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TEMPOREROS EN TIEMPOS DE COVID

TEMPOREROS EN TIEMPOS DE COVID

Por Esperanza Calzado - Agosto 29, 2020

El 13% de los brotes de Covid-19 están asociados al ámbito laboral, la mayoría de ellos a actividades hortofrutícolas. A mes y medio de comenzar la recolección de la aceituna, hay dudas sobre la mesa

Hubo un tiempo, quizá no tan lejano, en el que una furgoneta en la plaza del pueblo durante la campaña era suficiente para entender que se buscaba gente para formar cuadrilla. Empleados en busca de un tajo que aguardaban, al amanecer, la fortuna de ser llamados para recoger la aceituna y lograr el sustento del día.

Hubo un tiempo, quizá no tan lejano, en el que con la llegada del invierno las estaciones de autobuses se convertían en armarios improvisados de grandes macutos que albergaban las pertenencias y las esperanzas de aquellos que viajaban kilómetros y kilómetros en busca de una vara con la que poder trabajar y conseguir algo de dinero, casi siempre para sus familias.

Sin embargo, cada vez es menor el trajín al que los jiennenses están acostumbrados a ver cuando comienza la recolección. En apenas mes y medio comienza una campaña sobre la que planea una gran incertidumbre. Lo reconoce Cristóbal Cano, secretario de la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos de Jaén, que junto a sus compañeros de COAG y Asaja, se está reuniendo con partidos políticos para plantear propuestas. Porque aquellos que ondean desde hace más de un año la bandera del 'espíritu de las batallas' se enfrentan a otro problema, el enésimo: ¿Cómo será la campaña de recolección en tiempos de Covid-19? Y es que actualmente el 13% de los brotes de Covid-19 están asociados al ámbito laboral, la mayoría de ellos a actividades hortofrutícolas, según los facilitados por los ministerios de Agricultura y Sanidad.

- Permitir el acceso a las tareas de recolección a trabajadores que estén recibiendo alguna prestación derivada de la pandemia (ERTES, posibles nuevos ceses de actividad de autónomos...).

- Reforzar la atención primaria en los centros de salud ampliando el horario de tardes.

- Realización por parte de la sanidad pública de pruebas PCR a quienes vengan a la campaña.

- Refuerzo de la red pública de albergues de la provincia de Jaén.

- Creación de normas especificas y concretas para el sector del olivar.

- No cargar la responsabilidad de los trabajadores al agricultor ni incrementar la burocracia.

Estas son las propuestas que Cristóbal Cano defiende con vistas a la próxima temporada, enmarcada en contradicciones. Y es que por delante se presenta un panorama de cosecha mundial por debajo de los tres millones de toneladas, mientras que en España se prevé un incremento. El aceite de oliva español será el que copará los mercados internacionales y, sin embargo, los precios no remontan. Ahora, el agricultor se enfrenta a una recolección en tiempos de Covid-19 que podría suponerle, además, un incremento de los costes.

Pero no sólo eso. La temporada coincide con la bajada de temperaturas y la previsión de que la incidencia del virus se incremente. Se trata de un tiempo con un importante movimiento de personas, "con mucha gente mezclándose entre sí", como reconocía hace unos días el secretario provincial de COAG en Jaén, Juan Luis Ávila, quien alerta sobre una posible reducción de mano de obra y advierte de la posibilidad de no poder acudir a cuadrillas que tradicionalmente llegan desde Marruecos, Argelia o Rumanía.

EL CAMPO SE PREPARA

Unos en los despachos y otros en el tajo, el campo se prepara para una recolección en tiempos de coronavirus. José Gilabert es el presidente de la Cooperativa San Vicente de Mogón. Recientemente ha sido reelegido en su cargo, puesto que asume durante otros cuatro años con el objetivo fundamental de terminar los proyectos en marcha de ampliación y modernización de las instalaciones. Mientras habla con Lacontradejaén, en la cooperativa están de obras. En ejecución se encuentra un proyecto ambicioso por valor de 2,5 millones de euros, con una subvención de 439.000, para contar con una nueva envasadora, una planta de compostaje, una nave para el tratamiento de hueso y mejorar las técnicas en todos los equipos.

En su mente, como en la de tantos, está la próxima campaña de recolección. La seguridad frente al virus en fábrica está clara porque lo único que tienen que hacer es seguir con los protocolos aplicados hasta ahora. Funcionan y ya les han dado una experiencia. 

—La fábrica no ha parado. Hemos estado funcionando con las medidas de seguridad establecidas como el uso de mascarillas, manteniendo las distancias de seguridad, utilizando geles hidroalcohólicos, atendiendo a la gente uno por uno...

Los mismos protocolos se aplicarán para la recepción de la aceituna. 

—Ya tenemos el rodaje.

Las dudas llegan a la hora del trabajo en el campo. En su caso concreto, desde hace muchos años trabaja con los mismos temporeros procedentes de Mali. En realidad, trabajan en España con una vida itinerante. Rotan y viajan hasta Almería, Lleida o Huelva para participar en las diferentes campañas.

—Tenemos una vivienda acondicionada para ellos y habrá que exigirles que guarden las mismas medidas de seguridad que aplicamos nosotros. 

La conversación transcurre en medio de dudas. Lo ideal es que todos esos temporeros que llegarán al mar de olivos en busca de un sustento sean sometidos a una prueba PCR para saber si son portadores del virus. Pero, ¿quién sufraga el test? Para Gilabert, deben ser las administraciones quienes soporten esos costes económicos pero tiene claro que si no lo hacen deberán asumirlo ellos y evitar al máximo los riesgos de contagios. No sin olvidar los importantes costes que supondrá para el empresario. Los precios oscilan entre los 50 euros de media de los test rápidos a los 150 como promedio de una PCR, pasando por los cerca de 80 euros de los análisis de sangre.

EL PROTOCOLO ESTABLECIDO POR LA JUNTA

La Junta ultima una orden específica dirigida a los titulares de las explotaciones agrícolas y ganaderas que contratan temporeros. Esta orden se suma a la guía de recomendaciones editada a finales de julio por la Consejería de Salud. En ella ya se especifican algunas pautas a seguir por estos trabajadores temporales para garantizar que el coronavirus no se propague. Entre ellas están los principios básicos de prevención, es decir, la prevención personal, la limitación de contactos, la limpieza y ventilación y, por último, la gestión de los casos.

Al tiempo, se recomienda que cada explotación elabore un Plan de Contingencia frente al Covid-19. Contemplará todas las medidas que deban ser tomadas en los diferentes escenarios posibles y deberá prever la existencia continua de los materiales necesarios para su ejecución. Además, establecerá la coordinación con los responsables de los alojamientos comunes, de albergues o de residencias temporales y con las administraciones locales o empresas de contratación de trabajo temporal.

Como medida primordial establecida en la guía, se incluye un seguimiento de los temporeros para garantizar un movimiento seguro, estableciendo, si es preciso, periodos de cuarentena. También se fija la utilización de guantes y mascarillas en la recolección y, en caso de que no sea factible, el distanciamiento interpersonal y tratar en la medida de las posibilidades de fijar cuadrillas encargadas de seguir en todo momento las pautas marcadas por la Consejería de Salud.

Cuando se sospeche o detecten casos, se recomienda que el titular de la explotación incluya en el plan un registro con la relación de trabajadores contratados y la cuadrilla a la que pertenece así como su unidad de alojamiento. También que se facilite la solicitud de atención sanitaria como desplazados. En el plan de contingencia de la explotación se definirán los protocolos para iniciar el proceso de detección, aislamiento y control sin demora en el caso de que un trabajador presente síntomas. Es importante que se recomiende y facilite la solicitud de atención sanitaria como desplazados, tanto si se proviene de otra provincia de Andalucía, de otra comunidad o de otro país, para tener un centro de salud asignado y un acceso a atención primaria.

Si una persona presenta síntomas de Covid-19 en los alojamientos no acudirá a la explotación hasta no contar con una valoración médica que lo permita, permaneciendo en todo momento aislada. Tampoco acudirán los trabajadores en cuarentena o que sean casos confirmados, que también se aislarán. Finalmente, se recomienda la identificación de las personas con las que han convivido.

 Un agente de la Guardia Civil a caballo vigila para evitar robo de aceituna.
Un agente de la Guardia Civil a caballo vigila para evitar robo de aceituna.

LA INSPECCIÓN

La jefa provincial de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social, Mariola Palacios, y su equipo ya ha comenzado a perfilar la campaña que control que se pondrá en marcha durante la recolección de la aceituna, un dispositivo que se expondrá a las organizaciones agrarias en un encuentro previsto para los primeros días de septiembre. La subdelegada del Gobierno, Catalina Madueño, avanza que se reforzará la vigilancia sobre las condiciones laborales de los trabajadores temporeros.

—Además de seguir el plan programado y ejecutado en años anteriores, se va a hacer especial hincapié en el cumplimiento de la normativa específica de prevención del Covid-19.

La subdelegada se refiere a la Guía sobre la prevención y el control de la COVID-19 en las explotaciones agrícolas que vayan a contratar a temporeros, publicada por el Ministerio de Sanidad el pasado 3 de agosto. Engloba una serie de recomendaciones para evaluar, y minimizar en lo posible, el riesgo de exposición a este virus tanto en las explotaciones como en los alojamientos que se les proporcionen.

Entre esas propuestas, se plantea tratar de limitar las cadenas de contacto y transmisión tanto como sea posible formando, como ejemplo, cuadrillas o grupos de trabajo estables y vigilando que en el transporte de las mismas se guarden todas las medidas de prevención, y, a su vez, cumplir con las recomendaciones sanitarias y con los requisitos que establece la Ley de Prevención de Riesgos Laborales. Un documento en la misma línea del trabajado por la Junta.

Entre medio de guías y protocolos, hay empresarios que tienen claro cómo lo harán y otros tantos que no saben cómo asumir los posibles costes de una campaña segura. Todo ello con la amenaza de que pueda existir una falta de mano de obra si la expansión del coronavirus es cada vez mayor. Dudas que también asaltan a los regidores, que verán cómo sus municipios se llenan de temporeros. La vuelta a las clases y al inicio de la próxima campaña de recogida de la aceituna centró la reunión del Consejo de Alcaldes y Alcaldesas de la provincia de Jaén que ha vuelto a celebrarse de forma presencial, pero en esta ocasión en las instalaciones del Recinto Provincial de Ferias y Congresos.

Demandan un protocolo específico para la campaña de la aceituna, que afecta a más de 300 municipios en Andalucía y al 100% de las localidades de la provincia de Jaén. En este línea, el presidente de la Diputación, Francisco Reyes, plantea iniciativas como hacer PCR a todos los temporeros que lleguen al mar de olivos, que se refuercen los centros de salud, que se analice cómo van a funcionar los albergues para temporeros y cómo se van a financiar.

—Queremos saber qué va a pasar con las guarderías de la aceituna y qué ocurrirá si hay un contagio en un pueblo que tenga una almazara. ¿Se paraliza la campaña durante 14 días?

Dudas y más dudas que deverán solventarse en las próximas semanas.

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