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"Hay gente sola que necesita un bar para vivir"

Por Fran Cano - Enero 24, 2021
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Carmen Villena Escribano (Jaén, 1993) asumió la gestión de la taberna Don Sancho ubicada en el número 17 de la Avenida de Andalucía. El relevo generacional está cada día más asentado y la joven muestra ilusión con un nuevo reto, ser importante en la Asociación Gran Eje Avenida Comercial, que quedará constituida legalmente en breve para aglutinar a todos los negocios de la Avenida de Andalucía que así lo decidan. "Somos gente humilde y estamos muy unidos", asegura Villena en la entrevista con este periódico.

La cita, celebrada en la cafetería del bar de la Estación de Autobuses, coincide con el día en que la Junta de Andalucía ha anunciado nuevas restricciones para combatir la tercera ola del virus. Carmen Villena entiende que la hostelería batalle con las medidas dado el riesgo público, pero reivindica ya no sólo la necesidad de trabajar para que la economía siga en pie; también subraya el papel que desempeña la restauración para las personas que viven sin compañía.

—¿Cómo lleva el día a día en la Taberna Don Sancho en medio la pandemia?

—Muy bien. Ahora tengo trabajadores en ERTE debido a las circunstancias, entre ellos mi tío Pepe Villena, el encargado de toda la vida. En cuestión de dos meses he pasado yo a ser la encargada. La verdad es que me dio un poco de respeto al principio, pero luego gracias al apoyo de mi familia el cargo está siendo llevadero. Estoy contenta y motivada.

—¿La clientela en general es responsable?

—Hay de todo. Mi clientela habitual sí que lo es. Yo me siento segura con ellas, porque son personas humildes, de bien. Pero sí es cierto que hay otros que intentan hacer sus pinitos...

—¿Por ejemplo?

—Sacan la nariz de la mascarilla o se ponen en la barra. Se lo dices, pero aún así los primeros tragos se los toman en la barra. A ver, yo procuro que todos estemos cómodos y hay que cumplir la ley. Lo de fumar... (ríe). Si lo adviertes, se disculpan y te dan la razón, pero al poco que te das la vuelta están otra vez en la terraza con el cigarro.

—Hosturjaén asegura que los bares, los restaurantes y las cafeterías son la diana de las medidas antiCovid. ¿Está de acuerdo o entiende las restricciones?

—Entiendo que la crisis es para todos y todos tenemos que apechugar, todos tenemos que perder y que ganar. No es culpa de nadie. Mi padre lo dijo el otro día en una entrevista y me hizo mucha gracia: "Es como si viene la guerra. O vamos todos o no va nadie". Entonces, sí creo que nuestro sector está muy dañado, porque es fundamental en el ocio. Hay gente que está sola y necesita un bar para vivir. Es su medio de socialización. También hay personas que no saben cocinar y van a los bares. O personas viajeras.

El otro día atendí a una familia que salía a comer por primera vez en cuatro meses. Era la primera vez que veían a sus hijos. Los junté en varias mesas, espaciados, y estaban hasta llorando. No se podían ni dar un abrazo. Entiendo que nosotros tenemos que tener más medidas, porque estamos en contacto con fluidos y tal, pero si lo hacemos bien, no hay problema. En mi negocio hay ventilación mecánica. Si somos responsables y la gente cumple las normas, al final somos como un supermercado.

 Foto: Beatriz Rivilla
 Foto: Beatriz Rivilla

—¿Le preocupa la tercera ola?

—Estamos muy preocupados sobre todo por la salud de todos. Tengo mayores en mi familia y mi clientela es fundamentalmente mayor, aunque ahora hay movimiento de gente joven. Lo que nos preocupa es la salud. También la economía, claro. Pero el miedo es que venga algo y no lo puedas contar. Intentaremos superar esta crisis con esfuerzo y con dedicación.

—¿Salió a la calle a protestar con la hostelería?

—Sí. Yo no obligué a mis empleados a ir, pero por el grupo de WhatsApp invitamos a que fueran como parte del equipo Don Sancho. Y fueron todos, con las medidas. Llegamos incluso a organizar a la gente para que hubiera espacio y respetásemos la normativa. Y después de la manifestación nos fuimos a trabajar (ríe).

"EL GRAN EJE NECESITA MÁS VIDA"

—¿Cómo surgió la idea de la Asociación Gran Eje Avenida Comercial?

—Al parecer hubo otras asociaciones por el estilo antes. Soy muy joven y no me acuerdo. La nuestra es una asociación que empezó a rodar a partir del empresario Raúl Trigo, que tiene un negocio de moda de caballero en el Gran Eje. Fue él, quien dijo de empezar a movernos y a juntarnos. El origen fue un grupo de WhatsApp en el que están prácticamente todos los empresarios de la Avenida de Andalucía. Ahora hay en el grupo más de 100 participantes. Es algo que está todavía en el aire. A partir de esos participantes pensamos en hacer la asociación. Y nos presentamos once voluntarios, nos juntamos una tarde y decidimos los cargos.

Aún quedan parcelas por cubrir porque no sabemos exactamente cuántas necesitamos. Ya hemos tenido reuniones para ver cómo funcionaremos como grupo. Somos once autónomos, cada cual con sus ideas, que ahora tenemos que trabajar en equipo. La semana pasada decidimos las normas. Creemos que en 15 ó 20 días estaremos constituidos legalmente como asociación. Los estatutos ya están presentados. Toca organizarnos como colectivo. He visitado a la mitad de los negocios del Gran Eje para pedir los números e incluir a los dueños en el grupo de WhatsApp. Nadie me ha dicho que no, todos reciben la idea con entusiasmo.

—¿Cuáles son las inquietudes, al margen de la pandemia, del comercio en la Avenida de Andalucía de la capital?

—La asociación va más allá de la pandemia. Quienes estamos dentro queremos que la Avenida de Andalucía esté cuidada, tenga más eventos y que haya vida. Que tú veas a la gente moverse y pasear. Ambiente. Queremos ambiente. Y queremos que sea sano y creativo.

 Foto: Beatriz Rivilla
 Foto: Beatriz Rivilla

—¿Qué cambios cree necesarios en el Gran Eje en favor tanto de los negocios como de los vecinos?

—Hacen falta muchas cosas, pero aún no nos hemos reunido con el Ayuntamiento y no es justo avasallar ahora. Sí tenemos muy claro que queremos labrar una buena relación con el equipo de Gobierno. No queremos ser más que nadie, sino que nos gustaría integrarnos en una Cámara de Comercio y ser un pequeño eslabón. Queremos que Jaén funcione bien. Nosotros nos encargaremos de nuestra zona. Necesitamos que tenga una voz y que sea legal, para ir al Ayuntamiento y trasladar propuestas. Para ello es vital estar unido. Por suerte, veo que en mi zona es así. Somos personas humildes que queremos mucho a Jaén.

—¿Por qué se ha decantado por el ámbito de la comunicación en el colectivo?

—No tengo tiempo ni experiencia para ser presidenta ni vicepresidenta. Ahí no me quise meter. Quise que mis compañeros con más bagaje asumieran cargos con más responsabilidad. Los vocales debemos estar en todo. Y nos dimos cuenta que hacía falta dividir en parcelas, como le decía antes. Me propusieron a mí para la relación con los medios, porque estoy acostumbrada a estar de cara al público. Dije que me daba igual, que intentaría hacer cualquier cosa que me propusiesen. Cada cual hemos elegido un ámbito y entre todos nos apoyamos. Tenemos nuestro grupo para consultar dudas. Hablamos mucho.

"EN LA BARRA HE APRENDIDO EMPATÍA"

—Usted es hija de Antonio Villena, que trabaja en la hostelería desde los 80. Un veterano del Gran Eje. ¿Se veía usted hace cuatro años años al frente de una de las tabernas?

—Si me lo hubiesen dicho entonces, no habría contestado ni sí ni no. Te hubiese dicho: "Puede ser". Mi decisión no fue por descarte. Me encanta la Biología, que es lo que he estudiado. He tenido la suerte de estudiar una carrera, un máster y de hacer prácticas en el extranjero. Me he esforzado, porque me gusta. Pero llegó un momento en el que quizá si me vi 'contra las cuerdas', por decirlo de alguna manera. Me hice una pregunta: "¿Quiero que manejen mi vida o quiero decidir yo?". Eso fue por una parte. Y luego también está la cuestión de que soy una persona muy familiar. Me he criado aquí. Esto me gusta. Soy la tercera generación de mi familia que me dedico al sector servicios, a la hostelería. Me di cuenta de que aquí soy feliz. Y me quedé.

—¿Qué se aprende detrás de la barra?

—Paciencia. Yo no pensé que iba a tener tanta paciencia (ríe). Y muchas cosas, como la cortesía, que la tienes por educación. He aprendido mucha empatía. A menudo te llevas a casa los problemas de la gente. También vives alegrías, como lo que comenté antes de la familia que se reunió en mi bar después de cuatro meses. La parte negativa de la hostelería es que nos toca trabajar cuando el resto disfruta. No tienes tantos festivos ni tantos fines de semana, pero es bonito hacer feliz a la gente. Cuando empezamos a trabajar después del confinamiento tenía una broma con mi pareja y mis padres. Les decía: "Me voy a hacer feliz a los demás". Al principio la gente estaba muy feliz en los bares, celebraban detalles como consumir dentro y beber una cerveza fresquita del barril.

 Foto: Beatriz Rivilla
 Foto: Beatriz Rivilla

—¿Por qué estudió Biología?

—Porque me encantan los animales, hasta las arañas que dan repelús.

—¿Ha podido ejercer?

—Sí, pero sólo con prácticas remuneradas, no laboralmente como oficio. Es también un trabajo muy duro, según sé por compañeros. Es pura vocación. Reporta muy poco. A menudo supone invertir muchas horas de ordenador que desembocan en una gráfica que quizá no da tanta información. Por otro lado, cuando estuve en en el Centro de Recuperación de Especies Amenazadas lo pasé mal al descubrir el estado en que llegaban los animales. Yo lloraba mucho y mis compañeros me explicaron que no podía estar así, que debía contribuir a un ambiente positivo. Es cierto que te acostumbras, como quien trabaja en un hospital, pero es muy duro. Estás viendo cómo se va la vida. Y a menudo por culpa de alguien que ha sido una mala persona.

—Ha decidido afincarse en Jaén. ¿La mayoría de sus amigos sigue aquí o ha hecho la vida en otro sitio?

—Mi grupo de amigas de toda la vida somos siete, y menos de la mitad vivimos en Jaén. La gente con la que salgo ahora sí que están todos en la capital, pero abiertos a ir y venir. Yo no me quedé por mis amigos, aunque los quiero mucho. Me quedé porque me gusta mucho Jaén. Es una ciudad explotable, pequeña, fácil, cómoda y bonita. Aparte de eso, soy muy familiar. Cuando viví en Murcia o en Italia me sentía muy bien, muy independiente, pero me faltaba algo. Pensaba: "Toda la vida estudiando y trabajando para ganar dinero, y ahora no voy a estar con quienes yo quiero". ¿Merece la pena? Llevo con mi pareja desde los 17 años y él viaja mucho, pero al menos el tiempo que tengamos quiero que sea de calidad. Tener nuestro hogar. Y con mis padres me ocurre lo mismo. Me gusta convivir con ellos. Mi hermano se va a independizar ahora, y estamos todos pensando en que vamos a estar todo el día en su casa o él en la nuestra.

—Aquí a menudo dejamos al entrevistador que cierre con el mensaje que quiera.

—En cuanto a la asociación, quiero decirle a la gente que no tenga miedo a formar parte. Que somos sus vecinos y va a salir algo muy chulo. No será fácil ni instantáneo. Será una carrera a largo plazo. Tengo mucha ilusión ahora, con la taberna, con mi vida sentimental y también con la asociación.

—Es feliz.

—Sí, me encantaría que no hubiese una pandemia mundial, pero si al menos estamos sanos, podemos hacer cosas chulas.

 
 

Fotografías: Beatriz Rivilla.

Vídeo: Fran Cano.

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COMENTARIOS

Jesús Navarro

Jesús Navarro Enero 25, 2021

Carmen Villena. Grande en su sencillez. Presente y futuro en la Hostelería. Magnífica entrevista. Enhorabuena.

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