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SOS EN RONDA DEL VALLE

SOS EN RONDA DEL VALLE

Por Fran Cano - Enero 11, 2020

La asociación vecinal Passo vive con preocupación el abandono de los equipamientos educativos y deportivos en Ronda del Valle, agravado por la caída de las matriculaciones escolares en un barrio donde más de la mitad de la población activa gana menos de 1.000 euros

La alarma lleva años encendida en el Polígono de El Valle, donde la evolución de las infraestructuras en las últimas décadas no ha ido ligada de igual manera a los desarrollos socieconómico y humano. La evidencia es que el barrio está catalogado —desde finales de 2017 e inicios de 2018— por la Junta de Andalucía como zona deprimida, y que el 27,66% de la población activa gana entre 700 y 1.000 euros; es el rango de ingresos predominante, según el Estudio de Necesidades de la Zona de Actuación impulsado por la Asociacion de Vecinos Passo con la ayuda de trabajadoras sociales, sufragadas por la Consejería de Igualdad, Políticas Sociales y Conciliación. Ahora, según señalan actores sociales del barrio, la zona que más preocupa en el polígono, sintomática de las carencias globales, es Ronda del Valle.

En 'Passo' tenían la esperanza de que la Junta habilitase la nueva oficina del Servicio Andaluz de Empleo (SAE) en Ronda del Valle. No será así. Salvo imprevisto, la oficina quedará instalada en el Bulevar. "Pensábamos que los márgenes de Ronda del Valle, en los terrenos del antiguo instituto Santa Teresa, era una buena opción. Necesitamos que las instituciones tengan presencia en la zona para revitalizarla", expresa, en conversación con este medio, Ángel Ibáñez, secretario del colectivo vecinal. 'Passo' mandó el escrito a la Junta y la respuesta llegó a mediados del pasado mes de diciembre. "Nos dijeron que la pondrían en otra zona", confirma.

Ronda del Valle está en sentido descendente en el barrio. Comprende los talleres de la Fundación Don Bosco, el Centro Municipal de Servicios Sociales, una guardería infantil, el colegio José Calasanz y, en la orilla contraria, las pistas deportivas y el edificio de Cruz Roja. 'Passo' remarca el contraste entre la vida que emana de las instalaciones y el abandono del entorno, con suciedad, socavones y hoyos. Según la asociación, en los últimos años no ha habido más que arreglos superficiales. Hace falta, subraya, adecentar calles y espacios abiertos como jardines para el uso recreativo.

Ibáñez habla de un "grave problema" en los colegios San José de Calasanz y el Santo Domingo. De acuerdo con los datos que traslada a este diario, las matriculaciones en ambos colegios en el último curso no llegan en cada uno a la decena. Son centros de Infantil y Primaria que sobrepasan el centenar y medio de estudiantes. Para 'Passo' hay al menos la sombra de una relación causa efecto entre el abandono de los equipamientos y la caída de las matriculaciones, sobre todo en el 'San José de Calasanz', que está en la calle Ronda del Valle y cuyos accesos están deteriorados. "Nos preocupa el futuro de los colegios", dice. "En otros, como el 'Candido Nogales' y el 'Gloria Fuertes' las matriculaciones aumentan", contrapone.

'Passo' registró un escrito el 19 de agosto de 2019 en el Ayuntamiento para dar pie a un enfoque coral del asunto de los colegios. Antes, ya había trasladado sus preocupaciones al delegado de Educación, Antonio Sutil. La asociación pidió datos relacionados con el número de nacimientos en El Valle al equipo de Gobierno de Jaén. Paralelamente, solicitó datos sobre absentismo y fracaso escolar a la Junta de Andalucía. "La única respuesta que tenemos llegó el 30 de agosto desde la Concejalía de Educación. Nos dijeron que no tenían competencia en esa materia", recuerda Ibáñez.

La decepción está vigente. Porque el colectivo entiende que es necesaria la implicación de todos para dar una respuesta a la altura. Para cambiar la dinámica. "Las contestaciones hasta la fecha han sido frías. Como si no se hubiesen leído la carta que mandamos", lamenta, y remarca la importancia de tener los datos que piden para encarar el trabajo al unísono. Las trabajadoras sociales que hicieron un estudio para 'Passo' también encontraron dificultades para acceder a los datos de los colegios, en especial a los del 'San José de Calasanz' y del IES Santa Teresa.

Es martes 7 de enero de 2020, y es inevitable pensar que lo que van a hacer ahora Ángel Ibáñez y Francisco Gutiérrez, presidente de 'Passo', llevan haciéndolo ellos y sus predecesores durante años: dar una vuelta para mostrar a la clase política o al periodismo de Jaén cómo está el barrio.

—Ahora está más limpio —advierte Gutiérrez, satisfecho con la atención que está mostrando los concejales del equipo de Gobierno. Según dice, el barrio ha pasado de ser obviado a estar presente en la agenda política. La asociación valora que haya atención. Eso sí, ambos advierten que pasarán revista a la 'Corporación Millán' cuando transcurra un año.

El paseo tranquilo por Ronda del Valle deja ver que las carencias en las inmediaciones del 'San José de Calasanz' son evidentes: aceras impracticables, imposibles para personas con movilidad reducida.

—El colegio tiene que ser atractivo. No permitiremos que el barrio pase a ser un gueto —remarca Gutiérrez.

Ibáñez dice que harán lo que siempre ha hecho 'Passo': informar a los vecinos y luchar por la zona.

EL ESTUDIO SOCIOECONÓMICO MÁS RECIENTE: PARO, INGRESOS BAJOS Y ABANDONO INSTITUCIONAL

La asociación vecinal presentó el Estudio de Necesidades del Polígono de El Valle a los medios el 9 de octubre de 2018. Es el informe más reciente sobre la situación socieconómica del barrio. Anabel Garzón es una de las autoras de un trabajo que la mantuvo ocupada con entrevistas a pie de calle entre febrero y mayo del año pasado. El estudio se aplicó en 1.662 viviendas y se dividió en tres zonas: la de las 60 viviendas, el Paseo Virgen del Rocío con las plazas adyacentes y la zona de la Universidad.

—La gente está muy quemada. Ésa es la sensación que me llevé, y las preocupaciones no han cambiado con respecto al estudio de 2012: hay aún paro, más de la mitad de las personas con ingresos ganan menos de 1.000 euros y los vecinos se quejan del abandono institucional —analiza ella, mientras repasa desde un despacho el PDF de más de 100 páginas del estudio donde también faenaron estudiantes de Trabajo Social.

Garzón recuerda que el estudio fue una reacción cuando parecía posible que la zona perdiese la catalogación oficial de desfavorecida debido al esplendor en la parte de la Universidad, poblada de nuevos comercios.

—La parte más humana del asunto mantenía las debilidades del barrio —subraya la trabajadora social.

Los datos son contundentes: en los casos de tres personas empleadas por unidad familiar, aun con 1.000 euros el hogar no llega a 333 por persona, registros que están muy por debajo del Salario Mínimo Interprofesional. Además, en la zona de actuación del informe hay un 44,60% de paro; el 63% de las familias cuenta con al menos una persona sin trabajo, y el 21% presenta todos los componentes como parados de larga duración. La zona C, la de la Universidad, tiene el porcentaje de paro más bajo; la A, relativa a las 60 viviendas, está en el extremo opuesto, con la tasa de parados más alta del polígono.

El informe refleja más datos inquietantes, que apuntan a problemas ya no sólo del barrio sino de la ciudad y de la provincia: el 16% de las personas mayores de 65 años vive en soledad. Recuerda Anabel Garzón que durante el trabajo de campo advirtió el caso de una mujer que no estaba en condiciones físicas para vivir sin auxilio. Las trabajadoras  lo comunicaron a Servicios Sociales y hubo intervención. Por otro lado, las pensiones: más de la mitad de los pensionistas son hombres. El dato está ligado a que el 72% de las mujeres son amas de casa, y el 68% se ocupa de los cuidados y de la higiene de menores y de personas dependientes.

EL PROYECTO DE 'BARRIOS IGNORADOS' Y LA FUNDACIÓN LOYOLA

Lola Contreras, presidenta de la Asociación Andaluza de Barrios Ignorados, reside en El Valle desde que cumplió la mayoría de edad. Conoce las carencias del barrio y es muy crítica con la política que ha hecho el Gobierno andaluz dos años después de la puesta de largo de la Estrategia Regional Andaluza para la Cohesión e Inclusión Social (ERACIS) para intervenir en zonas intervenidas. "No dudo de la buena voluntad del anterior y del actual Gobierno de la Junta, pero hablamos del mismo programa que ya se aplicaba en 1989 en las mismas ocho barriadas. Es un fracaso absoluto", asegura Contreras en entrevista con este medio.

A juicio de 'Barrios Ignorados', la política social del Ejecutivo Autonómico incurre en el error de dejar fuera a los propios afectados. A los vecinos y al resto de actores sociales. "De nada sirve el gasto en los talleres y en los técnicos si no hay mesas de trabajo que promuevan medidas integrales y programas donde los ciudadanos sean protagonistas. Estamos cansados de que no nos escuchen y encima nos digan cómo tenemos que vivir", dice con hastío.

La respuesta del colectivo presidido por Contreras ha llegado de la mano de la Fundación Loyola, cristalizada en el programa Un caminar común para nuestros barrios. En septiembre comenzaron las reuniones que sí reunieron a los actores sociales y educativos del Polígono de El Valle. "Estamos creando equipos promotores en el barrio para hacer lo que no hace la ERACIS: un autodiagnóstico de la zona", apostilla. Ya hay 25 encuestas contestadas por entidades y colectivos de la zona. A partir de ahí, con la ayuda de la Fundación Loyola, un informe será presentado el próximo 14 de enero. Será el umbral a las medidas concretas.

'Barrios Ignorados' hace una doble lectura de la situación en El Valle: valora la evolución en las infraestructuras, pero subraya que el índice de empobrecimiento ha crecido. "El problema en los colegios no se debe a los profesionales, que siempre se han volcado con el barrio, como el movimiento vecinal", destaca, y lamenta que las infraestructuras nuevas vayan a los barrios más modernos.

—Yo sí creo en el trabajo comunitario. Por eso elegí trabajar con 'Passo' y por eso quiero promoverlo si logro mi plaza en las oposiciones —apunta Anabel Garzón. ¿Es posible impulsar ese tipo de ayuda coral cuando pase a ser parte, a fin de cuentas, de la Consejería del ramo?
Garzón, desde un despacho, hace un borrador muy rápido, un esquema triangular donde refleja las relaciones entre la Junta, los técnicos que ejecutan los proyectos y los vecinos. "Nuestra pregunta a la administración siempre ha sido la misma: ¿'Vais a destinar dinero para que los vecinos hagan lo que han decidido en comunidad?'. No hay facilidades para que los proyectos salgan adelante", interpreta.

"La desesperanza crece", tercia Contreras. Mientras prepara oposiciones, Anabel Garzón recalca que la adversidad y la falta de cambios en barrios como El Valle no le quita las ganas de luchar por su trabajo. Dice que el mundo no se cambia en un día y que la suma de pequeños pasos concluye en la deseada transformación. Le gustaría empezar —más bien continuar— en el polígono de El Valle.

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