Cerrar Buscador

"El sur de Jaén atraerá a más gente"

Por Fran Cano - Julio 08, 2018

Quizá César Villa Díez (Valladolid, 1965) sea el dramaturgo que más ha leído y que mejor ha interpretado a Edward Bond, prestigioso autor de teatro nacido hace más de 80 años en Reino Unido. Villa ha dedicado, al fin y al cabo, miles de horas a la filosofía bondiana, y cree que su admirado colega debe ser estudiado como un género autónomo en el marco del drama.

La entrevista con este medio es en Villalobos (Alcalá), donde el vallisoletano reside desde hace un lustro. Desde entonces le ha dado tiempo a rozarse con la "espectacular" geografía de los pueblos y las aldeas de la provincia. También ha participado en la política alcalaína y se ha dado de bruces con una actitud en la comarca que nunca antes había experimentado: "El miedo a las represalias", apunta. Mientras habla, en el patio de su casa, el cachorro Pancho va de un lado a otro. "Espero que cuando sea grande ladre y muerda mucho", bromea.

—¿Cuándo leyó por primera vez a Edward Bond?

—Fue accidental y afortunadamente cuando conocí a un profesor en la Universidad de Leeds, donde yo hacía estudios teatrales. Entró un nuevo profesor, y yo ya estaba un poco cansado de todo lo que es la parafernalia del teatro. Antes había estudiado en Milán, en Valladolid y en Francia. Estando en la Universidad apareció este profesor cuya especialidad era Edward Bond, y así lo descubrí. Él me indicó el camino.

—¿Qué es lo que define como creador a Bond?

—Sin ninguna duda, y sé que es una gran exclamación, es el Shakespeare del siglo XX. Ni más ni menos. Y lo que más me duele es cómo se enseña a Edward Bond, pese a que tenemos los recursos aquí, a nuestra disposición.

—¿Cuál fue el tema concreto de la tesis doctoral sobre Bond que hizo en 2006?

—A Bond se le consideraba controvertido. El profesorado, críticos y demás lo consideraban una persona que no estaba dentro del canal de lo que es el teatro moderno. Entré en la tesis para plantear el argumento de que Bond no era conocido en ese sentido, porque no se le puede incluir en lo que es el teatro. Debería ser estudiado como un caso aparte. Como otro genero más, el del drama. En eso insistimos mucho tanto él como lo que estamos a su alrededor.

—¿A qué conclusiones llegó?

—Hay que diferenciar teatro de drama. Es algo complicado. No puedes explicarlo con unas pocas palabras. El teatro moderno es una cosa diferente, ideológica, que no tiene nada que ver con el drama que ya venía pensado desde los griegos, desde Sófocles. Con el teatro moderno se ha perdido el sentido de la contemporaneidad según la idea de que la gente debe estar relacionada con la realidad que la rodea.

Y el teatro moderno es burgués como decía Gyorgy Luckacs. El drama debería tener un principio, un medio y un final. Y el teatro moderno solo tiene un medio. Y se escapan el principio y el final. El arte debería mirar hacia las preguntas de siempre. Por ejemplo, con Bond nos seguimos preguntando qué significa ser un ser humano. Pero en la sociedad de hoy. Shakespeare lo preguntaba en el tiempo isabelino, como Sófocles lo hacía en su época. Con Sófocles tenías unos problemas grandes. Los inicios de la democracia procuraban hacer una sociedad justa, pero había un montón de esclavos; las mujeres valían lo mismo que los caballos según Aristóteles; los niños eran cosas que andaban por allí, y se va avanzando. Lo que quiero decir es que Edward Bond mira hacia el futuro. Sí, esto es: drama es ética. Yo me he encontrado una y otra vez con gente incluso del estatus académico que tiene problemas para diferencia la ética de la moral.

—No es lo mismo.

—La moral es una serie de normas. Pero la ética es algo cognitivo. Wittgenstein, quien tanto estudió la ética, decía que no se podía explicar ni con todos los volúmenes del mundo. Él decía que no era aquello que deseas, aquello que quieres tener, sino aquello que deberías tener y querer. Y eso cambia todo. Necesitas reflexionar y poner en duda tus propias acciones.

"EDIPO NO MATÓ A SU PADRE Y SE ACOSTÓ CON SU MADRE POR SER MALO"

—Entiendo.

—Edipo no mató a su padre porque era malo. Ni se juntó con su madre porque era alguien perverso. Hizo lo peor que se podía imaginar en la sociedad griega —matar al padre y acostarse con su madre—, pero porque intentaba hacer lo mejor. Hay que recordar eso. A él le habían dicho mágicamente lo que iba a pasar, y por eso dejó a sus padres adoptivos sin saber que no eran los biológicos. En el proceso de querer hacer el bien hizo lo peor posible. Eso es un punto que el teatro moderno no nos enseña. No le interesa.

—En cambio Bond sí apunta ahí.

—Exactamente.

—Lo entiendo.

—No.

—¿Qué?

—Que queda mucho todavía. No me he explicado bien.

—Sí que he intuido algunas de las conclusiones a las que usted ha llegado. ¿En qué punto está la Asociación Patio Edward Bond de la Juventud?

—Está muy parada ahora, aunque empezamos muy bien. Ensayábamos gracias a la ayuda de Magdalena Úbeda, la administradora de la sala escénica de Granada. Ahí impartí unos cursos de unas 90 horas, y había mucho interés. Lo curioso es que los jóvenes y no tan jóvenes, actores y no actores, decían que no lo habían hecho nunca, y que era maravilloso. Pero una cosa es el curso y otra es ponerse a ensayar. Los actores con los que trabajo se quejan de que los interrumpo continuamente mientras ensayan. Hay algo que quiero remarcar: los actores están llenos de defectos. Es normal. Ven a los profesionales en la televisión. El drama serio, el que estamos buscando desde el plano bondiano, necesita limpiar todos los defectos innecesarios, todas las gesticulaciones innecesarias. El melodrama es una infestación en el mundo de las artes. En ese aspecto, desde 'El Patio de Edward Bond' queríamos, a través del ensayo, dar con ese actor que aun no existía. Necesitábamos explorar e investigar. Estuve con chicos como Javi, Noelia y José Manuel ensayando la obra Límite, que después llevamos a las escuelas, quizá un año y medio. Intentábamos limpiar todas esas contaminaciones del copiar a otros actores. Llevamos la obra a algunos sitios cercanos, pero es que no había financiación. Yo estaba dispuesto a ir hasta ciertas distancias a cambio de los gastos.

"LOS JÓVENES DEBERÍAN SENTIRSE EN CASA CUANDO NACEN"

—No sé si habrá muchos jóvenes que lean teatro. ¿Qué aprenderán los que se empapen de las obras de Edward Bond?

—(Silencio largo). Inmediatamente ver la realidad de su mundo. Inmediatamente limpiarse de las fantasías y de los estereotipos ideológicos. Los más pernicioso que tenemos en el arte es la ideología. Y me refiero a todas las formas. Stalin y Mao fueron grandes criminales. Allí donde la mentira se intenta volver verdad tienes un problema ideológico. Bond es una oportunidad para los jóvenes para saber por qué llegan aquí. Los jóvenes deberían sentirse en casa cuando nacen. Y sin embargo no tenemos eso. No se sienten en casa. La sociedad no les recibe con los brazos abiertos.

Es extraño, porque cuando oigo hablar de la educación a gente que es de mi edad y recuerdan a tal profesor que los marcó, yo no me acuerdo de uno solo que me haya influido de forma positiva. Cuando era chaval vi niños volando en las aulas por patadas de los profesores. Era perfectamente normal en los años ochenta. Lo peor es que no se lo podías decir a tu padre, que encima te pagaba hasta quedarte inconsciente. A mí no me tocaron, pero sí a otros amigos, y entonces se consideraba normal. Hoy nadie lo aceptaría, llamaríamos a la Policía. ¿Qué cosas hay hoy que en diez años consideraremos una obscenidad? Eso también es parte de Edward Bond. Forma parte del espíritu crítico que ofrece la filosofía bondiana a los jóvenes.

"ME HE ENCONTRADO CON UNA PARED EN ALCALÁ"

—¿Cómo es que se animó a participar de la vida política en Alcalá?

—Me parece un pueblo precioso. Drama es política. Drama es filosofía. Shakespeare es el todo. Aunque no creo que un William Shakespeare empresario escribiera Hamlet, Macbeth o Lear. Quitando eso, la política es el todo, es el poder sentarse a comer con tu familia. Cuando llegas a un sitio para mí es de obligación participar en la vida política y en la mejora de la localidad en la que vives, sea cual sea. Y me he encontrado con una pared. Aquí hay complicaciones muy serias.

—¿Y qué se encontró cuando llegó a IU?

—La primerísima imagen que me llevo es muy pobre, muy parados, desorganizados. Llenos de pasión, de ira por la injusticia y por la mayoría absoluta que hay en el pueblo con el PSOE al poder. Esa fue mi primera impresión.

—Es conocida en la prensa provincial su imagen rompiendo el carné de IU. ¿Por qué tuvo la necesidad de hacerlo así de gráfico?

—Es que lo que pasó fue muy serio y doloroso. Antes de eso hay que decir algo sobre lo que sucedió. Resumiendo, Podemos había empezado fuerte en las elecciones anteriores. Estaba fresco del movimiento de las calles. En las asambleas tanto de Podemos como de IU estaba claro que unos no querían saber nada de los otros y viceversa. A mi parecer, y así se lo comenté a colegas suyos periodistas, si ambos se unían la mayoría de 40 años de gobierno del PSOE en Alcalá se iba a acabar.

Finalmente, en una asamblea general muy bien representada, IU y Podemos se ponen de acuerdo. Hicimos una lista. En esa era obvio que iba a acabar con la mayoría absoluta del PSOE. Rafaela López (hoy líder de IU en Alcalá), su marido y alguien más decían que no lo aceptarían jamás.

—Se refiere a una lista encabezada por usted.

—Sí, pero sobre todo lo que no se aceptaba era la idea de ir con Podemos. Incluso hasta el último momento pensamos que Podemos iba a ir en la lista solo entre paréntesis, para que el protagonismo fuese de IU. Y ni siquiera eso. Todo es sospechoso. No es posible. Rafaela López se levantó e hizo su propia lista con su pareja y más familiares. La gente me llamaba y me decía que la cosa se iba a poner fea y que nos iban a quitar la lista. Yo aludía a los estatutos de IU: las decisiones asamblearias locales son soberanas. Pues, al final, en el último segundo se impuso la lista de López a través de la coordinadora de IU en Jaén. Me refiero a gente que dimitió poco después de las elecciones municipales. Esto no huele bien.

"EL MIEDO A LAS REPRESALIAS ES ALGO QUE SOLO HE VIVIDO AQUÍ"

—Fue entonces cuando usted decide romper el carné.

—Era inaceptable. Y me dolió el silencio de la gente cuando trasladé que aquello era de juez.

—Disculpe que insista: ¿por qué la necesidad de escenificar la ruptura rompiendo el carné?

—Yo creo que deberíamos haberlo hecho todos. Como le digo, lo que más me dolió fue el silencio. La falta de acción de los compañeros de IU Alcalá y de las aldeas. Por teléfono te decían que estaban muy dolidos y que eran militantes del PC desde los tiempos de Franco. Yo les decía 'vale, vamos a llevarlo al juez, porque esto no es de recibo'. La respuesta era que ahí nadie quería meterse. Ese silencio posterior. En ese sentido, una de las cosas que me llamó la atención desde el día uno que vine a Alcalá la Real, y así lo he publicado en redes, es que nunca he experimentado la siguiente situación: gente que no tiene miedo a hablar en el bar, pero que no es capaz de poner negro sobre blanco por "miedo a represalias". Y subrayo las comillas. Me he encontrado muchas veces esa expresión y en diferentes ámbitos.

Por ejemplo, en el caso de la piscina municipal. Cuando llegué no tenía descuentos para familiar numerosas ni diferencias de precios para adultos o niños. No me parecía normal. Entonces fui a los concejales y traté de hacer una lista con firmas y no había manera de encontrar a nadie que lo hiciera.

Con Contreras, la empresa concesionaria del transporte en bus, otro tanto de lo mismo. Recuerdo que yo estaba haciendo cursos en Granada y un día despareció el horario de Granada-Alcalá a las 20:15 horas. Lo quitaron en 2013 ó 2014 una noche de agosto sin decírselo a nadie. Volví de vacaciones y me encuentro con ese horario modificado. Había una fila de gente enfadada protestando. Constaté en internet que las compañías de transporte público no pueden hacer eso sin contar con la ciudadanía local. Fui al Ayuntamiento, que no sabía nada. Me puse en contacto con la Junta, y me dijeron que hiciese una lista con firmas para volver a modificar el horario. No encontré a nadie en Alcalá que quisiera firmarme. ¿Sabe cuál fue la expresión? "No, que después hay represalias". La misma gente enfadada de la fila era incapaz de formalizar la protesta. ¿Qué es esto de las represalias? Dígamelo usted, que es de aquí de la zona.

—No sé si es miedo o directamente apatía.

—Bueno, le pongo otro ejemplo. Yo era activos en las ampas, y dejé de ir a la tercera o cuarta reunión en la que un padre tenía una queja o sugerencia sobre la metodología de un profesor —algo perfectamente legítimo— y se negaba a firmar poniendo como excusa la dichosa frase.

"ORWELL SE PREGUNTABA POR QUÉ TANTO TARADO ES ATRAÍDO A LOS PARTIDOS DE IZQUIERDAS"

—Usted afirma que la izquierda está dividida en Alcalá. Lo curioso es que ese problema también suele darse en el ámbito nacional. ¿Por qué le cuesta tanto a los partidos de izquierdas ponerse de acuerdo?

—Es una pena. He encontrado las respuestas en Orwell. Si leemos sus obras, que son muy buenas, nos damos cuenta de que él aspira a una sociedad socialista. Y hace una pregunta: ¿cómo es que una idea que todo el mundo quiere, ganadora, de caminar hacia una sociedad decente que racionalice los recursos, atrae a tantos tarados? Siempre está al límite, siendo votada en minoría. La gente tampoco es gilipollas. ¿Cómo es que tanto tarado es atraído hacia los partidos de izquierdas? Las masas de trabajadores lo ven. La izquierda no es algo folclórico, sino de cambiar un sistema. Los partidos liberales, como el PSOE, cambian cositas. Aquí la clave es cambiar un sistema. El actual es el Estado capitalista. Y es lo que es: siempre pone a la gente en un segundo plano; solo es crecimiento de capital. Todos los políticos se ponen al servicio del sistema y no de las personas. ¿Qué sucede con la izquierda? Es agónico.

"VILLALOBOS NO ES ESTAR AISLADO"

—Vive en un aldea muy tranquila. ¿Qué le llevó a afincarse aquí?

—Nuestras acciones, nuestra vida, todo, mi querido amigo, está influenciado por la economía. Somos parte proyectada de la economía. Estamos aquí porque esto es lo que pudimos comprar después de 25 años trabajando fuera. Vinimos a España buscando algo parecido. Pero le digo que Villalobos no es estar aislado. Los servicios en Alcalá están a cinco o siete minutos. Todo está allí, y Alcalá hay que considerarla como ciudad pequeña con todo lo que una persona necesita. Nosotros la conocimos por causalidad. Vinimos desde Valladolid a Granada para conocer unas casas. La agente inmobiliaria nos hizo pasar por aquí, y nos pareció un tipo de espacio que está muy bien para una familia. Mientras mirábamos las propiedades que nos podíamos permitir vivimos dos años de alquiler en Alcalá.

—Desde hace más de una década la Sierra Sur recibe a extranjeros artistas que poco a poco se van acomodando, tanto en Alcalá como en Castillo y Frailes. ¿Le impresiona esta tendencia?

—Sí, yo creo que hay como un miedo de que de repente salte el secreto. Esto es un lujo que nos podemos permitir. En Gran Bretaña era impensable. O en Francia. No estamos lejos de nada y tenemos espacio para tener plantas y gallinas. Seguro que la comarca atraerá a más gente.

—¿Le atrae el Jaén de los pueblos y de las pequeñas aldeas?

—Sí, claro. Además hay una geografía espectacular en Jaén. No le puede decir nombres, pero cuando he hecho excursiones hay sitios espectaculares. También algunos cercanos de Córdoba, como Almedinilla, que es maravillosa.

"LOS JÓVENES SE VAN A IR DE JAÉN"

—Todos los estudios predictivos auguran una despoblación proporcional al paso del tiempo en la provincia. ¿Acabarán vacíos o semivacíos lugares como Villalobos?

—Es un gran riesgo. Y es lógico. Volvemos a lo mismo. En el plano bondiano lo más importante es la lógica. Todo lo que sea melodrama va contra la lógica. Por eso puedes decir que Brecht mentía porque no seguía la lógica, sino su ideología. Brecht sabía que Stalin estaba matando a gente, pero le dijo a Walter Benjamin que no se puede hacer una tortilla sin romper algunos huevos.

La lógica en la obra dramática es seguir un hilo en el que el autor de repente se encuentra en un sitio en el que estaba haciendo algo muy dramático, muy trágico, pero que se vuelve cómico. Y el autor, atraído por la ideología, elimina la lógica para que eso siga siendo serio, porque si no, la audiencia se va a reír.

Shakespeare y Sófocles hacen que las audiencias se caguen de risa, y son tragedias. Con Jaén va a pasar un tanto lo mismo: los jóvenes se van a ir de aquí. Yo tengo tres hijos, y no veo perspectivas emocionales y culturales en Jaén. Hace poco criticaba en Facebook el evento de Alcalá de Cine, con un espectáculo sobre Curro Jiménez en el que estuvo el actor que interpretaba el personaje de El Algarrobo. ¿Eso es cine? ¿Había grandes actores en esa serie? ¿Es un evento para sorprender a la gente? Es un bodrio por más melancolía que sugiera. Vamos hacia adelante, por favor.

—¿Cómo pueden los jóvenes jiennenses evitar el paro?

—Lo del empleo está desfasado. Cuando crecí con mis padres en una familia de clase obrera, muy humilde, mis expectativas con 15 años era entrar en la fábrica con mi padre. Pero el empleo está desfasado. Cuando entré en la universidad en el año 98 había doce trabajadores en la biblioteca. Cuando la dejé en 2006 solo había uno. La tecnología y la era digital hacen que cientos de personas sean innecesarias. Uno ya alucinaba con los robots en la línea de montaje de los Renault. Trabajaban 24 horas sin parar todo los días de la semana.

La educación. Ahora sería innecesario que los chavales hiciesen tantas horas en las escuelas. Yo apruebo que se junten, porque es positivo para compartir ideas y discutir sujetos y áreas de estudio. Pero no hay nada comparado a un buen vídeo que te explique cualquier materia.

En las Humanidades tenemos un gran problema. Porque tenemos muchos licenciados sin salida. En la sociedad perfecto que imagino no solo la Universidad debe ser una salida, sino de paso obligatorio para todo ciudadano durante al menos uno o dos años para estudiar Humanidades. Y así ser ciudadanos que sepan votar y tomar decisiones responsables no solo de ahora, sino para futuras generaciones. Eso solo se aprende en las Humanidades. Y no le aconsejo nada a los jóvenes. No tengo ni puta idea.

—¿Quiere añadir algo más?

—Espero que nos vaya bien a todos. Pero no soy optimista. Eso es parte del marketing, de venderse a uno mismo. Si eres optimista es porque ves que las cosas van bien, y yo veo que van mal. Soy pesimista. Soy optimista acerca de las capacidades humanas para salir de los líos.

Fotografías y vídeo: Antonio Anguita.

COMENTARIOS

Deja un comentario


COMENTA CON FACEBOOK

Entendido

Nuestra web utiliza cookies. Puede cambiar la configuración u obtener más información aquí.