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"Autónomos y pymes se irán al garete sin ayudas"

"Autónomos y pymes se irán al garete sin ayudas"

Por Fran Cano - Abril 12, 2020

Joaquín López Troyano (Jaén, 1963) lleva más de treinta años en el sector del taxi. "Ya con 57 tacos no creo que cambie de trabajo", dice en conversación telefónica con este periódico. Es testigo directo de la realidad que ha propiciado el confinamiento: sólo salen a la calle trabajadores esenciales, mayores que van al hospital y algún que otro energúmeno, como califica a los inconscientes.

Vienen meses complicados para la economía, como ya nota el taxista, quien repite dos mensajes para enfrentar las semanas que restan de confinamiento: hay que persistir, porque volver atrás sería catastrófico, y el Estado y las administraciones deben tener muy en cuenta a los autónomos y a los pequeños comerciantes. En la capital ya sólo circulan los taxistas que son propietarios, confirma Joaquín López Troyano, un hombre de la calle que insta a la solidaridad y a la empatía para enfrentar al coronavirus.

—¿Qué pensó cuando se decretó el Estado de alarma?

—Que se nos iba a complicar la vida bastante, porque soy de los que digo: "Piensa mal y acertarás". Y cuando vi lo que pasaba en China pensé que nos enfrentábamos a algo muy gordo. Y no me equivocaba.

—¿Llamó a su familia o sintió la necesidad de hablar con alguien?

—Llamé a mi hija, que está en Granada, porque mis otros dos hijos viven en Jaén. Claro que echas mano a los tuyos. No puede ser de otra forma.

—¿Cómo fueron los primeros días en el trabajo a partir del 14 de marzo?

—La gente estaba desorientada, como nosotros, los taxistas. Pero poco a poco fuimos tomando conciencia de lo que se venía encima. Había personas que pensaba que era un catarrillo, algo pasajero, pero el virus venía con malas ideas.

—Imagino que enseguida hablaría con los compañeros sobre el tema económico.

—Sí, como todo el mundo sabe, los autónomos no tenemos ayuda de ningún tipo. Te las tienes que averiguar. Nosotros dependemos del público, y si está encerrado, yo sobro. Es como el que tiene un bar y se queda sin clientela.

"TERMINARÁ EL AÑO Y SEGUIREMOS AGUANTANDO"

—¿Le han sorprendido las dos prórrogas?

—No, y ojalá me equivoque y pase todo mañana, pero acuérdese de que terminará el año y seguiremos aguantando. La cosa pinta muy muy mal. Y como el Estado no ayude, los negocios pequeños van a sufrir. En Jaén ya sé por oídas de empresarios que tenían tiendas y que no van abrir más.

—¿Cuáles son las preocupaciones del sector a día de hoy?

—Esto pinta mal. De hecho, en el taxi de Jaén capital no ha quedado ni un asalariado. Ahora mismo estamos sólo los propietarios trabajando días alternos, un día los pares y otro, los impares. No llega a toda la plantilla, porque no hay clientela. Nadie llega a hacer la recaudación y trabajas a pérdidas. Mantener un negocio para perder dinero sólo tiene una solución. Nosotros no cerramos porque hay un mínimo de gente mayor que necesita el taxi.

—En Linares ha prosperado un convenio entre comerciantes y taxistas para completar repartos a los negocios y evitar que la gente pise la calle. ¿Qué le parece la idea?

—Buena, porque hay personas mayores que no pueden salir de su casa. Si hacen falta medicamentos, basta con decirlo y voluntarios se los llevan, como están haciendo en los pueblos. Las personas mayores son las más expuestas en esta situación de peligro. Si yo tuviese una edad avanzada, no pongo un pie en la calle. Con Radio Taxi ya estamos haciendo muchos servicios así: nos llaman para portear medicación y cumplimos. Se trata de hacer un gran servicio y evitar que la gente salga a la calle. Estamos viendo que el coronavirus ataca a muerte a los mayores. Yo y mi hermana estamos cuidando a mi madre y le digo que no salga así se cayera el bloque. Tiene 90 años.

—¿Cómo es su rutina de trabajo desde la irrupción del Covid-19?

—Es igual. A las seis de la mañana estoy en la parada de San Francisco. Luego me muevo a los lugares donde llaman los clientes. Con la gente confinada, como decía antes, sólo salen quienes tienen que trabajar y no tienen vehículo. Me refiero a trabajadoras como las limpiadoras, las enfermeras que van al Princesa... Yo llevo mi mascarilla y sólo subo a un pasajero. Sólo podemos montar a uno en el lado derecho opuesto al conductor. Es por ley. La única excepción es que llegue una persona mayor que no se pueda mover y necesite un acompañante. Todos los taxistas vamos con guantes, mascarillas, gel y desinfectante. Cada servicio que hacemos, supone limpiar el coche. Es la única forma de evitar males mayores.

"EL LISTO DE TURNO NO PUEDE JUGAR CON LA SALUD DE TODOS"

—Todos contamos los días para volver a la normalidad. ¿Teme que haya gente que se salte el confinamiento?

—Algunos siguen haciendo el tonto. Sólo le digo a las Fuerzas de Seguridad que se empleen a fondo. He visto en la calle a energúmenos, por no decir otra palabra, que no entienden el esfuerzo de sanitarios y agentes. Quienes se saltan el confinamiento ignoran el perjuicio que pueden generar: está todo el mundo en cuarentena y ahora llega un listo de turno y juega con la salud de todos. La solución es un buen escarmiento.

—Se lo pregunto porque hemos vivido escenas dantescas en la provincia. Aquí, en este medio, defendimos que eran episodios aislados. ¿Está de acuerdo?

—Sí, es cierto. El otro día el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez —que tendrá sus fallos como yo los míos—, habló muy bien. Dijo que no piensa abrir el confinamiento hasta que los contagios bajen a lo mínimo. Porque si 'baja la mano' ahora pasará como con los toros en la plaza: todos saldrán locos perdidos. No podemos volver para atrás. Y meter de nuevo a la gente en las casas sería un palo. Más vale una vez rojo que cuarenta colorados. Si hay que aguantar dos meses más, aquí está el tío. Cuando se abra la veda, que sea para avanzar. Fíjese en las residencias la cantidad de muertos que van.

No podemos volver atrás. Sería lo último. Porque lo pasaríamos mal todos. Igual usted o yo no hemos pillado el coronavirus, pero en una posible vuelta atrás podría tocarnos. Faltan mascarillas y guantes. Los sanitarios no tienen equipamientos para su labor. Y nos están salvando. Hay que valorarlos.

—Puede acabar la entrevista como quiera.

—Le pido a todos que sigamos con el confinamiento hasta que se vea la luz al final del túnel. Tenemos que salir de ésta mayores y niños. En Jaén la gente está cumpliendo. Tenemos que ir todos a una, como Fuenteveojuna. Todos estamos en el mismo barco. Nadie es mejor ni más que nadie. Yo sí pienso que el Gobierno debe ayudar a las pymes y a los autónomos, porque muchas se pueden ir al garete. ¿Quién pagará los gastos de los que quedan si desaparecen tantas empresas? Sin los ERTEs, la subida de desempleo habría sido una locura. Insisto, que la gente siga haciendo los deberes como hasta hoy. Vamos de escándalo y debemos continuar.

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