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El último viaje en el pozo de San Vicente

Por Javier Esturillo - Marzo 21, 2017
El último viaje en el pozo de San Vicente
Pozo de San Vicente en el que hace cincuenta años perdieron la vida seis mineros de Linares.

Linares conmemora el cincuenta aniversario de la muerte de seis mineros en una de las tragedias que más ha conmocionado a la ciudad

"Los mineros se hacen cruces y reniegan de Dios". La noche cae suavemente sobre Linares. Es Martes, como hoy, pero Santo. Las calles están abarrotadas de gente. Los linarenses disfrutan de su Semana Santa. El bullicio de la ciudad contrasta con la tranquilidad de la mina de San Miguel, donde seis mineros se disponen a hacer el último viaje en el ascensor del pozo San Vicente. Manuel Jiménez Díaz, Blas Muñoz Moreno, José Gago Núñez, Francisco Varela Hedrera, Fernando Rus Rodríguez y Jorge Antuña Roces no volverían a ver un nuevo amanecer. Han pasado cincuenta años de una de las tragedias que más ha conmocionado a la ciudad y de las que se han escrito renglones y renglones sin saber realmente qué pudo pasar aquel 21 de marzo de 1967. Unas velas recuerdan hoy el accidente, en su cincuenta aniversario.

 Lápida con los nombres de los seis mineros que murieron en el pozo de San Vicente en 1967. Foto: Linares28
Lápida con los nombres de los seis mineros que murieron en el pozo de San Vicente en 1967. Foto: Linares28

La noticia corrió como la pólvora. Radio Linares avanzaba el suceso: "Han muerto seis mineros en el pozo San Vicente". De inmediato, varios retenes de Bomberos y Policía, así como ambulancias y mineros de otros pozos acudieron hasta el lugar, situado a poco más de tres kilómetros de la ciudad, para colaborar en las tareas de rescate. Sin embargo, no había nada que hacer. Los cuerpos sin vida de los seis trabajadores yacían en las profundidades del pozo. Según las crónicas de la época, se intentó todo lo humanamente posible para arrancar los cadávares de las entrañas de la tierra, pero fue imposible. Los de aquellos seis hombres restos continúan allí, cincuenta años después, como guardianes permanentes de los abismos que ellos mismos contribuyeron a horadar.

 Mina de San Miguel, en la que se encuentra el pozo de San Vicente en 1950.
Mina de San Miguel, en la que se encuentra el pozo de San Vicente en 1950.

Cuentan los testigos de la tragedia que el suceso se debió a una imprudencia de los propios mineros. Era el último viaje a la superficie para acabar su jornada laboral y el último antes de que se cerrara la explotación definitivamente. Manuel, Blas, José, Francisco, Fernando y Jorge decidieron subir los seis en la jaula, junto con el pesado cable submarino que debía sacar de las profundidades del pozo. Con la palanca dieron la señal para que los ascendieran (un golpe y otros tres a continuación) y lentamente empezó el trayecto en a través de las paredes hormigonadas. De manera abrupta, el cable de tracción del ascenso no aguantó el sobrepeso y se partió a escasos sesenta metros de su objetivo. Los seis mineros cayeron al vacío del pozo más profundo del distrito de Linares. Mil metros de descenso y con la guadaña de la muerte sobre sus cabezas. Blas Muñoz era el mayor, tenía 45 años, mientras que Jorge perdió la vida con tan solo 21 años. Dejaron seis viudas jóvenes y 17 huérfanos entre todos.

 Velas encendidas en recuerdo de los seis mineros fallecidos. Foto: Antonio Torres Muñoz
Velas encendidas en recuerdo de los seis mineros fallecidos. Foto: Antonio Torres Muñoz

La muerte de los seis de San Vicente no solo conmocionó a Linares, sino al resto del país. Los medios de comunicación provinciales y nacionales se hicieron eco del dramático suceso. Más de quince mil personas asistieron a la exequias de los fallecidos y famosos de la talla de Palomo Linares, en esas fechas en plena ebullición de su carrera, se brindaron a colaborar de manera desinteresada con las pobres familias de los mineros, como recoge el diario ABC. La ciudad se volcó con las viudas y sus hijos. No hubo entierro, pero sí miles de muestras de cariño durante la celebración de las exequias, celebradas en la parroquia de San Francisco. Más de quince mil personas acudieron al sepelio y abarrotaron las calles cercanas. Un dicho afirma que la vida del minero era como la del huevo, ya que "el que no moría podrido lo hacía estrellado". Linares todavía llora la tragedia.

Sin embargo, los seis mineros de San Vicente siguen presentes en la memoria colectiva de los linarenses. Tanto es así que, durante toda la semana, se celebrarán actos en recuerdo de los fallecidos. Instituciones, colectivos y asociaciones, como el Ayuntamiento de Linares, Colectivo-Proyecto Arrayanes, el Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos de Minas y de Grados en Minas y Energía de Linares, Granada, Jaén y Málaga, el Centro de Estudios Linarenses, la Asociación Vecinal Estación de Almería, el Voluntariado por el Patrimonio Minero y la Asociación Promoción Social 28 Febrero han organizado iniciativas para conmemorar el 50 aniversario. Además, la carrera Arrayanes Trail Festival, que se disputará durante tres etapas, del 24 al 26 de marzo, honrará la memoria de los seis mineros muertos en el pozo de San Vicente.

TARANTA. PETENERA CORTA Y LARGA.

Autor: Juan Parrilla Sánchez (dedicada a los mineros fallecidos en San Vicente)
Suena una triste elegía

desde el Pozo
San Vicente
Seis mineros de la Tierra
se encontraron con la muerte.
Suena una triste elegía
desde el Pozo San Vicente.
Su trabajo y su sudor
quedarán en la memoria
para toda
la eternidad.
Forman parte de la Historia,
siempre los recordará.

 

El ingeneriero de Minas Francisco Gutiérrez Guzmán realizó un profundo estudio sobre la Mina de San Miguel y lo sucedido aquel 21 de marzo de 1967, en el libro "Pozo de San Vicente: Fracaso, final y tragedia".

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