. En cuanto al trabajo, los técnicos estamos acostumbrados a pasar muchas horas frente al ordenador y el teletrabajo lo llevamos bien. También es una válvula de escape la posibilidad de visitar alguna obra, en la que además tenemos la responsabilidad de garantizar la seguridad de los trabajadores en una situación nueva para todos y que nada tiene que ver con el proceso constructivo. Hemos aprendido que hay profesiones maltratadas con contratos precarios, como los sanitarios y con precios injustos como los agricultores, entre otros, que nos mantienen cada día y que arriesgan sus vidas y su seguridad pensando en los demás. Agradecidos a tanto sacrificio.

 
 

Javier Torres, gerente de Asesoidea, asesoría en Jaén. 

El confinamiento en la asesoría se ha vivido de manera muy intensa, sobre todo en las primeras semanas, cuando el Gobierno no paró de publicar decretos. La normativa nos ha llegado muy dispar, con muchas incógnitas y, sobre todo, con inseguridad jurídica. Como en Administración no había nadie que cogiese el teléfono, hemos sido los asesores los que hemos tenido que contener y tranquilizar a nuestros clientes. A base de esfuerzo y dedicación, salió todo adelante, pero hemos pasado por momentos de replantearse la profesión, pero también de satisfacción y alegría. Hemos realizados muchos ERTEs, muchas prestaciones por cese de actividad de autónomos... ha sido un no parar. Uno de los momentos más duros fue cuando en domingo se publicó un BOE que decía que las empresas que habían solicitado ERTE antes de la fecha de publicación tenían la obligación de enviar los datos para la prestación por desempleo en el plazo de cinco días y que de no cumplirse incurrirían en sanciones. Sin embargo, llevaban mas de diez días solicitados. La Autoridad Laboral tenía obligación de contestar en plazo no superior a cinco días, así que sin saber si iba a ser aprobado, no quedó mas remedio que pedir las prestaciones llevando adelante nuestro criterio, soportando todo el riesgo e incertidumbre que ello conllevaba. Fue una semana durísima. Otro momento de derrumbe fue cuando el 10 de abril los trabajadores no cobraron el paro, porque a la administración no le había dado tiempo. Pero lo compensó después la prórroga del plazo de presentación de los impuestos trimestrales al 20 de mayo, aunque se hiciese saber tarde. 

 
 

Juan Sebastián Martos, repartidor y opositor.  

Estoy opositando al grado de Primaria y, mientras tanto, trabajando de repartidor para poder ganar algo de dinero porque tengo que seguir pagando facturas y el alquiler. Las oposiciones se han aplazado, está todo congelado, y no sé si podré examinarme ni tan siquiera el año que viene. Ahora tenemos mucho trabajo. Reparto churros con chocolate y la verdad es que se nota que hay una gran demanda, sobre todo días festivos como el de ayer, 1 de Mayo. Mantenemos una protección máxima, cambiándonos de guantes cada hora, llevando mascarillas, con los geles en el cajetín de la mano para limpiarme cada vez que cojo dinero y extremando la precaución cuando se entrega el pedido. Quiero agradecer a la gente que sea tan amable con nosotros y comprenda la situación que estamos atravesando.

Julio Millán, alcalde de la ciudad de Jaén.

¿Cómo hemos afrontado y estamos afrontando esta crisis sanitaria? En un primer momento, con preocupación y responsabilidad ante la situación a la que nos enfrentábamos y ante la que tuvimos que tomar medidas de urgencia. Durante el desarrollo de las medidas también hemos vivido momentos de tensión, porque había algunas respuestas que teníamos que dar cuya solución no siempre ha sido fácil como, por ejemplo, en el caso del Centro de Transeúntes, que se nos iba desbordando. Por otra parte, hemos afrontando esta crisis sanitaria con mucha confianza y tranquilidad gracias al equipo que ha dado respuesta a todas las necesidades y demandas que se han ido sucediendo. 

 
 

David Navarro, actor, presentador, humorista y monologuista.

En mi caso el confinamiento empezó incluso antes. Tuve una actuación en Barcelona, en el Club de la Comedia, la semana anterior a que se decretase el Estado de Alarma, y como ya no tenía más porque me las suspendieron me quedé en casa. Salgo a pasear al perro y a comprar, poco más. Algunas actuaciones me las han pospuesto meses y otras se han cancelado. A pesar de lo difícil de la situación, siempre se saca algo bueno. Estoy teniendo tiempo para idear alguna obra nueva, para pensar y para descansar, porque los artistas no tenemos vacaciones y en este caso me ha servido para relajarme y pensar en el futuro. Además, tenemos menos contaminación y ha servido para que la ciudad de Jaén esté más limpia. También para ver a quién tienes que saludar y a quién no, gracias al odio de las redes sociales, que han sacado lo mejor y lo peor de las personas. Mientras tanto, estoy haciendo vídeos que están gustando y que me ayudan a mantenerme visible, que la gente no se olvide de mí cuando regresemos a la normalidad, aunque no sabemos cómo será en nuestro sector. 

 
 

Laura Carmona, peluquera y esteticista. 

Nosotros hemos decidido no abrir la peluquería hasta el día 11 aunque nos está llamando ya mucha gente para pedir cita previa, pero no abriremos el lunes. Llevamos desde el 14 de marzo confinados en casa y la verdad es que tanto mi marido como yo lo llevamos bien. Estoy aprovechando mucho el tiempo para perfeccionarme en mi profesión y hacer cursos, algo para lo que antes no tenía tiempo. Ahora, preparándonos para volver a abrir. Lo primero será volver a desinfectar todo para, después, reubicar el mobiliario, la sala de espera y toda la peluquería para que los clientes mantengan la distancia social. Quitaremos revistas y cosas de este tipo para evitar contagios y, evidentemente, nos nutrimos de material de protección como mascarillas, guantes y nuestros propios equipos de protección individual. Mientras tanto, no podemos olvidar aquellos primeros días que nos consideraron como trabajadores esenciales, horas que vivimos con rabia e indignación porque no lo somos. Al final vieron que no era viable y cambiaron de opinión, pero la incertidumbre sobre el futuro se mantiene.

 
 

José Díaz, reformas.

Nuestra situación ha sido rara, porque se podía trabajar en viviendas nuevas, pero en las reformas no. Construcciones nuevas apenas hay, por lo que nos han dejado a todos los autónomos del sector sin actividad. En mi caso, he podido hacer la reforma de un taller mecánico porque no había nadie ni existían zonas comunes y, mientras tanto, acudiendo a alguna urgencia porque trabajamos con una compañía de seguros. Pero para nada son labores que nos permitan cubrir los costes. Cuando acudimos a las casas lo hacemos con la máxima protección, con nuestros epis, mascarillas y guantes, y trabajando lo más rápido posible. Posteriormente, se desinfecta todo el material. No sabemos cuándo volveremos a trabajar con normalidad, porque el BOE no dice nada de nosotros y los gestores tampoco saben nada. Vivimos con un pellizco en el estómago. Mientras tanto, estoy en el campo, con mi hija y mi mujer, que no salen para nada. Yo, que soy el que acudo a trabajar, también hago la compra y lo necesario para que ellas mantengan el confinamiento.

Manuel Escudero Piedra, jefe del Cuerpo de Bomberos de Jaén.

Cuando empezó la pandemia se suscitaron muchas situaciones especiales y se estudiaron varias medidas ante la posibilidad de que algún compañero cayera enfermo y se contagiara. Después de estudiar cómo lo estaban haciendo en otros puntos de España, elaboramos un procedimiento de trabajo de manera que los turnos se dividen en 10 efectivos de guardia que trabajan en el parque y otros cuatro que están permanentemente preparados y localizados en sus casas y con un tiempo de respuesta máximo de 15 minutos hasta que llegan al parque. Ellos son, por ejemplo, los que están realizando labores de desinfección allí donde nos lo solicitan. Los otros 10 no interactúan con el resto de compañeros para evitar contagios. Se han establecido unas pautas de salida y dentro del parque se mantienen las medidas establecidas por el ministerio, de manera que hemos delimitado zonas, no hay camas contiguas y ya no se cocina en el parque, por citar algunos ejemplos. Por lo demás, evidentemente nuestro trabajo ha disminuido mucho. No tenemos apenas avisos por despistes de cocina o braseros y al reducirse tanto el tráfico, tampoco por accidentes. Cuando más hemos intervenido ha sido en los días de viento o para alguna apertura de domicilio. En cuanto al material de protección, tengo que reconocer que nos ha costado conseguir dotarnos de todo. Teníamos epis en reserva pero en un número razonable, no como para actuar en una pandemia. Ahora mismo ya disponemos de todo el material y el personal está totalmente equipado, además contamos con los equipos de respiración autónoma, que nos ayuda en las intervenciones a protegernos y aislarnos. Ahora, que sepa la gente que estamos como siempre para ayudarlos, quizás algo más en la retaguardia pero que aquí nos tienen para todo lo que necesiten.

 
 

Belin, artista.

Estoy confinado desde el principio pero con una gran fortuna y es que mi estudio de trabajo lo tengo en la planta baja de mi casa. Durante todo este tiempo no he parado de trabajar, de pintar, por lo que no he notado mucho ese confinamiento. Sí es verdad que mis hijos quieren salir a la calle y no pueden, quieren darse una vuelta y ver a sus amigos y comprobar que no pueden quizá sea lo más duro. También está siendo complicado conciliar la vida laboral y familiar con los pequeños, que hay que estar detrás de ellos para que hagan los deberes. Pero desde el pasado domingo pudimos salir a pasear al campo que tengo al lado de casa, estuvimos tranquilos, viendo las plantas, fue bonito. En cuanto a mi trabajo, seguramente con el paso del tiempo creo que se verá influenciado, aunque sea de manera inconsciente, por esta pandemia. Quizá me dé cuenta con el paso del tiempo en detalles como la utilización del color, por ejemplo. Sí es verdad que hice una obra hace unas semanas que se llama "6 del 4 de 2020" y la tengo guardada. Refleja un poco la situación que estamos pasando con las muertes y sufriendo, pero también la gratitud a nuestros sanitarios, que si no fuera por ellos no saldríamos de esta. Mientras tanto, he tenido algunas cosas canceladas y otras que directamente he anulado yo. Sigo trabajando y no me puedo quejar. Lo pasó mal por esa gente que lo está pasando mal en muchos aspectos de la vida y por ver a esos sanitarios a los que ahora aplaudimos, pero que quizá después debamos apoyar sumándonos a sus movilizaciones. 

 
 

Gema Ángulo, madre.

Tengo dos hijas, de uno y dos añitos, y un tercer bebé que viene en camino. La verdad es que el confinamiento con unas hijas tan pequeñas es algo estresante y estamos deseando volver a nuestras vidas normales y poder estar con las abuelas. Doy a luz en julio y ni siquiera he podido preparar la ropa del bebé. Es verdad que las cosas más importantes las tendrá de sus hermanas pero la ropa de niño no he podido ni ir a compararla. Pero lo importante ahora es la salud. Para el seguimiento de mi embarazo he acudido a las citas necesarias, con mucho cuidado, muy protegida y siguiendo siempre todas las recomendaciones de los médicos que se están portando muy bien y a los cuales estamos muy agradecidos. Cuando nazca el pequeño tenemos intención de bautizarlo pero no sabemos cuándo ni cómo. Creo que esta vez haremos una celebración en el campo, al aire libre. Pero ahora, lo importante, es salir de esta pandemia.

 
 

Anabel Luque, Restaurante ACG.

Lo hemos llevado muy mal, la verdad. Cerramos la temporada en enero para el descanso del personal y el 2 de marzo volvimos a abrir. Después, el 14, de la noche a la mañana, con apenas 24 horas de aviso, tuvimos que cerrar. A partir de ahí, no hemos parado de atender a nuestras parejas, para intentar aclarar todas sus dudas y acompañarlos en estos momentos tan complicados. Porque ahora es más importante que nunca ayudarnos los unos a los otros. Por suerte no tenemos apenas cancelaciones, sino aplazamientos de comuniones y bodas. De momento, no sabemos cómo ni cuándo vamos a abrir hasta que no tengamos claras las medidas que debemos tomar, porque no las conocemos y antes de hacer una inversión queremos asegurarnos. No podemos abrir al 30% porque tendríamos que recuperar al personal del Erte y con esa caída de facturación es inviable. Sí nos hemos provisto de geles desinfectantes, guantes y demás, pero, por ejemplo, no podemos hacer una inversión en mamparas hasta que estemos seguros de que es necesario y efectivo. Mientras tanto, seguimos en casa confinados con un teléfono que no para de sonar y al que atiendo con mucho gusto porque se trata de ayudar a esas parejas que se iban a casar y lo están pasando mal. Es momento de ayudarnos los unos a los otros.

 
 

Nicolás Ezquerro, informático en Consumibles Jaén.

Nos dedicamos a los consumibles y a la reparación de todo tipo de aparatos tecnológicos como tabletas, teléfonos, ordenadores, etcétera. Hemos sido considerados trabajadores esenciales y lo cierto es que en el momento en que la gente fue implantando el teletrabajo y los niños tenían que hacer los deberes en casa hemos tenido mucho trabajo. Se han notado que Jaén no estaba preparada tecnológicamente para ello y hemos atendido muchas peticiones de arreglo de ordenadores, sobre todo infectados con virus. Todo ello con la máxima protección, a pesar de que al principio tuvimos muchos problemas para conseguir mascarillas. A día de hoy, todavía es una odisea hacerse con guantes para poder trabajar de manera segura con equipos que no sabemos cómo vienen de las casas. Por eso, los aplausos de las ocho también pueden ser para nosotros, que estamos olvidados pero que estamos trabajando con muchas dificultades. Aunque pueda parecer que tenemos mucho trabajo no es así. Nuestro horario es reducido y la facturación ha caído con la paradoja que no lo suficiente para poder beneficiarnos de alguna de las ayudas, pero sí lo bastante como para no poder cubrir costes. Además, desde hace una semana también estamos notando escasez de suministro de material en nuestros proveedores, que empiezan a quedarse sin stock. Ya se están retrasando algunos pedidos, tardan en reponer y en entregar los pedidos.  

 
 

Ginés Donaire, periodista.

En Viva Jaén empezamos con el teletrabajo desde el mismo día de la declaración del Estado de Alarma. Cada día me conecto por vídeollamada con los compañeros Raúl Beltrán y Aurora Guzmán, para planificar el trabajo, por la noche las páginas se envían a la rotativa para su impresión y cada mañana el periódico acude puntual a sus puntos de reparto en la capital jiennense. Por cierto, este pasado miércoles haciendo un esfuerzo extra, junto con Aora Comunicación, con la publicación de un suplemento especial de más de 80 páginas analizando el presente y, sobre todo, el futuro más inmediato de Jaén y su provincia para afrontar la salida a esta crisis que tanto nos va a golpear aunque también, estoy seguro, nos va a abrir nuevos horizontes.

Es una aventura fascinante, la de hacer un periódico cada día, que, desde el punto de vista técnico, no ofrece demasiadas diferencias con lo que hacíamos hasta ahora. Creo que el teletrabajo va a estar cada vez más presente en muchos sectores profesionales de nuestra sociedad. Las ventajas que ofrece la tecnología se aprecian mucho más en una crisis sanitaria como la que vivimos actualmente. Las empresas cada vez se están dando cuenta de que la productividad de sus empleados, al contrario de lo que podría pensarse, no solo no se resiente sino que es incluso mayor. Otra cosa distinta es el teletrabajo en el periodismo. En esta profesión, lo veo más como un remedio transitorio, muy eficaz en situaciones tan excepcionales como la actual pandemia, que como algo definitivo. ¿Por qué digo esto? Porque el periodismo, el buen periodismo al menos, necesita tomarle el pulso a la calle, a su realidad más cercana. Y el periodista, para hacer una buena información, debe también observar y saber interpretar todo lo que le rodea. Un ejemplo: Aunque se agradece el esfuerzo que algunas instituciones y colectivos están haciendo ofreciendo ruedas de prensa por videoconferencia o a través de las redes sociales, al final no es lo mismo que estar allí presente, preguntar y, si es necesario, repreguntar hasta que se obtiene información valiosa, y no conformarse con el mensaje que quiere ‘vender’ el político de turno. Y también, por qué no, se echa de menos el trabajo en la Redacción del periódico, porque es allí, intercambiando opiniones y debatiendo con los compañeros, cuando más fluyen las ideas.

Gala Pulido, jiennense que no podrá hacer la comunión, y su madre Paqui Durbay. 

Hoy tendría que hacer la comunión mi hija. El 12 de marzo fue cuando le dijeron que ya no iban a ir al colegio y a las dos semanas el párroco nos mandó un correo diciendo que no se podían celebrar comuniones. Nos emplazó a septiembre u octubre pero ni siquiera eso es seguro. Al principio mi hija se desilusionó pero poco a poco lo ha ido entendiendo. Sin embargo, seguimos sin saber cómo y cuándo lo vamos a hacer porque si la comunión se retrasa mucho ni siquiera el vestido le servirá, porque se le quedará pequeño. Son muchas dudas las que tenemos pero lo importante ahora mismo es la salud, no hay nada por encima de eso. 

 

 
 

David Muñoz, hostelería.

Recuerdo ese viernes por la noche, que no me lo creía y el sábado por la mañana, antes de que se decretase el Estado de Alarma, a las seis de la mañana, ya decidí cerrar. Ya se veía que la gente estaba asustada, con mucha incertidumbre, sin saber qué iba a pasar. Al igual que ocurre ahora, que no sé cómo voy a volver a abrir. Yo no tengo terraza y no puedo abrir al 30%. En mi caso, el servicio fuerte son los desayunos y el 80% de mis clientes son funcionarios, muchos haciendo teletrabajo. Estoy a la espera de saber si el Ayuntamiento me dejará sacar alguna mesa a la calle. La verdad es que estas semanas están siendo de mucha preocupación, hablando todos los días con la gestoría para ver cómo lo vamos a hacer. De momento, estoy pintando y reformando el local para la reapertura. He cambiado mesas, sillas, cuarto de baño... Es como librarse de lo antiguo para empezar de nuevo, para reabrir con una nueva mirada. 

Manuel Jesús García, vigilante de seguridad del Carrefour.

Llevó 21 años en la profesión y jamás pensé que me iba a enfrentar a una situación como esta. Nuestra labor está en controlar el aforo y que la gente respete las medidas de seguridad. Estamos muy protegidos todos los trabajadores y también el cliente. No tenemos miedo, aunque sí respeto a toda esta situación. Pero siempre se saca algo positivo de todas las situaciones malas como es ver el gran compañerismo que existe entre todos y cómo, en nuestro caso, nos hemos volcado con actividades solidarias para ayudar a aquellos que lo han necesitado.

 

 
 

Jesús Molina, trabajador del supermercado Mas y Mas.

Ahora la cosa está más tranquila pero al principio, cuando se decretó el Estado de Alarma, fue muy duro. La gente salió a comprar en masa, como si se fuese a acabar el mundo. Todavía hoy tenemos que advertir a los clientes de que cumplan las medidas de protección y algunos se molestan. Les decimos que se pongan los guantes a la entrada, que es por una cuestión de seguridad y salud. Pero la gran mayoría nos apoya. El vecindario se ha volcado con nosotros y nos apoyan mucho. Cada dos por tres nos mandan mensajes de ánimo y nosotros siempre salimos a las ocho de la tarde a aplaudir con ellos. Hemos trabajado y lo seguimos haciendo con mucha incertidumbre y con temor a contagiarnos pero lo más importante, y de lo que estoy más orgulloso, es del gran equipo que formamos la plantilla de nuestro supermercado, en Adarves Bajos. Vamos todos a una, somos una piña, redoblamos esfuerzos para ayudar a la sociedad, pero también para echarnos una mano entre nosotros. Además, es una alegría ver cómo tu familia está tan orgullosa de nuestra labor.

 
 

Nuria Mesa Gallego, maestra de Primaria del Colegio de Nuestra Señora de las Nieves de Pegalajar.

Los niños se adaptan mucho mejor a las circunstancias de lo que pensamos y la verdad es que en el colegio lo tenemos todo muy bien organizado desde el equipo directivo. Vamos planificando las tareas diaria o semanalmente. Por la tarde-noche, mandamos a los padres por correo electrónico o por WhatsApp las tareas de sus hijos para el día siguiente, para que se puedan quedar planificadas en el caso de que los progenitores trabajen. Por la mañana los pequeños hacen sus deberes y antes de las seis de la tarde los recibimos para corregirlos. Hemos repartido los libros entre los niños, porque no todos tienen internet para acceder a la plataforma, y de vez en cuando hablo con ellos por videollamada. Aunque no es lo mismo acabar el curso en casa, no creo que vayan a sufrir retraso porque los niños se adaptan bien a la situación. La verdad es que nos echamos mucho de menos mutuamente y estamos con muchas ganas de volver a vernos. ¿Cómo será? Todavía tenemos muchos interrogantes porque con los más pequeños va a ser difícil que se mantenga el distanciamiento social. Deberemos ir viendo todo poco a poco.

 
 

Sonia Hernández y Jesús Martínez, pareja que ha tenido que suspender su boda en Jaén.

Nos casábamos el 10 de julio y, de momento, lo hemos pospuesto para el 28 de agosto, aunque seguimos pensando que no nos casaremos este año. La tercera opción, que creo que será la final, es hacerlo el 9 julio de 2021. Hace un mes que lo decidimos y lo más complicado fue asumirlo nosotros. A partir de ahí, todos los proveedores se han portado muy bien. Llamamos al restaurante y nos ajustaron las fechas, al igual que el resto de servicios, como por ejemplo el fotógrafo. Pero no podemos llevarlo mal, porque toda la ilusión que teníamos en los preparativos la hemos perdido. Ahora, lo importante es que todo el mundo se encuentre bien de salud. Lo que sí tengo claro es que el 25 de junio estaré casada, por el juzgado, eso sí es seguro. El resto, nos lo tomamos con resignación y en ocasiones nos echamos a reír al pensar en todo lo que está ocurriendo. Mientras tanto, cobra fuerza la idea de celebrarlo el año que viene porque no sabemos cuándo se podrá hacer una boda en condiciones normales, porque no me la imagino manteniendo la distancia de seguridad. Llevamos 20 años de novios y cuatro viviendo juntos. Se trataba de dar el paso de formalización y si no puedo hacerlo como siempre, prefiero esperar.  

 
 

Juan Cámara, mecánico.

Tengo 53 años y desde los 16 me dedico a esta profesión, ahora con mi taller en la calle Europa. Estas semanas han sido duras, de mucha intriga. Hemos podido abrir para atender sólo urgencias. En mi caso, somos seis trabajadores y, de momento, sólo estoy activo yo, ya que no hay trabajo. No nos han dicho cuándo podemos regresar a la actividad normal, cuando volverán los coches a circular y, por ende, a tener demanda. De momento, seguimos con la actividad de urgencia y lo más que hago es ir a alguna cochera a arrancar un coche ya que muchos llevan semanas o incluso más de un mes sin encenderse.

 
 

Manuel Caballero, director del IES Fernando III de Martos.

Desde el principio de esta crisis sanitaria, un grupo de ingenieros, emprendedores, profesores de Tecnología y FP del Instituto Fernando III y voluntarios de Martos empezaron a colaborar a través de grupos en las redes sociales para poner sus medios, su creatividad y su solidaridad al servicio del personal sanitario. Durante las últimas cuatro semanas, Martos ha funcionado como una gran fábrica deslocalizada en tantas sedes como voluntarios participan. A día de hoy, con más de 100 personas y 50 empresas participantes, se han fabricado y distribuido gratuitamente 120.000 pantallas, 50.000 mascarillas y varios miles de batas, monos y salvaorejas. El último gran reto de este proyecto culmina este fin de semana con un reparto de mascarillas a toda la población de Martos para el que se ha fabricado un lote de 27.000 mascarillas. A ellas se suman otras 4.000 mascarillas infantiles que se repartirán entre todos los niños de Martos y con las que este grupo de voluntarios rinde homenaje a los más pequeños cuyo comportamiento en el confinamiento ha sido ejemplar.

Como director de un centro educativo de gran tamaño, mi primer sentimiento al ver cómo se cerraba fue de miedo frente a lo desconocido. Este miedo pronto lo sustituyó la voluntad de luchar y formar equipo para combatir la pandemia que se nos venía encima y es cuando empiezo a plantear coordinar esfuerzos de makers para fabricar EPIs que escaseaban desde un principio. A la satisfacción de ver cómo se conseguía el reto de fabricar estos EPIs de forma masiva, le acompañaba un sentimiento de desolación y rabia de ver cómo se perdían vidas humanas, cómo empresas sólidas tenían que cerrar. Se han acumulado muchas horas de trabajo y largos días y noches dedicados a las tareas logísticas, de coordinación y de fabricación. Sin embargo en ningún momento he sentido cansancio ni agotamiento, más bien al contrario. Las continuas muestras de agradecimiento y el hecho de estar evitando contagios con nuestro trabajo, nos ha dado fuerzas y energía para continuar, hasta en los días más duros. En resumen, una experiencia inolvidable, en la que he encontrado abiertas todas las puertas a las que he llamado y en la que las empresas y voluntarios de Martos han demostrado una grandeza de miras que conmueve. Por mi parte personal, muchos sentimientos encontrados: satisfacción frente a desolación, alegría e ira, orgullo y pena….. una experiencia inolvidable, que aún no ha acabado.

 
 

Juanma Moya, Opticalia Roda.

Los ópticos hemos sido considerados personal esencial por lo que no estábamos obligados a cerrar pero, en la práctica, lo que ha ocurrido es que como no acudía nadie era inviable permanecer abiertos, no tenía sentido. Lo que hemos hecho es habilitar un teléfono para atención de urgencias con horario reducido por la mañana y tarde. El 90% de las peticiones que hemos tenido es para arreglar gafas o lentes de contacto, entre ellos, personal sanitario que no puede trabajar. En cuanto a las medidas de seguridad, han ido evolucionando. Al principio, conseguí una mascarilla de pura suerte y se mantenían las distancias de seguridad, además de usar guantes. Todo el trabajo de gabinete, por ejemplo, no se ha podido hacer porque no se podía garantizar el distanciamiento social. Ahora, poco a poco, hemos conseguido material. Estamos poniendo mamparas y tenemos una máquina de ultravioleta para desinfectar las gafas. Además, ya está empezando a llamar gente y apuntarse en la lista de espera para graduarse la vista o requerir atenciones que se han pospuesto durante este confinamiento.

 
 

Maxi Pulido, cocinero en un establecimiento de comida a domicilio en la calle Manuel Caballero Venzalá.

Trabajo en una tienda que cocina comida para llevar pero, sobre todo, estamos muy volcados con los menús diarios para aquellas personas que lo necesitan y no puede cocinar en casa, como puede ser gente más mayor. Contamos con todas las medidas de protección pero no podemos evitar cierto miedo. La limpieza es la prioridad, siempre desinfectando. Atendemos a un número de personas limitado dentro del establecimiento, para evitar aglomeraciones e intentamos que sea lo más rápido posible, siempre manteniendo un buen servicio. A pesar de toda esta protección regresar a casa es muy difícil. Vivo con mi mujer, mis dos hijas y mi suegra, que tiene 80 años, por lo que toda precaución es poca. Llevo casi dos meses sin darle un abrazo a mis hijas por miedo a contagiarlas, lo mismo que a mi suegra, con la que tengo que mantener la distancia. Estoy deseando poder volver a tener ese contacto porque, aunque ellas lo entienden perfectamente y saben que es por nuestro bien, es muy duro. Mis hijas, de 10 y 12 años, me dicen que tengo mucho valor, que soy un súper papa y estoy muy orgulloso de ellas y de toda mi familia, de cómo lo llevan, con responsabilidad, ayudándose entre ellas.  

En nombre de todos los que hacemos Lacontradejaén, tanto trabajadores como colaboradores: Gracias.

 
 

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