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"Quien no ve la repercusión económica de una procesión, está ciego"

"Quien no ve la repercusión económica de una procesión, está ciego"

Por Javier Cano - Octubre 09, 2022
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Joaquín María Cruz Quintás (Jaén, 1981) es filólogo, profesor de instituto y cofrade. Ensolerado expiracionista, de su boca saldrá el próximo pregón de Gloria de la capital, que confiesa no estaba entre sus planes pero que asume "con responsabilidad". Crítico y prudente a un tiempo, el entrevistado habla hoy de lo divino y de lo humano para los lectores de Lacontradejaén. 

—¿Es Joaquín María Cruz Quintás eso que se llama un jaenero por los cuatro costados, cien por cien Jaén, un 'gato' de aquí?

—La mitad de mi sangre es gallega, mi madre es gallega y toda la familia de mi madre es gallega; y la familia de mi padre es de Jaén, aunque la de mi abuela paterna es de Mancha Real; la de mi abuelo paterno, de Jaén. O sea, que realmente de Jaén Jaén un 25 por ciento, de la provincia un 50 y de Galicia la mitad. A mi abuelo lo trasladan en el año 44, como guardia civil, a Jaén. A partir de ahí ya comienza la vinculación. 

—Quizá de ahí esa flema, esa calma que se gasta a la hora de expresarse y que tanto contrasta con el temperamento del Sur...

—Puede ser, es una mezcla explosiva, seguramente. Esa flema, esa socarronería también, puede ser que tenga influencia gallega. 

—Faltan meses todavía para que se ponga delante del atril, pero ya se le puede presentar, con todas las de la Ley, como próximo pregonero de Gloria.

—Pues sí. Recibí una llamada del presidente de la Agrupación entre semana, a las diez de la noche, y claro, si te llama el presidente de la Agrupación en septiembre a esas horas no será para ir a tomar nada, seguramente, sino para encargarte algún pregón. Si le digo la verdad, no lo tenía en mi cabeza el pregón de Gloria, me sorprendió. Aparte de ser un honor, evidentemente, porque ha habido pregoneros magníficos, es una responsabilidad y no puedes decirle que no. 

—¿Cuando dice que no lo tenía en su cabeza apunta, tal vez, a que el que realmente entraba en sus planes era el pregón de la Semana Santa?

—Bueno, hay algunos que uno tiene en la cabeza, algunas devociones concretas: este no, desde luego. 

—Ya que usted es filólogo, hay quien dice que esto es como ganar el Nobel o el Cervantes, y a usted le han dado el Cervantes. ¿Esperaba, realmente, el Nobel?

—Siempre se oyen cosas...

—Y una vez asimilada la realidad, ¿cómo se siente? ¿Cómo encajó la noticia, con alegría o con decepción?

—Sí, con mucha sorpresa. Por unos momentos le dije: "Déjame diez minutos, que lo piense y que consulte". Pero sí, con mucha alegría también por el reconocimiento, si te llaman es por algo. Con mucho agradecimiento. 

 

La entrevista tiene como escenario la sede de la Academia Bibliográfica Mariana Virgen de la Capilla, de la que Cruz Quintás es numerario y a cuya titular, la patrona de Jaén, exaltó en su debut como pregonero. 

—Este será su segundo pregón, ¿verdad, Joaquín? Seguramente la patrona de la ciudad vuelva a cobrar amplio protagonismo en su discurso. 

—La Virgen de la Capilla, realmente, es una de las grandes devociones de la ciudad con el Santo Rostro y Nuestro Padre Jesús. Además, yo siempre insisto en que esa devoción tiene que volver, que volverá con fuerza; si bien el Santo Rostro se puede ver o se ha quedado ya en algo simbólico de nuestra tierra, pero que no volverá como devoción como antaño, la Virgen de la Capilla estoy seguro de que poco a poco va a ir resurgiendo, seguro. Si puedo contribuir en algo a esa manera de venerar o de vivir esa devoción hacia la patrona de Jaén, ojalá que fuera así. 

—Todo lo encamina hacia la Gloria, pero usted ha sido de toda la vida un cofrade de Pasión. 

—Desde siempre, desde chiquitito. 

—Un expiracionista ensolerado. 

—Desde los seis meses de vida. Don Rafael Ortega Sagrista, que era el jefe de la oficina de mis padres, en Hacienda, fue el que me apuntó a la Cofradía de la Expiración. Naturalmente, fui un cofrade inactivo hasta que tuve uso de razón pero la Semana Santa, desde chiquitillo me fascinó. Yo le puedo decir las fechas y los autores de las tallas, de cualquier imagen, porque lo aprendí de chico y eso no se olvida en la vida. Es una creación tan variada, tan poliédrica (diríamos hoy) que te engancha por tantas facetas, por supuesto la religiosa. No logro librarme, aunque quiera, de mayor; es una fascinación absoluta que llega en la infancia y que permanece, en muchos casos, en la edad adulta. 

—Más de un pregonero de Gloria ha confesado asumir su designación como un camino hacia el atril del Domingo de Pasión. ¿Usted también anda en esa línea?

—No me sitúo en ningún sitio en ese sentido, quiero decir que no considero ningún pregón como un camino. Yo sé los pregones que podría dar y los que podría no dar, porque tampoco es cuestión de ser un pregonero profesional.

—Que los hay, por cierto...

—Haberlos, haylos. Yo no voy a dar todos los pregones que me pudieran encargar, sé los que puedo dar y los que no. El pregón de Gloria es un pregón importante en la ciudad de Jaén, quizá con bastante menos repercusión mediática que el de Semana Santa, pero el origen de la religiosidad popular en Jaén son las cofradías de Gloria. Entonces, es fundamental. 

—¿Ya lo tiene estructurado, tiene claro en qué va a hacer más hincapié?

—Estoy en proceso de creación mental todavía. El de la Virgen de la Capilla llegó un momento en que ya tuve claro por qué camino iba a ir, la doble vindicación del amor a la patrona y el amor a Jaén, de manera paralela, y en este todavía no lo tengo claro. Es muy pronto, queda mucho, pero alguna idea va surgiendo. 

—¿Se meterá a poeta para pronunciarlo, o a historiador, o lo que es "peor": a catequista, usted que en realidad es un filólogo?

—No me gusta pisar charcos, baldosas sueltas. Facetas que domine. Vamos a ver, todavía no lo tengo definido. 

—La pandemia ha supuesto un casi "eterno" parón cofrade, que poco a poco se ha diluido. Las ganas de procesión se ven a la primera de cambio, como ocurrió recientemente en la salida extraordinaria de Los Estudiantes. Por cierto, que tuvieron sus problemas con los itinerarios a cuenta de las terrazas. ¿Qué pasa, Joaquín, que ya no tiene esto el tirón que tenía, que los hosteleros no le ven tantas ventajas a una procesión como para cederles el paso?

—Los que no lo vean están ciegos por completo, porque la cantidad de gente que visita la ciudad cuando hay procesiones, sobre todo en Semana Santa... ¡Las fotos que vimos de la Plaza de Santa María con Los Estudiantes! Lo que yo no sé es si se agarraron, entre comillas, a un fallo en la fecha, en los plazos de solicitud de licencia..., no sé, no conozco a fondo el tema. Quizá se agarran a eso o quizá no calibraran suficientemente y al ser una procesión extraordinaria pensaran que iba a ser algo como un rosario de la aurora, sin tanta gente. Pero que si algún hostelero no se percata de la importancia y de la repercusión económica que puede tener la piedad popular (la Semana Santa y las procesiones en general), es que desde luego no valen para hacer números. 

—Al mundo cofrade le sentó como un tiro el asunto y, para más inri, el pasado fin de semana, la Virgen del Rosario recibió una desagradable 'petalada' de lejía. No ganan para disgustos en las hermandades, últimamente. 

—El tema de la lejía no sabemos si se trata de un loco, de una loca o de alguien que atente contra nuestras creencias, contra nuestra fe, mejor dicho. Hasta que no se conozca un poquito más... Puede ser cualquier tema de estos; desde luego es increíble, algo que quizás en otra época no pensamos que pudiera suceder, pero que en otras pretéritas sí ha sucedido, y mucho más grave. Por tanto, la historia hay que conocerla para no sorprendernos tanto cuando observemos determinadas actitudes. Si es que ha sido algo deliberado, de alguien cuerdo, con intención, es iconoclasta, de odium fidei, como se decía. 

—Vamos de recogida, señor Cruz Quintás, como las procesiones. ¿Esto de ser pregonero de Gloria le obliga a modificar su agenda de aquí al día señalado para pronuciarlo? ¿Qué le marca el protocolo?

—Bueno, evidentemente hay que estar en la misa preparatoria, a la que por cierto no pude asistir, por encontrarme fuera de Jaén. 

—¡Pues empezó usted bien!

—Empecé bien, sí [ríe], excusándome. La verdad es que no tengo experiencia en ese sentido, supongo que me invitarán en algunos casos, pero sí estaré especialmente atento a las manifestaciones de Gloria, siempre hay momentos que evocan, que te sugieren, que te pueden hacer desarrollar una parte del pregón que a lo mejor no habías pensado. 

—Últimamente, cuando entrevisto a gentes de la cultura o de la historia o de lo jaenero, les pregunto si les gustaría ocupar el puesto de cronista de la ciudad, que está en 'sede vacante' desde hace algunos años (igual que el de cronista de la provincia) sin que se produzcan novedades al respecto. ¿Le gustaría a Joaquín María Cruz Quintás ser el próximo cronista oficial de Jaén? ¿Se le ha pasado por la cabeza?

—A nadie le amarga un dulce, evidentemente. Pero hay mucha gente preparada también para ese cargo. En fin, sería todo un honor ser cronista de mi ciudad, a la que tengo tanto apego y por la que sufro también tanto cuando veo injusticias, cuando veo que no se hacen las cosas bien, teniendo esa historia tan riquísima, tan valiosa, que tan poca gente conoce.

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