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"Jaén tiene que barrer lo añejo, ser moderna y atrevida"

Por Esperanza Calzado - Julio 14, 2019

Es jueves por la mañana. Quedan dos horas para que comience la sesión constitutiva de la nueva Diputación Provincial de Jaén de la que él ya no formará parte. Llega sin corbata pero en cuanto termina la entrevista se apresura a buscar una. Se siente raro. Verá a sus compañeros desde la bancada sabiendo que por delante les quedan cuatro años para luchar por la provincia. Manuel Fernández Palomino (Jaén, Loma del Royo, 1962) ha sido hasta hace cuatro días vicepresidente segundo y diputado de Promoción y Turismo. Pocos son los que no le reconocen que en este último apartado se ha dejado la piel y ha conseguido darle la vuelta a un departamento al que llegó en 2001, aunque no muchos lo saben. Es un político de los que salen corriendo desde que suena el pistoletazo de salida porque entiende que las oportunidades hay que aprovecharlas desde el minuto uno. Se siente raro y lo confiesa a Lacontradejaén antes de marcharse a Madrid a defender Jaén desde otra barricada.

—¿Cuándo llegó a la política?

—Entré de pura casualidad y sin haberme planteado hacerlo. Acabé Derecho e intenté practicar el ejercicio libre durante un par de años pero era algo imposible para el que no tenía agarraderas. Entonces me planteé hacer unas oposiciones y entré en la Diputación con una beca de Administración Local. Aprobé unas oposiciones de las de antes, de esas de 160 temas, y empecé en Intervención; en contabilidad y fiscalización. Aprendí mucho porque por ahí pasa todo. Descubrí las dificultades de la tramitación, algo que después me ha venido muy bien. Allá por 1992, Cristóbal López Carvajal me planteó que me fuera de gerente del área de Bienestar Social. En aquella época no sabía ni lo que era, tenía apenas 28 años y estaba en una 'empresa' que por aquel entonces tenía unas 700 personas. Me dio un vértigo tremendo. Pero aprendí a decir que sí a todo y también de los años que estuve allí.

Pasé por otras gerencias en Diputación hasta 2001 cuando entré en el área de Turismo y en el partido. Mi padre siempre ha estado muy ligado al PSOE. Entré para hacer cosas, para ayudar y fue después cuando Carmen Peñalver me planteó la posibilidad de entrar en la Ejecutiva en 2004 con la misma filosofía, para hacer cosas. A partir de ahí, te das cuenta de que entrás en política casi sin habértelo planteado y desde luego no me arrepiento en absoluto porque es desde donde realmente se puede arreglar las cosas.

—¿Es, entonces, de esos políticos que llegan para trabajar y no a tener un cargo?

—Lo vi en mi padre. Recuerdo muchos domingos, cuando éramos pequeños, que no nos podíamos ir al campo porque mi padre tenía asamblea. Siempre lo cogían para una mesa, para llevar actas... Además de trabajar muchas horas, ayudaba mucho en el partido y es la cultura de muchos de los mayores que están ahora. De esas personas que llegan unas elecciones, por ejemplo, y acuden a preparar bocadillos o ayudar en lo que se pueda. Esa es una parte del partido muy bonita que no debe perderse y yo lo aprendí de mi padre. 

—¿Realmente se puede ayudar o a veces acaba uno frustrado?

—Sí se puede, pero cuando llegas solo, sin ir de la mano de nadie, al principio es complicado y requieres de ayuda. También hay quien entra pensando que a los dos días va a tener un cargo, pasa en todos sitios y tampoco hay que demonizarlo. Ahora mismo hay muy buen ambiente en el partido y esa parte se cuida mucho porque las personas que se dedican a eso son muy cuidadosas. El hecho de que se tenga a Carmen Espín como secretaria de Organización es un auténtico lujo para todos esos que llegan un poco asustados y lo primero que se encuentran es un comentario gracioso y de ánimo por parte de ella, que siempre está animando a trabajar. 

—Hablemos del Ayuntamiento antes de la Diputación. El día que Julio Millán tomó posesión como alcalde de Jaén se le vio tan feliz que parecía usted el alcalde. ¿Tiene la espina clavada de no haberlo sido?

—Fue un día de muchísima alegría. Aunque la mayor fue la de Julio Millán lo cierto es que esto ha sido el trabajo de mucha gente, de mucho tiempo, de momentos muy complicados en el partido... Llegar al Ayuntamiento con los resultados electorales que tuvimos, pasar tres semanas corriendo el riesgo de no tener la Alcaldía y sabiendo que las cosas sólo se cambian gobernando y que con la manera de hacer del PP nunca se iban a cambiar las cosas, fue mucha alegría. Fue tremendo y me durará mucho tiempo.

—¿Se pusieron de acuerdo con la corbata?

—No (ríe). Salió espontáneo. En mi caso es verdad que elegí esa corbata en especial por esa espinita. Fue la que compré con Julio Millán el día de antes del pleno que no pudimos ganar hace cuatro años y esa tenía que ser la corbata del día de la investidura de Julio.

—¿Le ha dado algún consejo a los nuevos concejales?

—No lo necesitan. Saben que me tienen para lo que haga falta y estaré encantado de echar una mano. Julio Millán tiene mucha experiencia municipal y de partido y no necesita muchas recomendaciones aunque es de las personas que escucha consejos y a todo el mundo. 

—¿Qué ha sido lo mejor y lo peor de su paso por el Ayuntamiento de Jaén?

—Lo mejor, la gente, sin duda. También el hecho de que no eres consciente de qué es una ciudad hasta que no estás ahí, cuando te para la gente, te piden que arregles sus problemas y es cuando realmente conoces Jaén. Es muy bonito intentar ayudar a que se resuelvan las cosas. Lo peor es la frustración de ver que no se ha podido hacer mucho y la sensación de que fueron cuatro años perdidos en cuento a gestión y gobierno. Nada nos hubiera alegrado más que le hubieran salido bien las cosas al PP, pero no hubo ganas de hacer nada. Nos encontramos con un Gobierno que no tenía muchas ganas de pelear, sino de que pasase el tiempo y eso es bastante frustrante. 

—Usted parece que sí tenía muchas ganas de hacer cosas a su llegada al área de Turismo en la Diputación, porque no ha parado hasta revolucionarla. ¿Lo cree así?

—Hemos dado pasos importantes y digo hemos porque me considero parte de un equipo político que capitanea Francisco Reyes y, por otro lado, de un pedazo de equipo de profesionales, que son enormes. Había que empezar a pensar en grande. 

—¿Se encontró muy cambiado el departamento de cuando llegó por primera vez en 2001?

—Muchas cosas se cambiaron en el año 2001 por las circunstancias. Conseguimos bastante financiación de la Junta de Andalucía y fue cuando se puso en marcha el primer plan de promoción del aceite. Algunas de las acciones que se siguen haciendo salen de aquellos años. Pero había que dar un paso, y hay que seguir dándolo, en la comercialización. Hay que entrar en los mercados extranjeros, externalizarse y pensar que somos uno más que entra en una pelea muy competitiva pero que tenemos producto para vender. Para eso hay que enseñarte como eres y enganchar a la parte empresarial. Esa espinita tiene que seguir mejorando mucho.

Es el caso del aceite virgen extra, por ejemplo. Yo siempre hago el mismo comentario y es que esto va a cambiar con la llegada de la mujer a puestos de dirección. Ellas llevan mirando muchos años los errores que han cometido los hombres, sabiendo lo que había que hacer pero no se les ha escuchado. En el momento que están llegando a esos puestos es cuando ha empezado a cambiar. Pero seguimos teniendo estructuras anquilosadas y eso hay que cambiarlo. Me da la sensación de que protestamos pero no sabemos contra quien y posiblemente lo primero contra quien tengamos que protestar es contra nosotros mismos y por cómo hemos hecho las cosas.

—¿Jaén Selección o Jaén en Julio?

—Cada cosa en su momento. Jaén Selección nació casi siendo una cuestión de autoestima. Era muy interesante para aquellos que se atrevieron a hacer un gran virgen extra y ha cambiado las cosas. Pero, además, se ha convertido en un mecanismo de promoción muy importante. Jaén en Julio nació de una manera muy bonita con Pedro Melguizo. Salió tomando una copa cuando sólo teníamos Etnosur, Blues Cazorla y el FIA, que por entonces era en julio. Pensamos en crear una marca, un producto, y salió muy bien. Hay que seguir echando una mano porque el mercado es tremendamente competitivo y hay festivales a rabiar. Pero tenemos una marca y eso no lo tiene mucha gente, por lo que hay que seguir enriqueciéndolo y que los directores no pierdan nunca la ilusión.

—Hay quién echa de menos que en Jaén en Julio esté el Folk del Mundo.

—Hay muchas posibilidades y mucha gente que quiere entrar, pero es que son cuatro fines de semana y medio, prácticamente. Con Jaén en Julio se refuerza también el resto de marcas porque, al final, lo que suena es una provincia llena de música y de posibilidades. Una provincia donde se pasa calor en julio pero ofrece unas alternativas culturales cuando cae el sol. Habrá que pensar en alguna fórmula para que la marca llegue a muchos sitios más y en fórmulas para que nadie se despiste y se cuide la calidad de los espectáculos que la conforman.

—La Diputación también ha hecho marca con el deporte.

—Sí, es cierto, y eso ha sido una apuesta del presidente. Históricamente nunca se ha tenido una idea clara sobre la esponsorización pero Francisco Reyes lo vio muy claro. El retorno que nos está dando el Paraíso Interior y las alegrías es muy grande, sobre todo en una parte que no es dinero sino en una autoestima de la que está muy necesitada esta provincia. A partir de que tengamos el Palacio Olivo Arena espero que haya otras fuentes para que siga creciendo. 

—¿Cómo se sintió con el premio de la Junta al Viaje al Tiempo de los Íberos?

—Es algo muy bonito. Creo que no habíamos sido premiados nunca y que sea con el Viaje al Tiempo de los Íberos, un producto tan difícil y de tantos años, tiene mucho mérito. Se sigue trabajando y tejiendo voluntades y ganas de seguir tirando para adelante. Hoy por hoy es el producto turístico arqueológico más importante de España pero queda mucho camino y necesitamos el apoyo de más gente. Hay que seguir haciendo trabajo arqueológico pero también turístico y en este sector es más complicado porque no quieres dedicarte sólo al público erudito, sino a todo en general.

—¿Este tipo de reconocimientos ha hecho que el sacrificio personal durante estos cuatro años haya merecido la pena?

—Te das cuenta que merece la pena cuando acabas los cuatro años. Yo nunca he creído que esto sea una carrera de fondo, sino que son cuatro años y que sólo van a ser esos cuatro. Yo soy de esas personas que afrontan las carreras corriendo desde el principio y no como un corredor de fondo para apretar al final. Salgo desde el principio porque se presentan oportunidades desde el primer día hasta que pasan los 48 meses y no puedes dejarlas pasar. Han sido cuatro años en los que apenas he tenido libre cuatro fines de semana. Tendré algunos más a partir de ahora pero no muchos porque aunque la gente se piense que en el Senado no va a ser un trabajo tan intenso, la verdad es que yo cuando me tiro a algo, me tiro. 

—¿Ha calculado cuántas maletas ha roto con tanto viaje?

—Me han roto una, en el aeropuerto de Bilbao (ríe).

—¿Se acuerda del primer sitio al que fue siendo diputado?

—Me acuerdo del primero al que fui nada más ser funcionario de la Diputación: Cabra del Santo Cristo. Nos enviaron a rehacer la contabilidad y yo no sabía ni dónde estaba. Recuerdo el paisaje y descubrir el desierto de Jaén. Ahora, me encanta ir porque tengo muchos amigos y se come especialmente bien. Como diputado, me estrené con Jaén en Julio y eso es una gran suerte.

—¿Dónde se ha despedido?

—En Burdeos, donde hemos estado para promocionar el Aeropuerto Granada-Jaén y quiero aprovechar para poner una lanza por él. Quien quiera tomárselo a broma que lo haga porque tiene todo el derecho pero lo cierto es que tenemos un aeropuerto a tres cuarto de hora. Desde Madrid vas a la T4 y te aseguro que tardas mucho más. Lo que sí necesita es que gane más vuelos y que seamos capaces de ligar la promoción con los negocios de nuestros empresarios. Sería muy complicado que tuviéramos un aeropuerto en Jaén capital pero tenemos una alternativa muy bonita y hay que aprovecharla.

—¿Cómo va a ir al Senado en coche, en tren o en autobús?

—Fundamentalmente en tren y espero que durante el tiempo que esté en el Senado podamos conseguir mejoras en este aspecto.

—La gente piensa que el Senado no sirve para nada.

—Es una cámara desconocida y desaprovechada. Hay mucho por hacer y depende de los que estamos. En muchos casos se ha tomado como un cementerio de elefantes pero quien quiere trabajar tiene la posibilidad de hacerlo y confío poder revolucionar lo que pueda en mi baldosa.

—Tanto que quiere llevarse el aceite de Jaén...

—Y me lo voy a llevar. El que tienen allí es de Cáceres y lo mismo es así porque no han probado el de Jaén. Así que ya tengo preparadas unas botellas para que las prueben y que los gestores de la cafetería se las queden.

—Entremos en la parte más personal. ¿Cómo se ha sentido estos últimos días?

—Muy, muy raro. Ha habido momentos en estos cuatro años que he sido secretario general, diputado, concejal y era algo excesivo porque había poco tiempo para dormir. Creo que las cosas se han ido haciendo bien y lo que me viene es una responsabilidad diferente fuera de la Diputación, donde he estado más de 30 años. Pero creo que a todo se hace uno y me van a tener para lo que necesiten. Pero es verdad que se siente uno raro, nunca he cambiado de empresa y siempre he peleado por la Diputación. 

—¿En algún momento se planteó no aceptar ir en las listas al Senado?

—No. Siempre he dicho que sí a todo por convicción. Es una suerte que cuenten contigo y es un honor y una oportunidad de hacer cosas. El secreto de que avancemos es aprovechar cualquier oportunidad. 

—¿Qué piensa cuando escucha la propuesta de desaparición de las diputaciones?

—Hay gente que no las conoce. Habrá, como todo, diputaciones que funcionen mal sobre todo por sus responsables que puedan haber hecho que la mala fama recaiga sobre los funcionarios. ¿Qué sería de esta provincia y de los ayuntamientos pequeños sin la Diputación para poder prestar los servicios? Además, la Diputación de Jaén en concreto es y está siendo motor de desarrollo. 

—¿Sería capaz de dedicarle una frase a cada presidente que ha visto pasar por la Diputación?

—Empecé con Cristóbal López Carvajal, al que le agradeceré siempre su confianza. Era otra forma de Diputación. Él era tremendamente riguroso y Felipe López fue la apertura a otras posibilidades. Fue un descubrimiento. Moisés Muñoz no tuvo apenas tiempo y también era muy riguroso. Francisco Reyes es una persona que lleva a la política su forma de ser y lo mucho que tiene dentro de sí como persona. Eso puede ser un riesgo en determinado momento pero en este caso está siendo tremendamente positivo para la provincia. 

—¿Se le queda alguna espina clavada?

—No. Quedan muchos proyectos, pero se van a desarrollar. Tengo mucho espíritu de equipo y lo que vaya saliendo a partir de ahora me alegraré como si fueran éxitos míos.

—¿De qué se siente más orgulloso de estos cuatro años?

—Creo que le hemos dado aire a la provincia y estamos barriendo puntitos añejos que hay que quitarlos. Jaén tiene que ser moderna y estar por delante. Tiene que ser atrevida. Lo añejo y lo que está peleado con la modernidad hay que barrerlo y creo que hay cosas que hemos hecho en este sentido y eso no tiene nada que ver con la tradición, ni mucho menos.

—La última pregunta: ¿Cómo ve Jaén dentro de veinte años?

—Con un salto espectacular, de verdad. Creo que cuando seamos capaces de aprovechar todas las oportunidades y retener a las nuevas generaciones para que no se marchen y darle cuotas de poder esto va a dar un cambio. 

—La gente le dirá que eso lo ha escuchado muchas veces. ¿Qué le pasa a Jaén para ser tan pesimista?

—Es verdad que lo somos. Invito a la gente que deje de ser tan pesimista y empiece a ver las posibilidades. 

Fotografías y vídeos: Esperanza Calzado.

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