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"La integración es el gran reto de futuro del olivar"

Por Esperanza Calzado - Noviembre 28, 2021
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Ha echado los dientes en el campo, como se suele decir. El olivar es parte fundamental de su vida, incluso durante las cerca de cuatro décadas que ejerció como médico en el Hospital San Juan de la Cruz de Úbeda. Jubilado, Higinio Castellano García (Torredonjimeno, 1949) es presidente de Cooperativas Agroalimentarias de Jaén y centra sus esfuerzos en el olivar, el producto estrella de la provincia, al que defiende a capa y espada. Un producto al que hay que dar grandeza y que, a su modo de ver, sólo puede conseguirse con la integración de cooperativas. 

—¿Cómo nace su vinculación con el mundo del olivar? ¿Le viene de familia?

—Totalmente. Me viene de familia tanto por mi parte como por la de mi mujer. Mi padre se empeñó en que estudiara y me vine a Jaén interno en el colegio Maristas. Después estudié Medicina en Granada. He estado trabajando durante 39 años en el Hospital San Juan de la Cruz de Úbeda, en la especialidad de Medicina Interna.

—¿Lo compaginó con el campo?

—No, sólo a última hora. Tanto mi mujer como yo empezamos a heredar de nuestros padres. Teníamos un patrimonio muy disperso. En un principio intentamos con mis cuñados llevarlo todo junto pero fue un jaleo. Así que fue cuando se reconvirtió en algo más grande y nació en 1977.

—¿En qué cooperativa?

—Actualmente en Santa Eulalia, pedanía de Úbeda con su propia cooperativa. Y en Torredonjimeno estoy en la Cooperativa San José. 

—Como médico, ¿puede decir con conocimiento de causa que el aceite de oliva es bueno para la salud?

—Por supuesto y lo he defendido siempre. Casi todas las comidas las baño con un poco de aceite crudo. 

—¿Cuándo empezó su vinculación con Cooperativas Agroalimentarias?

—De ello hace ya cinco o seis años. Nosotros estamos dentro del grupo Dcoop y hubo un problema en una cooperativa de Úbeda, cuyo secretario no siguió en el cargo. A raíz de aquello se quedó la plaza libre de Cooperativas Agroalimentarias. En una reunión de Dcoop en Antequera, su ahora director general, Rafael Sánchez de Puerta, me ofreció serlo, cuando estaba a punto de jubilarme. Yo le dije que me tenía que dedicar al campo pero él insistió mucho y entré. Y aquí llevamos cuatro años. 

—La provincia de Jaén tiene una industria por pueblo, sus cooperativas, como mínimo. ¿Cree que la gente es consciente del peso y la importancia que tienen?

—Cada vez más. Después de tantas movilizaciones como hicimos antes de la pandemia, la gente se ha concienciado de que el campo es una base. Yo vivo en un pueblo grande y se nota perfectamente la alegría que hay entre la gente y en la economía local cuando se trata de un año con buena cosecha. La gente empieza a ser consciente de que parte del dinero y del consumo que se produce en los pueblos viene del campo. 

—¿Cómo han cambiado las cooperativas? La apuesta por la calidad era impensable hace diez años.

—Me hace ilusión equiparar lo que he visto cuando era joven con lo que estoy viendo ahora. Es otro mundo totalmente. Con la incorporación a la Comunidad Económica Europea ya se produjeron importantes adelantos. Éramos un país pobre y recibimos mucho dinero que en el campo se empleó para modernizarse. Nos hubiese gustado que fuera más pero la industria ha avanzado mucho. Por no hablar de la implicación de la Universidad de Jaén.

—Ya hay pocas cooperativas que no tengan una línea de aceite temprano.

—Son pocas sí. No los critico, partimos de ahí, pero lo que no podemos hacer todos es la misma cosa y al mismo tiempo. En Úbeda vas a cualquier restaurante y te pueden ofrecer entre diez y quince marca de aceite verde, a cual mejor. Si se utiliza como lanzadera para el resto de cosecha que viene detrás eso está bien, no lo critico, pero no todas las cooperativas se pueden permitir el coste que tiene producir aceite verde.

—¿Cómo va la campaña?

—Va bien, muy bien. Hasta ahora, gracias a Dios, la climatología ha sido buena para recoger la aceituna pero mala para la próxima campaña. Como no llueva, no sé qué va a pasar. En mi cooperativa el cien por cien recogido y el aceite que hay en las bodegas es fruto recogido del árbol. Es aceite proveniente de aceituna verde y calculo que en el sector entre un 30 o 40 por ciento de la recepción de la aceituna es verde. Y el aceite que se extrae ahora, con buenas temperaturas en el campo y la fábrica, es de mejor calidad. 

—Quien lea su respuesta no entenderá por qué otras organizaciones agrarias piden la revisión del aforo del aceite porque no va bien.

—Yo no tengo fundamento para decir eso. Cada uno habla en lo que le repercute. Si hablamos de un olivar de secano, efectivamente está siendo una campaña mala, malísima. En un olivar con riego de apoyo y con buenas dosis de agua, puedo garantizar que va bien. El número de aceituna será menor que el año pasado pero lleva más aceite, que es lo que cuenta. Por lo que creo que la producción se va a equiparar con la del año pasado. Nos podemos quedar un poco cortos, quizás. Ahora el tiempo intervendrá en la calidad.

—Ha mencionado las movilizaciones que tuvieron que frenarse con la pandemia. ¿Qué ha cambiado desde que comenzó el movimiento del 'espíritu de las batallas'?

—Se han rectificado caminos. No hemos conseguido lo que pedíamos, pero se han rectificado caminos y hemos obligado a recapacitar a los que mandan, que ahora se lo tienen que pensar dos veces cuando dicen algo. Creo que fue una movilización fundamental y sirvió para que la gente se mentalizara de que el aceite es fundamental en la provincia. La prueba está en que llevamos dos o tres años con poca productividad y eso se nota en la tristeza de los pueblos.

—¿Qué situación de precios tenemos ahora? ¿Son aceptables?

—Si lo comparamos con el año pasado, sí, son aceptables. Ahora estamos en principio de campaña, con lo que el aporte de aceituna del superintensivo es mayor. Esto hace que el precio se mantenga e, incluso, baje un poco. Tenemos dos hándicaps ahora mismo: el superintensivo y el aceite portugués, que está equilibrando el precio. De todas formas, con un precio como el actual lo doy por bueno, con la esperanza de que vayan subiendo conforme avance la campaña.

—¿Cuáles son los grandes retos del sector?

—En primer lugar, producir calidad. Los jiennenses tenemos fama de ser los máximos productores pero de la calidad no se hablaba tanto y ya están saliendo, de la mano con instituciones como la Identificación Geográfica Protegida Aceite de Jaén, que le está dando un empaque de calidad al producto. El otro reto es la comercialización, no nos podemos quedar en España sólo sino que tenemos un amplio campo de venta en otros países e incluso abrir una especie de sucursales allí. Sin olvidar la integración.

—¿La integración es el gran reto?

—El reto de la integración va ligado a la comercialización y el que no lo quiera ver es que le faltan ojos. La integración es la parte fundamental y uno de los retos más importantes que tiene ahora mismo el olivar. Vamos a defender el producto agrupándonos, que fue cómo nacieron las cooperativas. Pero por entonces era un mercado muy limitado, que prácticamente se reducía a España e Italia. Ahora, la integración de las cooperativas es fundamental y hay que convencerse de eso. Creo que algún día llegaremos. Porque tenemos que abrirnos, y para abrirnos hay que ser grande. La grandeza te la da la agrupación de cooperativas. 

 

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