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"La raíz de Los Pasos viene de Valdepeñas"

Por Fran Cano - Abril 21, 2019

Ligado a la tradición de la Semana Santa viviente está Juan Manuel Amate Molina (Valdepeñas, 1965) desde que en 1994 se recuperó una representación que acumula décadas en Valdepeñas. Presidente de la asociación Ticana, Amate ha visto cumplido un sueño: el teatro ha lucido espectacular en la Plaza Santa María de Jaén. En la entrevista con este medio, el valdepeñero subraya con orgullo que la idea está al servicio de vender —en el mejor sentido de la expresión— las bondades del municipio de la Sierra Sur.

Encargado de la Biblioteca Municipal, Amate reivindica la cultura, y la sitúa muy por encima de cualquier sentimiento religioso. Al menos él lo vive así. Dice que le encantaría ver la Semana Santa de todos los pueblos de Jaén. El problema es que el deber le llama. El deber es mejorar todo lo relacionado con su pueblo, a fin de cuentas.

—¿Cómo está después del estreno de Los Pasos de Valdepeñas en Jaén capital?

—Muy contento. Nosotros queríamos mostrar una joya de la historia de Valdepeñas aquí, en Jaén. No sabemos si lo haremos más veces o no, pero nuestra intención era mostrar la joya. Y hacerlo bien. Le decía a Laura Nieto, la alcaldesa, que si íbamos solo una vez había que hacer la función al cien por cien, dentro de nuestras posibilidades. Creo que lo hemos conseguido. Según los comentarios, el público ha visto algo distinto que nunca había reconocido.

—¿Se emocionó durante la representación?

—Sí, porque hay algo muy importante: el montaje y los medios técnicos audiovisuales. Llevamos trabajando con Amazing Music Factory muchísimos años. Yo les decía que en la Plaza de Valdepeñas a veces el sonido ha dado algún problema. Y desde la empresa me contestaban que no me preocupara, que la Plaza de Santa María es mejor para este tipo de espectáculos en vivo. Tal y como se escuchó en la función del sábado pasado, y según yo me escuchaba cuando actuaba, alguna vez sí que tuve mucha emoción.

—El año pasado no pudo ser por la lluvia. ¿Ha notado al elenco más nervioso o con más ganas de actuar?

—Hemos tenido más ilusión y hemos podido aprender cosas. De haberlo hecho el año pasado supongo que hubiese salido bien, pero la suspensión permitió corregir algunos aspectos. No hacerlo fue una pena, pero nos sirvió para aprender. Cuando el año pasado avisé en el grupo de WhatsApp que lo haríamos en Jaén, las respuestas fueron algunas favorables y otras negativas. Este año había unanimidad.

—¿El salto a la capital es flor de un día o les gustaría afianzarlo?

—Quiero que quede claro que Los Pasos en Valdepeñas se hacen desde el siglo XVI cada Jueves Santo. Y el hacerlo en Jaén es un aliciente para que visitantes vengan a nuestro pueblo y disfruten de la representación. Pero, claro, el Jueves Santo es Semana Santa en toda España, no solo en Valdepeñas. La gente siempre tiene algo ese día. A nosotros nos gusta actuar en nuestro pueblo, en nuestra tierra, y es una manera de visibilizar atractivos locales como el Molino Museo, Las Chorreras y las rutas de senderismo. No podemos cambiar la fecha, claro. Tampoco me cierro a que lo de Jaén sea flor de un día. Estoy dispuesto a intentar que se haga mejor. Me gustaría que tuviésemos más apoyo de las administraciones. No podemos quejarnos de la Diputación y del Ayuntamiento de Valdepeñas. El de Jaén también nos ha ayudado, y en el futuro esperamos avanzar. Estamos a la espera de una subvención para cubrir gastos. No queremos ganar nada, porque la asociación es sin ánimo de lucro, pero no puede costarnos el dinero.

"ME MUEVE MÁS PRESERVAR LA TRADICIÓN QUE LA FE"

—Los Pasos son una representación religiosa, pero ante todo un teatro. Hay no creyentes que lo respaldan por tradición o porque les gusta, ¿verdad?

—Claro. Yo he tenido chicos actuando en estos 25 años que me han dicho abiertamente que no creen en las imágenes, pero les encanta hacer el teatro. Estamos convencidos de que el origen de Los Pasos fue la iniciativa de un párroco para acercar a la gente a la iglesia. Y lo consiguió. En Valdepeñas Los Pasos tenían tanta fama que acabaron extendiéndose a otros municipios de la provincia como Fuensanta de Martos y Frailes, e incluso a Priego de Córdoba. Todos los de la zona sur de Andalucía son preciosos.

—Y con las procesiones pasa igual. También tocan y mueven a no creyentes.

—Sí. La verdad es que yo no he visto muchas procesiones de Jaén capital y de alrededores, porque siempre estoy en Valdepeñas en Semana Santa. La de la provincia es preciosa. Hay gente que lo vive más por la imagen y otra gente, por el teatro. Me doy cuenta en Valdepeñas con el Cristo de Chircales. Hay quien nunca va a misa y luego está el primero en la procesión, con dos lágrimas saltadas. Algo tendrá ese momento.

—En su caso, ¿le empuja la fe o el preservar la tradición?

—Los Pasos de Semana Santa en Valdepeñas se empezaron a hacer con la Cofradía de la Veracruz, una de las más antiguas de la provincia. Dejaron de hacerse en el 1931, y cuando se recuperaron ya no existía la cofradía. Tampoco había otra grande, y por el componente teatral terminó siendo asumida por 'Ticana'. Siempre se lo digo a mis compañeros: el encargo fue un orgullo y un problema. Llevamos 25 años, y cada edición es un reto. Porque hay que buscar a los actores, reemplazarlos cuando hay bajas y demás tareas. A mí me mueve preservar la tradición. No soy un cristiano al uso, pero el párroco de Valdepeñas sabe quién soy. Y estoy a su disposición siempre y cuando respete mi forma de vivir la fe.

—¿Cree que la representación tiene cantera suficiente para continuar?

—Sí, hay un grupo muy fuerte de mi equipo en 'Ticana' y más vecinos que aunque no estén en la asociación llevan muchos años trabajando en la Semana Santa. Estoy convencido, y lo hablo muchas veces, que el día que yo no pueda estar al frente, los jóvenes continuarán con Los Pasos. Además, yo nunca me cierro a cambios ni tengo por qué saberlo todo. Estoy abierto a todas las propuestas. De hecho, los jóvenes se implican mucho.

—La de Valdepeñas es una representación viviente conocida, pero quizá la de Fuensanta de Martos es la más mediática de la provincia.

—Mi yerno hace Los Pasos de Fuensanta desde que era pequeño. Actúa de ángel. Yo no he podido verlos, porque siempre lo hacen los jueves por la noche. Me han dicho que es espectacular, y así luce en los vídeos y en las fotografías que he visto. El fondo que tienen, para el momento de las tres crucifixiones, me gustaría tenerlo para mí, con el monte Calvario natural. Le han hecho hasta veredas para subir, y es precioso. Me falta verlo en directo. También son muy bonitos Los Pasos de Priego. Según coinciden los cronistas, la raíz de este tipo de representaciones es Valdepeñas.

—¿Qué es lo que más le gusta de la Semana Santa de Jaén?

—Aquí El Abuelo es otra historia. Lo más destacable, sin duda. Todas las procesiones son estupendas y maravillosas, pero con El Abuelo no te metas. Mucha gente que nos ve a nosotros, se viene aquí, a Valdepeñas, a vivir la procesión de El Abuelo. Toda la Semana Santa de la provincia es genial.

"LA BIBLIOTECA ES ESENCIAL EN CUALQUIER PUEBLO"

—Ha sido encargado da la Biblioteca Municipal. ¿Ha cambiado mucho la forma de gestionarla?

—Llevo casi 34 años. Empecé escribiendo con un bolígrafo, ni siquiera tenía máquina de escribir. Recuerdo que hacía los préstamos con un bolígrafo, y las fichas con un bolígrafo. De ahí pasamos a la máquina de escribir. Ahora todo está digitalizado: el archivo de la biblioteca, los catálogos, los registros, los usuarios, los préstamos y las reservas. Todo. Ha avanzado al ritmo de la tecnología. Y lo agradezco, porque las bibliotecas no podemos vivir ajenas al resto del mundo, sino que tenemos que ir por delante. Como mínimo, al mismo par.

–¿Cómo de importante puede ser la biblioteca para un pueblo de 3.000 habitantes?

—Hay pueblos con más habitantes que han reducido horarios o incluso han cerrado la biblioteca. Nosotros la abriremos a partir del lunes (mañana) de nueve de la mañana a dos, y de cuatro a nueve de la noche. Es una prueba. Un experimento. Queremos probar cómo funciona. Para Valdepeñas sería un problema que no hubiese biblioteca, porque es muy utilizada y respetada. Para cualquier pueblo es esencial tener servicio de biblioteca. Los pueblos que cierran o reducen el horario no lo tienen muy bien pensado, aunque entiendo que supone un gasto que los ayuntamientos afrontan sin demasiada ayuda.

—Es a fondo perdido.

—Exactamente, a fondo perdido. Pero el ayuntamiento que cree en la biblioteca, como el nuestro, se da cuenta del rol que tiene. Espero que Valdepeñas no decrezca en habitantes y que la biblioteca siempre esté.

—Vivimos en la era de los móviles inteligentes y las tabletas. ¿Ayudan a que la gente lea más?

—Hace unos años en un congreso nos enseñaron el primer libro electrónico. Nos lo vendieron de una forma catastrofista: nos íbamos a quedar sin trabajo y sin libros. Nosotros tenemos cuatro soportes electrónicos en la biblioteca, que son prestados con el libro que elija el usuario. Y hay chicos jóvenes que les mandan una lectura para el instituto y buscan el libro. Si les digo que lo tengo en formato electrónico, me dicen que prefieren esperar a que esté disponible en papel. Le hablo de chicos jóvenes. Las personas mayores te piden que les busques un libro con la letra grande. No está teniendo tanto tirón el libro electrónico ni la lectura en la tableta o en el móvil. Se venden aún más libros en papel. Aunque sí es cierto que se lee más.

—Usted ha sido un buscavidas. ¿Por necesidad o por inquietud?

—Por necesidad, por inquietud y por mi problema físico (tiene movilidad limitada en una pierna). Terminé de estudiar y me salió trabajo en Barcelona. Mi familia no me dejó, y en Valdepeñas era complicado. Pedí trabajo de lo que fuera, para barrer incluso. Y muy pronto empecé a trabajar vendiendo seguros. El Ayuntamiento también me contrató alguna vez por temas informáticos; he sido comercial de dulces de Navidad, y no he parado: seguros, dulces, el ayuntamiento y lo que hiciese falta. Incluso hice la primera informatización del padrón de vehículos. Hasta que con el paso del tiempo salió la plaza de la biblioteca, y la saqué. Mi currículo es muy grande (risas). Estuve cuatro años como miembro de la junta directiva de la Asociación Andaluza de Bibliotecarios y fui encargado del grupo de trabajo de bibliotecas municipales. He hecho muchas cosas.

—Y sigue teniendo ganas.

—Eso me dicen: "Juan, tienes 53 años y estás igual que con 30". Quiero no cambiar (risas). Quiero seguir igual.

Fotografías y vídeo: Esperanza Calzado.

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