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"Fuimos el único ropero de la comarca abierto durante la pandemia"

"Fuimos el único ropero de la comarca abierto durante la pandemia"

Por Esperanza Calzado - Julio 31, 2022
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Con más de 150 voluntarios, VAS hace tiempo que traspasó las fronteras del término municipal de Andújar para convertirse en comarcal. Al frente de la Asociación de Voluntariado de Acción Social VAS Andújar y Comarca está Miguel Ángel González de Miguel (Jaén, 1950), que repasa los primeros años de un colectivo que nació a las puertas de la pandemia por Covid-19. Nos recibe en la sede de la calle Juan Robledo, cedida por un empresario a la espera de que el Ayuntamiento les entregue las llaves del nuevo local. En la media hora que dura esta entrevista no para de entrar gente, tanto para donar como para recibir; signo de la importancia que ha adquirido el colectivo en apenas tres años de vida.

—Usted no es la primera vez que participa en el movimiento asociativo. ¿Cómo son sus primeros pasos en este movimiento?

—Entré en el año 1980 en Cruz Roja, donde he estado muchos años de manera intermitente. Estuve como jefe de Puesto de Socorro y después me quedé como presidente. Después me desligué porque mi profesión me impedía compaginar las dos cosas.

—¿A qué se dedicaba?

—Estaba en la banca y era incompatible con ser presidente de la ONG, más que nada porque no tenía tiempo para afrontar las dos cosas. 

—¿Cómo nace la Asociación de Voluntariado de Acción Social VAS Andújar y Comarca?

—Es curioso. Estábamos mi mujer y yo en Linares visitando a una mujer mayor. A la hora de irnos nos pidió un beso y un abrazo porque se sentía muy sola. Ante esa soledad, pensamos en hacer algo para intentar suplir esa soledad de las personas mayores y ahí empezó todo. De hecho, hoy en día todavía hacemos acompañamiento a algunas personas mayores.

—¿De qué año estamos hablando?

—De 2019.

—¿Crear una asociación de cero es complicado?

—Nos pilló la pandemia de por medio y el problema fue a la hora de inscribirnos en el Registro General de Asociaciones, que se retrasó mucho. Cuando nos legalizaron empezamos a funcionar.

—Y empieza la pandemia...

—Y seguimos funcionando. Fuimos el único ropero que permanecimos abierto en toda la comarca, porque el resto ni quería recibir ni dar ropa alguna. 

—¿Cuál es la ayuda que prestan?

—Ayudamos de mil maneras. Hacemos cursos de formación en las sedes donde estamos establecidos. Buscamos que sean prácticos y enfocados a las necesidades del municipio donde se importen. Pero prestamos todo tipo de ayuda. Me llamaron de Vilches para entregarme muchos productos de niños y empezamos con ese sector también. Hacemos acompañamiento de mayores y todo lo que haga falta para ayudar a quien más lo necesita. También repartimos alimentos, aunque no pertenecemos al Banco de Alimentos. 

—Comenzaron en Andújar y ya son comarcales.

—Sí, y ya nos están demandando salir de la comarca. Somos unos 150 voluntarios entre los diferentes municipios en los que estamos establecidos. 

—¿Qué necesidades tienen ahora mismo?

—Muchas. La primera, que el Ayuntamiento de Andújar cumpla con lo que tenemos pactado y nos dote de un local, porque este donde estamos es cedido por un empresario. Disponer de un espacio fijo nos permite desarrollarnos con más seguridad. Así que la previsión es que nos entregue dos locales comerciales en una calle que, sinceramente, no agrada a todos los voluntarios. Es un voluntariado mayor y está más a las afueras y en un barrio más necesitado y puede ser que tenga que remodelar la red a causa del lugar. El plazo estipulado es que después de feria empezaban las obras y nos lo entregarán en octubre. 

—¿Cómo les puede ayudar la sociedad?

—Colaborando cuando llegue el momento. Hemos tenido el terremoto de Haití, el volcán de La Palma y ahora la guerra de Ucrania y nosotros no paramos de recoger cosas para ayudar. A Haití mandamos un contenedor entero; a La Palma fue el equivalente a dos furgones grandes, y a Ucrania hemos mandado dos trailers grandes y tenemos carga para hacer un tercero. Este último nos ha costado mucho. 

—Siempre se ha dicho que los jiennenses son solidarios. ¿Es cierto?

—Sí. Muchos pueblos en los que estamos implantados me han sorprendido mucho, la verdad.

—¿Cómo se gestiona una red tan amplia de voluntarios y de sedes? ¿Ayuda su profesión anterior?

—Efectivamente, hay que ponerle la experiencia profesional anterior. Somos una junta directiva que estamos muy unidos. Hemos tenido mucha suerte en todos los municipios donde nos hemos implantado y los ayuntamientos nos han facilitado todo el trabajo. 

—¿Qué tipo de persona viene solicitando ayuda? ¿Se ha notado cambio con la pandemia?

—Se notaba antes de la pandemia. Empezaron a llegar gente que antes no hubiera necesitado esta ayuda. Si se llamaba José, nosotros poníamos Juan en la lista, para respetar su dignidad, porque no es fácil pasar por esta situación. Le hemos intentado quitar esa posible humillación que pueden pasar algunas personas.

—¿Tenéis temor con el futuro y la recesión?

—Sí que estamos temerosos, pero lo afrontaremos. Precisamente, una de las cosas que he solicitado al Ayuntamiento de Andújar es una nave para tener la carga de un camión siempre preparada. Así somos muchos más rápidos y efectivos cuando hay una necesidad urgente.

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