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Los devotos acompañan el 'sueño' de la Virgen del Tránsito

Por Javier Cano - Agosto 13, 2020
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Los devotos acompañan el 'sueño' de la Virgen del Tránsito
La Virgen del Tránsito, dispuesta para el triduo en su honor en la iglesia de San Juan. Foto: David Moral.

La parroquia jiennense de San Juan acoge un triduo en honor de la Señora de la Dormición, que comenzó ayer y culminará el próximo sábado con la fiesta principal

Es una de esas imágenes que no salen en procesión ni forma colas de gente deseosa de besarla u ofrecerle exvotos, una de esas advocaciones poco conocidas que, sin embargo, cuenta en Jaén con un buen número de devotos de toda la vida, que se desplazan a pie de urna para admirarle su belleza fúnebre, tranquila, delicadísima.

Sí, la Virgen del Tránsito es un verso suelto en el poema imaginero de aquí, ¡pero qué verso! Los suyos, quienes la aman mucho a lo largo del año, andan estos días celebrándola ante la inminencia de la Asunción, ese día que, según Gerardo Diego (el gran poeta cántabro del 27), María cruza el cielo.

"Ayer empezamos el triduo, a partir de las siete y media de la tarde, con el rezo del santo rosario y a su término, a las ocho, la eucaristía", explica David Moral, uno de los componentes del grupo encargado de cuidar el sueño de la Señora. Presididos por el párroco de San Juan, Javier Cañada Morales, los cultos continúan hoy y mañana y alcanzarán su momento culminante el próximo sábado día 15, a las doce del mediodía, con la fiesta principal.

Distancia de seguridad, mascarillas... "Quienes más suelen acudir al triduo son personas mayores, pero con esto del coronavirus ahora se guardan más en sus casas, no quieren salir a la calle. De todas formas, esperamos contar con la misma asistencia de otros años", manifiesta Moral.

Allí, en la capilla ardiente del presbiterio, la Dormición viste sus mejores galas para la ocasión y, escoltada por cirios y flores, emociona y sobrecoge a un tiempo a los pies del soberbio Calvario atribuido a Solís.

Merece la pena encaminarse hacia el viejo barrio y entrar en el histórico templo aunque solo sea para rezar un instante, como quien visita a sus difuntos. Por eso... y por hacer ciertas las palabras de Amado Nervo cuando escribió, como si acabara de verla: "La santidad de la muerte / llenó de paz tu semblante".

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