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TUS MANOS SON MI VOZ

TUS MANOS SON MI VOZ

Por Esperanza Calzado - Enero 26, 2019

¿Cómo es su día a día? ¿A qué problemas se enfrentan? La vida de las personas con discapacidad auditiva y la labor de Aprosoja son desconocidas para muchos, hasta el punto de que pocos saben que Jaén es referente nacional en la impartición de cursos de lengua de signos. Conocemos cómo viven, qué necesitan.

Son las dos de la tarde. La mesa está puesta y las lentejas humean. De fondo, la televisión, como en tantos y tantos hogares españoles. Esperan a que llegue el último para empezar. De repente, una luz capta la atención de toda la casa. Es el timbre. Ya está aquí. 

La conversación no cesa durante la comida. Entre cucharada y cucharada, intercambian impresiones y sus manos no dejan da moverse. Apenas si les da tiempo a comentar las noticias, no leen los subtítulos ni atienden a la intérprete porque saben bien de qué están hablando. Toca Presupuestos Generales del Estado. 

—¿Nos van a dar más dinero?

Lo pregunta con una sonrisa de oreja a oreja, más bromeando que en serio. Sus expresiones dicen mucho, todo, si uno presta especial atención. Porque aunque no puedan escuchar el sonido que emiten las cuerdas vocales de uno y otro; sí lo sienten. Sus manos son su voz. 

Esperanza Moral acaba de cumplir 71 años. Es de Jaén, aunque tuvo que emigrar, como tantos y tantos jiennenses, a tierras catalanas para ganarse la vida junto a su marido. Se jubilaron y regresaron. Hoy, ya viuda, recuerda aquellos 40 años lejos de casa. Los evoca con mucho cariño y con nostalgia a pesar de que tuvieron que moverse por nuevos terrenos con la dificultad añadida de tener una discapacidad auditiva. Es conocedora de la situación política que se vive en la que un día fue su tierra de acogida y no se le quita de la cabeza. Está en sus pensamientos, esos que "oye". Porque Esperanza dice que puede oír en su mente. Sonidos que incluyen signos. 

Unos doscientos jiennenses comparten experiencias en Aprosoja, la Asociación Provincial de Personas Sordas de Jaén. Son sus asociados, pero el total de personas que tienen una discapacidad auditiva en la provincia de Jaén asciende a más de cuatro mil, según sus cálculos. Normalmente se califica como sordo a todo aquel que ha perdido la audición, pero esto no es del todo correcto. Los hay que sufren hipoacusia, quienes están implantados, los que padecen una sordera profunda... A todos ellos representa un organismo que, no sin dificultades y con cincuenta años de historia a sus espaldas, trabaja intensamente por la integración total de este colectivo y por la superación de barreras que en pleno siglo XXI todavía existen. En la capital jiennense hay unos 800, la mayoría hipoacúsicos como José Ramón Izquierdo Piedra. 

Es el presidente desde 2006. Todavía recuerda cuando le dieron su primera oportunidad laboral prácticamente recién licenciado. Fue en la asociación, que no la conocía y a la que se apuntó. Le encargaron la tarea mixta de administración y gestión. Estudió Matemáticas y él, a sus 45 años, es una de esas personas con discapacidad auditiva que tienen borrada de su mente la expresión 'no se puede'. Y es que el acceso a la educación y la formación permanente es uno de los pasos que más ha ayudado a la integración social. Para ello, se han dado importantes pasos, como lograr que una intérprete los pueda acompañar.

—Existe una barrera entre la generación que hoy tiene entre 25 y 30 años y la anterior. Los cambios son muy importantes.

Esos jóvenes que nacieron en el 90 saben leer y escribir bastante bien porque trabajan día a día para ello. Han tenido más facilidades. Una vez que salen del colegio siguen formándose y no pierden todo lo aprendido.

—Los que ahora tenemos 40 años tuvimos acceso, pero no tanto. Aunque nuestro nivel de lectura es bastante alto, no es suficiente porque no puede ser que dudemos en una frase sencilla o si nos cambian un verbo.

El lector de este reportaje estará comprendiendo sin problemas, y casi sin pensar, la secuencia que se explica pero para el colectivo de personas con discapacidad auditiva el acceso a la información y la comprensión es básica y algo más complicado. Los hace más independientes. José Ramón Izquierdo anuncia, con orgullo, que dos compañeros acaban de terminar sus estudios de Grado y que otros están en camino. Porque para lo que unos supone una tarea sencilla como es ir a Las Lagunillas, escuchar al profesor, tomar apuntes y sacarse el título, para otros puede convertirse en una auténtica carrera de obstáculos que, con el paso del tiempo, son menos.

 Fotografías: Esperanza Calzado.
 Fotografías: Esperanza Calzado.

UNA MIRADA AL PASADO

Manuel Martínez, Lolo como lo conoce todo el mundo, necesita un intérprete para realizar esta entrevista. Nació en Palma de Mallorca pero lleva toda la vida viviendo aquí. Es de Jaén, Jaén. Con apenas 15 años se asoció a Aprosoja, donde es todo un referente. Tiene 57 y una meningitis a los dos años le dejó sin audición. No sabe lo que es hablar, ni escuchar una voz. No sabe cómo suena la suya, pero eso no supone problema alguno. 

—Mis padres sufrieron mucho, es normal. Yo no me integraba en el colegio, no escuchaba nada y lo pasamos mal. No fue hasta que pudieron llevarme a un colegio interno en Granada, especializado en casos como el mío, cuando empecé a ser feliz.

Lolo recuerda que le apenaba estar lejos de casa. En Jaén no existían centros educativos como ahora el colegio Cándido Nogales, donde la integración es prácticamente total y se ha convertido en todo un referente que Aprosoja quiere exportar a otras comarcas. Por aquel entonces, tenían que marcharse para poder acceder a la educación, como le pasó a Esperanza Moral, que estuvo en Málaga, casualmente en frente del colegio donde cursó sus estudios el que años después fuera su marido.

—Me daba pena no estar con mis padres pero, poco a poco, me fui acostumbrando. Fue una etapa muy feliz de mi vida porque encontré mi identidad y mejoré mi autoestima.  

No lo tuvo fácil Lolo. Suspira cuando le preguntamos si el acceso a un puesto de trabajo suponía un problema. Explica que antiguamente no existía la concienciación de hoy. Que los dueños de las empresas tenían serias dudas de que una persona con discapacidad auditiva cumpliera o no con sus funciones. 

—No sabían si íbamos a responder. Si te conocía el jefe era más fácil que te contratara, pero es verdad que había prejuicios. Por eso, la labor del Servicio Andalucía Orienta es tan importante a día de hoy.

Es uno de los muchos servicios que ofrece Aprosoja, en este caso en colaboración con la Junta de Andalucía, que ha destinado 3,3 millones de euros para respaldar la colaboración de 13 entidades y corporaciones locales de la provincia en los programas de orientación profesional y acompañamiento a la inserción laboral de la red Andalucía Orienta. Se trata de atender y hacer un seguimiento individualizado de la integración en el mercado de trabajo de aquellas personas, en su caso, con una discapacidad auditiva superior al 33 por ciento. No es el único servicio. Además de innumerables talleres, también acompañan a las familias de las personas sordas y ofrecen cursos de formación, por ejemplo.

 Sede de Aprosoja, en Jaén.
 Sede de Aprosoja, en Jaén.

LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS

Si hay algo que ha supuesto un antes y un después es la llegada de las ya mal llamadas nuevas tecnologías. 

—Antes, para saber de unos y otros, nos mandábamos cartas y tardábamos mucho. Ahora, con los móviles, podemos comunicarnos sin problemas.

Y es que un mensaje, antes de texto, ahora de WhastApp o una vídeo-llamada les ha cambiado la vida. 

Esos cambios tecnológicos se han ido implantando en la vivienda de Lolo poco a poco. Su casa está adaptada con un sistema de luces que se encienden cuando llaman al timbre. El despertador, ídem de lo mismo. Algo similar era lo que tenían cuando sus dos hijos eran pequeños y necesitaban saber si lloraban o no. Su mujer también es sorda, pero a diferencia de él, habla perfectamente. Se entiende sin problemas con personas oyentes, una posibilidad más sencilla para aquellos que tienen la habilidad de leer los labios.

Eso también les ayudó a educar a sus hijos, oyentes, algo que al contrario de lo que muchos puedan pensar, no supuso un problema. Cómo participar por ejemplo con los juguetes musicales, cómo controlar los ruidos, cómo conocer sus necesidades antes de que aprendan los signos. Todo fluye con mucha más naturalidad de la que parece, eso sí, con "mil ojos" puestos en los pequeños.  

En el caso de que los progenitores utilicen la lengua de signos, los hijos oyentes crecen bilingües. Adquieren esa  forma de comunicarse, por ser la lengua que hablan sus padres, y desarrollan la lengua oral, por ser la que utilizan los demás miembros de su familia y de su entorno social como es en la escuela o con los amigos.

—La lectura labial tampoco es fácil. Hay gente que es más expresiva y, por lo tanto, más sencillo. Pero entender a una persona que tenga bigote o barba es bastante complicado. 

INTÉRPRETES Y NECESIDADES DE FUTURO

Es mucho el trabajo que realiza Aprosoja y los retos de futuro que tiene. Entre los principales, la inserción laboral, el acceso a la información y algo tan evidente pero a la par tan sencillo como poder ir al médico sin depender de un familiar. Y es que para que todo su engranaje funcione hay una pieza esencial, las intérpretes. Jaén capital cuenta con dos en el Ayuntamiento. 

—En Jaén capital no nos podemos quejar. Tenemos dos intérpretes en el Ayuntamiento cuando en Málaga hay uno y en Granada, por ejemplo, es por horas. Pero queremos más, somos muy exigentes. 

José Ramón Izquierdo explica que una de las grandes "cuentas pendientes" y un problema al que se enfrentan, sobre todo en fechas como esta, en enero, es el acceso a la salud. Lo ideal, en sus palabras, es que cuando una persona con discapacidad auditiva pidiera una cita, ya fuera al médico de cabecera o especialista, la propia administración pusiera en marcha la maquinaria para que ese día estuviera allí el intérprete. Pero no es así. El usuario tiene que solicitarlo a Aprosoja. Como solo hay dos, es complicado cuadrar las fechas, más aún si no se trata de Jaén capital, sino que es en el resto de la provincia. La Junta no dispone de este perfil profesional. La asociación dispone de otra intérprete, para estas fechas, a la que pagan gracias a la financiación autonómica, pero sobre todo para que puedan salir a los pueblos.

El no contar con un traductor muchas veces les obliga a pedir nuevas citas y retrasar sus tratamientos. Además, se puede dar la circunstancia, por ejemplo, de que la persona que traduce se ponga enferma ese día. ¿Qué pasa entonces?

Las familias son esenciales en su día a día. Ir al banco, solucionar un problema burocrático, cuestiones menores de médicos, todo lo hacen ellos. 

—Hay veces en los que la persona sorda ni siquiera sabe lo que ha hecho. Le dicen todo bien y confían en la familia. 

La confianza es fundamental y lo sabe bien Antonio Moral. Es de Jaén. Sabe escribir y leer pero no acaba de entender bien lo que sus otros traducen en su cerebro. Leer el prospecto de un medicamento, interpretar una carta de recibida por una administración, tramitar su jubilación o su pensión por discapacidad. Todo pasa por manos de un familiar. 

—Durante muchos años me tenían que acompañar al banco para poder pagar mis recibos y cobrar mi pensión.

Hoy, poco a poco, se está acostumbrando a un cajero automático. No es que lo acabe de entender, pero el proceso casi "robótico" de repetición un mes tras otro ha hecho que sepa valerse por sí mismo para ese tipo de gestiones. Sin embargo, reconoce que para todo lo demás necesita a un familiar. 

—Yo me hago entender pero hay veces que no tengo muchas dudas de si he entendido bien al cien por cien lo que me dicen. Por eso, para cualquier cosa importante prefiero ir acompañado. 

Para evitar que se repitan casos como el de Antonio, Aprosoja tiene claro que otro de los puntos en los que hay que trabajar más es la Educación. José Ramón Izquierdo explica que es esencial fomantarla desde que son pequeños. La idea que tiene Aprosoja es que los niños de los pueblos también tengan cubiertas las necesidades. Por eso, están buscando un colegio de referencia en cada comarca, tal y como pasa en Jaén con el Cándido Nogales. Para eso, es esencial la colaboración de la Junta, por lo que espera al nombramiento del nuevo delegado de Educación para mantener un encuentro y seguir con la senda de trabajo establecida hasta ahora. 

50 AÑOS AL SERVICIO DE LA COMUNIDAD

 José Ramón Izquierdo, María Maroto y Manuel Martínez. 
José Ramón Izquierdo, María Maroto y Manuel Martínez. 

Las personas que se acercan a Aprosoja lo hacen por diferentes motivos. En la mayoría de los casos son derivados por las administraciones para que les ayuden en la búsqueda de empleo, tal y como reconoce el presidente de la asociación. 

—Una vez que están dentro, se dan cuenta del resto de actividades que organizamos. 

Viajes, cursos de cocina, de costura, de crochet; una amplia gama que se llevan a cabo por las tardes y que muchas de ellas están pensadas para gente jubilada. También ponen al servicio de las personas con discapacidad auditiva el servicio de intérprete. También disponen de un bar que intentan alquilar para poder sufragar el mantenimiento de la sede y de la asociación, que no es nada fácil. 

Este 2019 se celebra su cincuenta aniversario y tienen un completo programa preparado. En noviembre se celebrará una cena de gala a modo de acto de clausura pero durante el año se llevarán a cabo actos especiales. Donde están todas las ilusiones depositadas es en la que tendrá lugar en mayo, en La canción de lengua de signos

—Durante ocho años estuvimos organizando el festival de lengua de signos en el Teatro Infanta Leonor y fue un éxito en toda España. 

Sin embargo, tuvieron que parar para quedarse con buen sabor de boca porque no es fácil organizar actividades cuando apenas se dispone de recursos económicos. Tienen dificultades para afrontar sus gastos diarios tales como mantenimiento de la sede, luz, agua, etcétera. La entidad es muy grande pero a su vez costosa. Están muy agradecidos al Club 63 por la donación y por la colaboración que hacen siempre, pero recuerdan que solo la comunidad, por ejemplo, son 400 euros. La cuota de socio es de las más baja de toda España, apenas 50 euros al año, que se quedan en 30 si por ejemplo es una persona ya jubilada. Por eso, hacen un llamamiento a las empresas por si alguna está dispuesta a colaborar para poder sufragar estos gastos corrientes. Y es que tienen servicios que se autofinancian con subvenciones, como es el caso de Andalucía Orienta o los cursos de lengua de signos. Pero el día a día es complicado para ellos. 

UN REFERENTE NACIONAL EN LA EDUCACIÓN EN LA LENGUA DE SIGNOS

 Celebración del Día Nacional de las Lenguas de Signos Españolas. Foto: Aprosoja
Celebración del Día Nacional de las Lenguas de Signos Españolas. Foto: Aprosoja

Para muchos es desconocido que Jaén es un referente por sus cursos de lengua de signos. Existe una red estatal que celebra encuentros una vez al año, donde se debaten los avances en el idioma, la adaptación a nuevas palabras o normativas nuevas como la adaptación al marco europeo. 

—Las mejores clases de lengua de signos se imparten aquí en Jaén. 

El presidente de Aprosoja, orgulloso de poder dar esta noticia, aplaude a los verdaderos responsables de que esto sea posible. Son los profesores. Lolo, María Maroto, Mari José, Ana Belén... Y es que Jaén es la primera provincia de España en organizar un B1 e, incluso, un B2 de lengua de signos. Por eso, animan a los jiennenses a acercarse y matricularse. 

—No los vamos a defraudar.

Son las últimas palabras de José Ramón Izquierdo Piedra en una entrevista en la que las manos y la voz se han fusionado. Una integración que debe llevarse a la sociedad, al día a día. Porque llegará el momento en el que veamos a dos personas comunicarse con sus manos y no nos quedaremos mirando extrañados. No tendremos tentación de hacer alguna broma o de sentir lástima. Llegará el momento en que tendrán suficientes intérpretes para poder ir al médico con normalidad. Que el acceso a la educación será tan completo que podrán descargar a sus familiares. Llegará el momento en el que ser sordo no suponga un problema. Ese día está más cerca que lejos gracias al trabajo de asociaciones como Aprosoja

 

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