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"La educación es básica para empezar a cambiar muchas cosas"

Por Esperanza Calzado - Julio 15, 2018

El María por delante solo se lo pone su madre y alguna vecina que la conoce desde que era pequeña. Ella lo dejó hace tiempo por el camino, pero no por un motivo en especial, sino por los derroteros por los que te lleva la senda. Los mismos que la colocan en un puesto privilegiado dentro del mundo de la comunicación. Periodista y empresaria, una tarea nada sencilla. Por todos es conocida como Elena Lara Molina (Quesada, 1979), cofundadora de Hermes Comunicación, junto con Carlos Rísquez, y una apasionada del periodismo. Con una importante conciencia social, no le duelen prendas reconocer sus flaquezas. Un gesto que para muchos supone un esfuerzo, en ella nace de forma natural y espontánea. Hoy, analizamos la profesión con una mirada que va más allá del periodismo para adentrarnos en la vertiente más personal de una orgullosa de Jaén. 

—¿Qué quería ser de pequeña? 

—Periodista vocacional. Lo tenía clarísimo. Quería ser periodista de guerra, pero luego fui creciendo y me di cuenta de que era muy arriesgado y que se debe tener un dominio de los idiomas que no es mi caso. Es una asignatura que tengo pendiente. Lo que me encantaba desde pequeña era escribir. Tenía una imaginación increíble y poco a poco fui encauzando mis estudios por ese camino.

—¿Sus padres le apoyaron desde el principio? Los míos, por ejemplo, prefirieron que estudiase primero una carrera con 'salida laboral' antes que Periodismo.

—Me apoyaron totalmente. En mi adolescencia era muy contestataria y llegó un punto en que mi madre me decía que estudiara para abogada porque yo 'tenía muchas leyes'. Pero me apoyaron desde el primer momento, no solo a mí, sino a los tres hijos. A los tres hermanos nos ha gustado estudiar y a cada uno nos han respaldado en lo que hemos querido. De hecho, dos somos de la misma rama; yo de Periodismo y mi hermana de Comunicación Audiovisual. Mi hermano se decantó por una ingeniería. 

—Prensa escrita, televisión, radio, internet; ¿por cuál se decanta?  

—Me encanta todo de nuestra profesión. La radio me parece mágica. La televisión la hemos descubierto en los últimos años con una colaboración que hacemos en Onda Jaén Televisión a través de Orgullosos de Jaén. Al principio teníamos un pellizco, pero como lo que vamos es a contar cosas amables nos gusta mucho. En radio he tenido varias experiencias tanto profesionales como, ahora, como colaboradora. Y la prensa escrita es la que permite lucirse al periodista. Es la que te permite reportajear, hacer una información más sosegada, tranquila. 

EDUCACIÓN

—¿Cómo ha cambiado la profesión desde que se licenció (por aquel entonces no se graduaba uno, se licenciaba)?

—Ha sido un cambio tremendo. Terminé la carrera en 2001 y empecé con las prácticas. Leía recetas de cocina en Onda Cero (se ríe). Pero yo estaba loca por empezar a hacer algo y aprender, pero hacerlo con prácticas. No sé en tu caso Esperanza, pero en Sevilla la carrera carecía de ese lado más práctico. También hice prácticas en Radio Nacional de España, pasé al gabinete de prensa regional de Facua. También hice el Máster de Periodismo Local y lo compaginé con el CAP (Curso de Adaptación Pedagógica). En aquella época hacías lo que fuera porque no sabías cómo ibas a terminar. No sabías si ibas a trabajar de periodista o hacer formación. También pensé en prepararme unas oposiciones y dar clases de Lengua y Literatura, como muchos de mis compañeros, que son profesores, y todo hay que decirlo, viven estupendamente. Aunque es sacrificado. Yo le doy muchísima importancia a la educación y a los maestros, es esencial.

—¿Están denostados?

—No creo que estén denostados pero es verdad que se le pone la etiqueta de que viven muy bien pero tienen una responsabilidad tremenda. Tengo muchas amigas de Infantil y no me veo con 20 niños de 3, 4, o 5 años. Qué difícil... Y lo importante que es inculcarles, tan pequeños, inquietud y curiosidad. Me parece que es esencial. Y creo que la educación es básica para empezar a cambiar muchas cosas que no funcionan. Me refiero, por ejemplo, al machismo, autoempleo, querer hacer cosas, lectura, escribir, ser buenos profesionales cada uno en lo suyo... Todo eso pasa por la educación.

—¿Es de la opinión de que la educación no es acumulación de conocimientos sólo sino formación en valores?

—Totalmente. Es esencial tener valores en la vida.

—¿Qué piensa cuando los padres descargan esa responsabilidad en los colegios y 'descuidan' esa formación en casa?

—Cómo ha cambiado la cosa, es tremendo. En nuestra época, los profesores le decían a los padres que nos habíamos portado mal y ellos nos regañaban en casa. Ahora, las tintas se cargan con los maestros y es un error tremendo. La responsabilidad educando empieza en la casa, en el entorno. No se puede descargar todo en la escuela. 

"HAY QUE SER UN POCO MÁS HUMILDE EN NUESTRA PROFESIÓN"

—Los periodistas también tenemos esa responsabilidad de, más que educar, formar opinión, lo cual supone una tremenda responsabilidad. ¿Ha sentido alguna vez ese peso?

—Sí. Además, sucede una cosa: al ser periodista, la gente te pregunta como si supiéramos de todos los temas. En mi caso, por ejemplo, no es así. En algunas cosas puedo tener una idea pero en otras no me considero que tenga el conocimiento tan profundo como para hablar y sentar cátedra, sinceramente. Creo que hay que ser un poco más humilde en nuestra profesión. Hay gente que se cree con la verdad absoluta, los envidio porque yo no tengo esa seguridad. Pero creo que debemos tener la responsabilidad a la hora de escribir sobre algo de informarnos bien. Cuando alguien nos pregunta en una tertulia sobre algo debemos informarnos bien porque hay gente para la que tu opinión cuenta. Tenemos la responsabilidad de ser prudentes y de ser más humildes.

—¿Tiene alguna especialidad?

—No sé si especialidad, pero sí me gusta todo el ámbito solidario y sanitario. Solidaridad y salud son dos sectores que me gustan mucho.

"SOY PERIODISTA, LA FORMACIÓN EMPRESARIAL LA HEMOS IDO ADQUIRIENDO PORQUE NO NOS QUEDABA OTRA"

—¿Cómo es ser periodista y empresaria?

—Uf, qué binomio, quién me lo iba a decir. No lo pensé nunca, pero la vida te lleva por caminos que al principio no pensabas. De las tres decisiones de las que más me alegro de haber tomado en mi vida, una de ellas es haber emprendido, haber montado Hermes Comunicación. Lo llevo bien, me gusta, es de lo que vivo, me ilusiona y es una aventura.

—Cuando me preguntan siempre digo que yo soy periodista, no empresaria, y que estoy aprendiendo a marchas forzadas. ¿Cómo fueron sus inicios?

—Me siento muy identificada contigo. Hace poco una asociación de empresarios nos invitó a una comida. Asociación de empresarios, gente de verdad, que tiene una trayectoria con empresas de peso con un montón de trabajadores y yo se lo decía, yo me siento periodista y soy empresaria sin vocación. Yo no tenía vocación alguna. Ahora tengo una empresa y tengo que tirar hacia delante y formarme en temas de contabilidad, nóminas... cosas que no sabía. Pero, sobre todo, soy periodista; la formación empresarial la hemos ido adquiriendo porque no nos quedaba otra. Pero desde 2004/05, que fue cuando nosotros empezamos, hasta ahora ha cambiado mucho también la forma de emprender. 

—¿Cómo surgió la idea de Hermes Comunicación?

—Lo rumiábamos de mucho antes. Nosotros trabajábamos en un medio provincial e, incluso, desde antes, ya lo pensábamos. Siempre estuvo la idea de montar algo como lo que estamos haciendo. La idea era crear un gabinete de prensa para instituciones, sobre todo ayuntamientos. Fíjate que nuestro primer cliente potencial y que creíamos que teníamos un nicho de mercado, eran los ayuntamientos. Eramos súper jóvenes, con 24 y 25 años, con nuestro dossier e íbamos por la provincia presentando nuestros servicios. Ahora lo pienso... que no nos falte ese ímpetu y esa energía.

—¿Recuerda cuál fue vuestro primer cliente?

—(Se lo piensa) Creo que fue un trabajo que nos encargó la Diputación Provincial de Jaén y estábamos súper ilusionados. El trabajo iba a salir brillante. Ahora le ponemos la misma ilusión a cada uno de nuestros clientes. Pero es verdad que estamos muy agradecidos a las primeras personas que confiaron en nosotros. 

—¿Cómo es trabajar desde un gabinete de comunicación? ¿Os metéis tanto en la piel del cliente que acabáis siendo parte de la organización, empresa o institución?

—Sí. Es como mejor se funciona, sintiéndote parte de ellos. Tenemos clientes con los que llevamos diez años, y la empresa tiene trece. Un ejemplo es el Centro Tecnológico del Plástico, Andaltec, con los que llevamos diez años y quizás un poco más. Nosotros nos sentimos parte de ellos. El director de proyectos nos llama para cualquier cosa, tenemos reuniones periódicas, creo que es la parte más importante, el convertirte en imprescindible y en conseguidor. Los periodistas somos su gabinete de prensa, para todo, y en conseguidores. Nos preguntan cómo se puede conseguir uno u otro objetivo. El Colegio de Enfermería, Farmacéuticos y el de Abogados, en la época de Javier Carazo como decano y ahora con Vicente Oya, son también algunos de nuestros clientes más antiguos. Es muy delicado, sin embargo, porque te conviertes en el altavoz de su imagen, también a través de las redes sociales.

REDES SOCIALES

—¿Cómo ha sido la adaptación? Cuando comenzaron su andadura empresarial las redes sociales no tenían el boom como ahora.

—Ni era el boom ni se le esperaba tan pronto, era una cosa más a largo plazo. Al principio lo que hacíamos era gabinete de prensa puro y duro, en la esencia más básica que te puedas imaginar. Era redacción de notas de prensa, asesoría, redacción de discursos, contenido para webs... Al final el mercado y los clientes te demandan el cambio o tú mismo estás al tanto de la vanguardia en las tendencias y te vas formando, como es nuestro caso. Al final, se suma a la cartera de servicios que se presta.

—En un gabinete la comunicación es más 'amable' porque se van a transmitir cosas buenas de ese cliente. ¿Se han visto visto en momentos de crisis? ¿Cómo se ha gestionado?

—Sí y, además, con las redes sociales es más fácil. Temas de salud o de colegios profesionales es bastante delicado. En este último caso siempre hay algún colegiado que no está contento por lo que sea y muestra su descontento en las redes sociales porque es más fácil hacerlo ahí que ir a la sede y poner una reclamación o hablar con el responsable de la institución para mostrar que no se está de acuerdo con algo. Pero respondiendo a tu pregunta, sí que nos hemos encontrado con alguna situación delicada. 

—¿Cómo aconseja actuar?

—Con calma y con sinceridad. Si es cara a cara y se puede quedar con esa persona, mejor que mejor.

—¿Dónde está la línea que separa al periodista del community manager? Hay momentos en el que las profesiones se solapan.

—Es una mescolanza hasta necesaria. Los periodistas en el ámbito digital somos muy buenos en generar contenidos pero quizá no sepamos tan bien de temas de programación, de métrica y de análisis, que se aprende. Pero sí somos buenos en hacer contenido de calidad. No todo el mundo, aunque creamos que sí, sabe redactar poniendo un titular que más interesa, una entradilla que resuma el resto de la noticia. Creo que podemos destacar por ofrecer y crear contenido de calidad. 

"SOMOS MUY AFORTUNADOS DE PODER EMPRENDER EN NUESTRA TIERRA"

—¿Siempre estuvieron convencidos de que se querían quedar en Jaén y emprender aquí?

—No. Cuando dejamos nuestro anterior trabajo nos fuimos con una mano delante y otra detrás. Teníamos una idea de negocio pero ningún cliente. Disponíamos de unos ahorros mínimos que fue con lo que tiramos hacía delante. Emprendimos en Jaén porque era el territorio que conocíamos. Yo soy de Quesada, mi socio es de Torredonjimeno, y me encanta Jaén capital, llevo aquí más de 18 años. Emprender en un sitio del que conoces la idiosincrasia y el entramado ayuda mucho. No sé cómo nos hubiera salido en una provincia que no conociéramos tanto. Si no teníamos tantas garantías de éxito, el conocimiento del territorio era una de ellas.

—En mi caso, hay gente que me ha dicho que fuera de Jaén tendríamos más éxito. ¿Os han dicho alguna vez lo mismo?

—Qué desesperanzador es que te digan eso. A nosotros algunos compañeros nos preguntaban por qué habíamos dejado un puesto de trabajo. Nos han llegado a decir si de esto se 'sobrevive'. En trece años, afortunadamente, la empresa ha evolucionado y creo que nos hemos consolidado, aunque el que tiene una empresa siempre tiene incertidumbre. Pero somos cuatro o cinco compañeros que tenemos nuestra nómina a final de mes, nos gusta lo que hacemos y vamos ilusionados al trabajo. Eso es esencial. Somos muy afortunados de emprender en Jaén, en nuestra tierra y de ir mirando al futuro. Tenemos un montón de proyectos, que son muy bonitos, y siempre pensando en nuestra tierra. 

—¿De dónde viene Hermes?

—Es el mensajero de los dioses. Queríamos salirnos de los nombres típicos. Y buscamos algo más bucólico. Pero estamos a ver si potenciamos la H y estamos en un planteamiento de potenciarla y evolucionar. 

—Hermes comunicación es vuestra marca, pero también Orgullosos de Jaén. ¿Se puede estar orgulloso de Jaén?

—Sí, se puede. De hecho, hemos pensado algunas veces que Orgullosos de Jaén nos comen. También es verdad que ha servido mucho para que conozcan a la marca Hermes Comunicación. Se trata de una iniciativa propia. Lo presentamos a la Diputación, les gustó y es una plataforma de noticias en positivo. La gente nos preguntaba si tantas noticias en positivo se podían dar y son muchísimas. Vosotros lo sabéis porque Lacontradejaén publicáis muchas noticias en positivo de gente talentosa tanto aquí en la tierra y de la que tiene que trabajar fuera. Tengo una lista de hombres y mujeres brillantes... Por ejemplo, María Castellano, la primera mujer catedrática de una universidad de Medicina. Es una eminencia. Fue una de las primeras personas en España en tratar a las víctimas de violencia de género y a los violadores. Tenemos, por ejemplo, a una ginecóloga jovencísima, Paqui Molina, que es una de las primeras personas en España en operar al feto dentro del vientre de la madre. Ella es de Torreperogil y trabaja en Granada. Hay muchos nombres de hombres y mujeres de Jaén que brillan y que hacen que nos sintamos muy orgullosos de nuestra tierra.

—¿Os sorprende el desconocimiento de la gente?

—Sí. Hay gente que nos lo dice por la calle y nos da las gracias por informar de tanta gente de Jaén, empresas o, simplemente, de cosas curiosas. Tenemos en la web un apartado de curiosidades que es muy interesante y que la gente desconoce. Orgullosos de Jaén es para tener un equipo solo para eso, porque hay muchísimo material. Tenemos apartado especial para el aceite de oliva y para la Universidad de Jaén, que es un organismo que desde el primer momento ha respaldado el proyecto. Ellos son un vivero de noticias en positivo y creo que deberíamos mirar más al campus. 

—En esta sección de Zoom solemos preguntar a nuestros entrevistados por Jaén, qué le pasa para que no levante cabeza. Muchos nos contestan que el problema de Jaén es su gente, muy conformista. ¿Está de acuerdo?

—Estoy de acuerdo. Jaén es como una moneda. Por una parte, hay mucho que hacer pero, por otra, para hacer mucho hay que evangelizar, entiéndase el término fuera de toda connotación religiosa. Hay que concienciar a la gente de que se pueden hacer muchas cosas en Jaén, pero somos bastante conformistas. Vemos la vida pasar ante injusticias sangrantes y no salimos a la calle a protestar. Salimos cuatro gatos para quejarnos de las cosas. Pero yo sigo confiando en que se pueden hacer muchas cosas y ahí está la formación y la educación, lo que hablábamos al principio. 

—¿Se considera una persona reivindicativa?

—No tanto como debería. Creo que debería serlo mucho más porque hay cosas que me irritan profundamente pero no voy donde debería ir a quejarme. Hago un ejercicio, muchas veces, de quejarme donde debo, pero es un sobresfuerzo que debemos hacer. Estoy en ese camino.

—¿El hecho de ser empresaria le puede poner barreras?

—Sí, eso pasa mucho en Jaén. Esta tierra tiene una idiosincrasia muy particular. Admiro a la gente que es valiente, yo creo que no lo soy. Me gustaría serlo más pero es verdad que tienes ese cortapisas de pensar que somos cinco personas comiendo de un negocio y... Creo que le pasa a la inmensa mayoría de la gente.

—¿Dónde se ve dentro de veinte años?

—Uf, qué difícil. No lo sé. Si seguiremos con Hermes Comunicación, periodismo... Creo que seguiremos por el camino actual de trabajar en lo que nos gusta y luchar por nuestros sueños. Ya te he dicho que tenemos varios proyectos, quién sabe, lo mismo son los que nos marcan las líneas futuras. 

—¿El hecho de ser mujer ha supuesto algún prejuicio en su camino empresarial?

—He notado que hay hombres que prefieren tratar ciertos negocios con otros hombres, sobre todo siendo mujer y joven. Se me juntaron los dos hándicaps. Hay cosas que prefieren hablarlas entre ellos tomando una copa en un bar.

—¿Cómo le hace sentir eso?

—No me gusta nada. Hay que ser resolutivo, independientemente de tu sexo. Eso es lo más destacable, porque en nuestra profesión no me he sentido discriminada. 

"CONCILIAR EN ESTE PAÍS ES CASI MISIÓN IMPOSIBLE"

—La igualdad efectiva llegará el día que no tenga que plantear la siguiente pregunta. ¿Se ha planteado cómo va a ser su conciliación de la vida empresarial y familiar ahora que está a punto de ser madre?

—El día que no me tengas que hacer esa pregunta lo concibo como una utopía. Pero es pregunta obligada tal y como está la situación. Conciliar en este país es casi misión imposible. A los políticos se les llena la boca con esa palabra pero en este país la conciliación no existe. Yo me veo en mi oficina, haciendo notas de prensa, atendiendo el teléfono y con el carrito del bebé al lado. Soy autónoma y quiero cogerme los cuatro meses de baja, pero sé que terminaré por coger el teléfono y con el ordenador desde mi casa solucionando cosas. Conciliar es misión imposible y de hecho es una de las razones que más me ha condicionado la decisión de quedarme embarazada. Hay muchos hombres que me lo recuerdan, que los primeros meses del bebé es para las mujeres y que tengo que bajar el ritmo. También me dicen que disfrute de esos meses de la vida de mi hijo y que no me vuelque tanto con la empresa. Pero es muy complicado. Aunque soy afortunada porque tengo una pareja que también tiene empresa y eso le permite tener más flexibilidad.

—¿Cómo se lleva en casa ser dos empresarios? ¿Se consigue desconectar?

—Para nosotros es totalmente compatible. Yo tengo un perfil más de periodista y él sí tiene un perfil más de empresario, que le viene de familia. Me ayuda muchísimo. Nos compenetramos muy bien en ese aspecto, porque tiene esa parte empresarial que a mí me falta.

—El deporte es esencial en su vida.

—Es una filosifía de vida y me sirve para desconectar. Es un rato que te dedicas solo a ti y desconectas de todo y repones la pilas. Además, en esos ámbitos tienes conversaciones distendidas con gente que está como tú. Conoces gente más allá de títulos, cargos, posiciones económicas... Es gente que pasa un rato como tú. A mí me tiene enganchada. Ahora por el embarazo no puedo correr, pero estoy con la natación y pilates. Soy bastante inquieta y me ayuda a desfogar el estrés y los problemas que te genera el trabajo y la vida profesional. Lo recomiendo totalmente. 

—¿Cómo se siente el ser pregonera de su tierra, de Quesada?

—Fue uno de los momentos más bonitos y emotivos de mi vida. Habrá gente que lo escuche y no lo entienda, pero fue un momento muy bonito. Estaba toda mi familia allí y para mí fue emocionante. El pregón fue en agosto de 2016. Se lo dediqué a mi padre y a mi madre, y por extensión, a todos los que como ellos, en un ámbito rural, se han partido el lomo por darles a su hijo lo que ellos no han tenido. Es un momento que recordaré siempre.

—¿Cómo es el momento en que le llama el alcalde para comunicárselo?

—De incertidumbre porque lo primero que te preguntas es si lo merezco. No me considero merecedora porque es un privilegio. Me preguntaba si iba a ser capaz y lo haría bien. Mi padre no dejaba de decirme que era una responsabilidad y que luego todo el pueblo habla del pregón y se lee en la revista de la feria. Yo le decía que ya lo tenía escrito, aunque no fuera verdad. Me trasladaba que era una responsabilidad muy grande y era una gran verdad. Espero que tú recibas la llamada de tu alcalde y lo sientas, es maravilloso. Es uno de los recuerdos que tengo marcado.

—¿Se siente profeta en su tierra?

—No. Pero sí he notado que la gente me tiene mucho cariño y eso es una satisfacción muy grande y te sientes súper orgullosa.

—¿El mejor y peor momento empresarial de estos trece años?

—Mi cabeza es como un borrador para los momentos negativos. Es complicado decir cuáles son. El mejor es ver que tu trabajo y tu empresa se ve reconocida, es muy satisfactorio. Lo peor, alguna zancadilla que te ponen, alguna envidia que siempre hay pero va con la idiosincrasia de Jaén. 

—Sois muy queridos entre la profesión.

—Es cierto y eso me emociona, el que tus propios compañeros te tengan ese cariño es otra de las cosas positivas de todos estos años. Hay que quedarse con lo positivo.

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