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"El rap funciona como autocontrol y aleja la violencia"

Por Fran Cano - Octubre 02, 2022
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A Jorge Isidro Teruel Escribano (La Rábita, Alcalá la Real, 2002) lo llaman Jordi y en el rap es Ziplex. Tiene un puñado de canciones en las plataformas y promete sacar un disco una vez tenga el tiempo suficiente y sienta que hay motivos y una idea central para un proyecto más amplio.

Ziplex sólo cuenta dos décadas, le encanta subirse a un avión y sabe lo que es repartir kebabs para buscarse la vida. Tiene claro a qué trabajo nunca volvería, enemigo como se siente de la rutina y de la esclavitud del monitor. Ya ha estado en Bulgaria y en octubre visitará Islandia. Su billete para viajar está ligado con el rap, el género que le da alegrías y razones para escribir. Ziplex, estudiante de Imagen en el IES Auringis, visita la Redacción de Lacontradejaén y se anima con el estilo libre en la sala acústica de Cuatro Gatos Coworking.

—¿Cómo llegaste al rap?

—Viene a raíz de una manía de pequeño. Cuando tenía un problema era muy consciente de que la violencia no llevaba a ninguna solución. Si tenía algún tipo de pulsión violenta, yo sabía que el problema era únicamente mío y que tenía que desarrollar un autocontrol. La única manera que conocí y que mantengo es escribiendo, a través del arte. Empecé con 14 años, decía "hoy me siento mal" y sacaba una letra. Entonces no pensaba en sacar música. Me ponía a escribir por desahogo. Pasa el tiempo y ves que tus amigos también componen o desarrollan otro arte que te mole; conoces más gente y caes en la cuenta de que lo pasas mejor en un estudio que en casa o de fiesta.

—¿Y en qué momento diste el salto a la composición y a defender las letras en directo?

—En cada persona será un mundo, imagino. En mi caso fue a raíz de una ruptura. Acabó la relación y me di cuenta de que tenía muchas cosas en la vida, desde la música hasta mis amistades y mi familia. Tenía que dar el máximo. Y fue a raíz de ese momento, con 16 años, cuando me tomé más en serio 'mi talento'. Yo no lo veo en mí; es más la gente la que me dice que rapeo guay. Siempre mola ver a alguien haciendo lo que le gusta.

—Antes de la entrevista me comentaste que suenas y te sientes de la 'vieja escuela'. ¿Cómo defines ese sonido y esa forma de entender el hip hop?

—Yo nunca me he definido como 'vieja escuela', sino que es lo que dicen quienes me escuchan. Entiendo que tiene que ver con mojarse en las letras y carecer de barreras a la hora de expresarse. Hay un modo de rapeo y de 'flow' muy característico dentro de una base de 90 ó 100 BPM. Tiene que venir con los inicios del género. No sé, es algo que como digo ve la gente. Yo no me doy importancia ni lo hago conscientemente. Es el estilo que se te queda después de escuchar tanta música.

—¿Te interesa más contar historias reivindicativas o la parte más de esteta?

—Cuando empecé me fijaba mucho más en el mensaje. Creo que de pequeños nos llama más la atención lo que dice el artista. A medida que aprendes, te das cuenta de que, aparte del mensaje, hay creaciones que son una locura desde el punto de vista de la composición general. Por ejemplo, en un videoclip valoras hasta cómo están medidos los colores, el rapeo y la forma de moverse en un escenario. Todo eso es único, da identidad a un artista.

—Te quedas con las dos cosas.

—Sí, cuando aprendes más te fijas también en que la obra quede más vendible, más comercial. Y lo principal es que para una letra uno no necesita más recursos que un folio, un bolígrafo y querer escribir.

—Uno de sus temas se llama Mitos. ¿Cuáles son tus grandes referencias en la escena?

—En 2014 escuchaba Swan Fyahbwoy, Kase.O, Kaze y Soge Culebra. Entonces había gente con apenas 20 años que ya acumulaba 100.000 visitas despegando su carrera. También escuché a Beret antes de que pegase fuerte, cuando tenía 10.000 visualizaciones, y me flipaba.

—Ahora hace pop.

—Sí, sí. Antes me encantaba cómo componía. Ahora no me gusta tanto. Pero es respetable, claro. Cada cual toma sus decisiones y hace su música.

—¿Y a quién te gustaría parecerte?

—Gente del circuito competitivo del 'freestyle' como BNET y el resto de raperos del Freestyle Master Series (FMS). He crecido escuchando esas batallas. ¿Quién no quiere estar en una liga con batallas todos los meses, con público y un sueldo? Zasko Master y BNET me encantan. Tienen estilo único y demuestran humildad.

—¿De cuál de tus temas estás más orgulloso?

—Del último, Sexto sentido. Pronto saco otro tema que aún me gusta más y se titula Cuarenta grados FreeStyle, pero de lo que hay disponible me quedo con Sexto sentido. Es el que me escucharía.

—De Sexto sentido me ha llamado la atención esta idea: "Nunca he ido a mejor con los años".

—Sí (sonríe). Por mucho que el ser humano avance e intente mejorar con los años no podrá mejorar ciertos aspectos de su vida. El tiempo pasa y no puedes ir para atrás; sólo va hacia adelante. Son cosas que me rayan y así salió esa idea. Me gusta tirar de ahí.

—También hablas de la ansiedad en el tema. ¿Es ficción o te basas en la experiencia?

—Sí, desde la experiencia. Por desgracia la ansiedad forma parte de la mayoría de las personas. Se desarrolla de una forma u de otra y hay gente que lo lleva mejor y otra peor.

—¿Te motiva escribir sobre salud mental, ahora que parece que hay menos tabú?

—Sí, sí, me encanta. Siempre está bien saber experiencias de de más gente por si te identificas con algún aspecto.

—¿Qué tal fue grabar el videoclip de Sexto sentido?

—Fue muy sencillo. Lo grabamos cerca de una superficie comercial cercana a la Universidad. Allí nos subimos a una pequeña montaña. Se ve Jaén de fondo y una puesta de sol. Lo grabó mi amiga Eva Blanco Hervás. Desde que nos conocimos congeniamos y medio jugando emprendimos proyectos juntos. Este verano grabé un videoclip en Bulgaria con mi cámara. Y ella nunca me ha cobrado nada. Fue la primera persona que me dijo que valía. La valoro mucho. Yo sé que mi trabajo no van a pasar de 200 visitas, y si algún día llega a algo apuesto por Eva igual que ella lo ha hecho por mí. Es algo bonito.

—¿Y qué me cuentas de las peleas de gallo? ¿Te defiendes bien?

—Me gusta mucho el mundo del 'freestyle'. En Jaén se hace un montón, casi cada fin de semana. Ahora hay mucha regularidad e incluso hay competiciones para el FMS. De Jaén tuvimos a un chaval en el Top-50 de ascenso a FMS hace unos meses. Y a partir de competiciones hechas aquí. Congeniando con gente, moviéndote un poco, siempre puedes lograr opciones mejores e irte a Córdoba o Málaga, donde también se compite de locos. Hay clasificatorias guapísimas.

Llevo cuatro años compitiendo. Es cierto que en 2022 lo he tenido más parado porque en marzo, abril y mayo estaba liado con los exámenes y cuando tuve vacaciones me fui a Bulgaria para hacer un proyecto y el tema del videoclip. Tras el verano me apunté a una batalla la primera semana que estuve en Jaén. Perdí en octavos contra un amigo. Fue una gran experiencia: la gente se porta muy bien y a todos nos gusta la música. Es lo que más valoro.

"CRIARÍA ANTES A MI HIJO EN UN PUEBLO QUE EN UNA CIUDAD"

—Tú y Javi Huchi sois los raperos de La Rábita. ¿Qué destacas de tu aldea si se la tienes que 'vender ' a alguien que nunca ha estado?

—Para mí es el mejor pueblo del mundo, mi sitio favorito. He visitado muchos sitios y los que me quedan. De momento, el número uno es La Rábita. La tranquilidad que tengo no está en ningún otro lado. Y la gente siempre me ayuda un montón. No sé, es un pueblo con gente muy humilde. Creo que es el mejor sitio en el que uno puede aprender. A mí hijo lo tendrías antes en un pueblo que en una ciudad. Es un ambiente mucho mejor para criar a un niño. De mi pueblo no puedo decir nada malo. Somos 700 u 800 habitantes y no le puedo pedir más.

—¿Cómo van los estudios en el módulo superior de Iluminación, Captación y Tratamiento de Imagen?

—Bien. El año pasado cursé primero, suspendí una asignatura y este año curso dos asignaturas de segundo y una de primero. Estoy con ganas de aprobarlo y cambiar de etapa.

—¿Qué futuro profesional imaginas? ¿Te interesa quedarte en Jaén?

—Lo que no me gustaría es tener un trabajo monótono. Estuve en un grado medio de Informática y cuando acabé me resultó horroroso. Me parece que está súper infravalorado. Y eso que, si lo comparas con otros trabajos, un informático tiene un sueldo alto. Pero es una locura de horas y necesitas muchos conocimientos. Estar doce horas delante de un ordenador empieza a preocupar, y eso que tengo 20 años.

No me voy pegado a una silla y a una mesa. Empecé a aprender idiomas y a moverme por el mundo, a conocer gente que me ha ayudado a sacarme títulos de idiomas, que cuenta mucho en el currículo. Eso es lo que busco en un trabajo, la movilidad. Que no tengas un sitio fijo. Me da igual de qué trabajar, pero la rutina me mata.

—Tienes previsto un viaje a Islandia. ¿Qué vas a hacer?

—Voy a la capital, a Reikiavik. Participaré en una reunión de oenegés. Hace un par de años hice un evento de estilo libre en Alcalá la Real y reuní a más de 200 personas en el Paseo de Los Álamos rapeando con mi amigo Javi Huchi. Cuando acabé, políticos del Ayuntamiento me invitaron a tomar algo en un bar y me ofrecieron participar en proyectos Erasmus en Italia y en Turquía. Yo dije que sí sin pensarlo. De ahí viene el asunto de Islandia. El verano pasado estuve trabajando con un abogado que impulsó un proyecto Erasmus en Alcalá la Real, cuya reunión final será en Islandia. Y voy invitado durante cuatro días. Es un sueño pisar Islandia porque ahí se han grabado películas y vídeos.

Fotografías y vídeo: Fran Cano.

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