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Sentido homenaje musical a los caídos por el coronavirus

Por Javier Cano - Abril 30, 2020
Sentido homenaje musical a los caídos por el coronavirus
La violonchelista jiennense Amalia Rico.

La violonchelista jiennense Amalia Rico Porras interpreta y comparte en las redes el célebre Cant del ocells en recuerdo de las víctimas de la pandemia

Nació como villancico, pero en las manos del gran Pau Casals el Cant del ocells se convirtió en himno de nostalgia, en una sobrecogedora melodía que eriza los vellos del alma de tanta belleza y melancolía juntas como derrocha en cuanto abandona el instrumento para formar parte del aire y cruzar el umbral de los oídos. Es sonar y no hay quien no recuerde a quienes faltan.

En estos días de dolor, de tristeza grandísima, más de uno la tararea en silencio mientras se acuerda del amigo, del compañero, del vecino y hasta de ese alguien que jamás conoció pero le duele como si compartieran sangre, en medio de este aroma de muerte cotidiana que lo puebla todo.

Bien lo sabe la violonchelista Amalia Rico Porras, jiennense del 92 que no ha podido sustraerse a tanta pena y, como mejor sabe hacerlo, rinde tributo íntimo a los caídos por el coronavirus acariciando el chelo, ese hermoso instrumento de formas femeninas cuyo nombre (¡qué casualidad!) acorta, resume en cinco letras al Consuelo: por algo será.

Escuchar a Amalia Rico, verla en las redes sacando a la madera su sonido más noble, como la protagonista del cuadro de Berény, invita al homenaje, a la lágrima seca, honda como una procesión claustral, pero anima también, anima mucho, como cuando se descubre que es la alegría lo que provoca el llanto de alguien cercano: "Estos días tan feos en que la gente muere y lo pasa tan mal psicológicamente, la música ayuda mucho a levantar el ánimo", manifiesta la artista. Y añade: "Me he dejado inspirar por la gente, todos estamos en contacto en las redes sociales y nos hemos inspirado unos a otros"; como diría Caballero Bonald, esta "cómplice reclusión de la memoria / que salva el tiempo en cárceles de música".

Rico destila vocación, lleva toda su vida con la música en su agenda, en su diario, es su pasado y su futuro, su manera de estar en la Tierra: "Desde pequeña me gustaba cantar y bailar, y decidimos apuntarme al Conservatorio. Empecé con ocho años, terminé el Elemental, pasé por el Profesional y cuando llegó el momento de elegir Unviersidad o Música, entré en el Superior", evoca. El hambre de aprender la llevó, luego, al 'taller' del maestro Aldo Mata, con quien cursó un posgrado en Madrid, y ahora anda en modo opositora a un paso de acabar el Máster de Secundaria que le permitirá compartir con sus alumnos la pasión que acumula.

Bueno, estudiando y... en los balcones del confinamiento, que en su barrio saben ya lo que es oírla, aplaudirla a rabiar, pedirle bises: "Tengo a mis vecinos entretenidos, he tocado Resistiré y Bella Ciao, de La casa de papel, también en plan de lucha; ahora estoy preparando la próxima... Tengo ganas de salir a tocar algo más alegre". Cuando lo haga, ojalá sea muy pronto, es porque habrá motivos.

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