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"Hay que sacar a Jaén de entre la espada y la pared"

Por Esperanza Calzado - Agosto 18, 2019

Empezó Derecho pero su carácter reivindicativo casa más con sus segundos estudios, Periodismo. Su voz y sus letras son el fiel reflejo de esa parte de la sociedad que busca con ahínco que Jaén deje de ser una foto fija desde hace veinte años. Se frustra al ver que las cosas no cambien, al contrario, que retrocedan como ocurre con el casco histórico de la capital o con la red ferroviaria que cruza el mar de olivos. Juan Manuel Camacho Bueno (Jaén, 1973) es director del Hotel Xauen y una de las caras visibles de la plataforma Jaén Merece Más, amén de pertenecer a otras tantas asociaciones. Tantas como sean necesarias para rescatar a la ciudad y a la provincia de un pozo demasiado profundo, para sacar a Jaén de entre la espada y la pared.

—¿Cuándo supo que quería seguir con el negocio familiar y dedicarse al sector del turismo?

—El Hotel Xauen es de mi familia y está ahí desde el año 1969, antes de que yo naciera, y siempre me gustó. Pero lo cierto es que empecé a estudiar Derecho, lo dejé y me marché a Salamanca a cursar Periodismo. Sin embargo, durante las prácticas ya detecté cosas que no me encajaban. Regresé y comencé a trabajar en el semanario Nuevo Jaén, que era de Juan León, hasta que decidí entrar en la empresa familiar cuando se jubiló la persona que estaba en el hotel.

—¿Es un periodista arrepentido?

—No, al contrario, me gusta mucho. Lo que pasa es que no soy domesticable y siempre he ido un paso por delante. En el Nuevo Jaén ya se hacían cosas polémicas y desde siempre he escrito columnas de opinión en diversos periódicos, actualmente en el Viva Jaén. Siempre he tenido implicación con el mundo del periodismo pero desde la opinión, aunque sea subjetividad pura y dura, y lo hago por mi ciudad, por expresar mi opinión y porque creo que tenemos que poner un granito de arena. Me llama la atención las cartas al lector que en el Ideal no existen y en el Diario Jaén y en el Viva Jaén siempre son los mismos. ¿Por qué? Porque no es una ciudad que participe y quizá sea el lastre que arrastra.

—¿Hacen falta voces críticas, tanto buenas como malas?

—Absolutamente sí y efectivamente las críticas puede ser positivas o negativas. En Jaén existe miedo a expresar lo que necesita porque parece que si lo dices te estás metiendo con el político o vas contra alguien. Por eso, no me gusta llamarlo críticas, sino aportaciones en positivo porque, luego, los políticos y afines a ellos juegan a llamarte destructivo y negativo porque estás pidiendo autovías, menos paro, trenes, etcétera. Yo lo veo al revés, quienes piden y aportan propuestas no son personas negativas, sino que quieren que su ciudad mejore. Los negativos son los que están acomodados y dejan pasar al tiempo. 

—¿Qué siente por Jaén?

—Creo que lo mismo que casi todos. En la barra del bar todo el mundo siente esa impotencia de ver cómo Jaén, como provincia, es una tierra con mucho potencial turístico, con una localización estratégica, etcétera, y nos la van arrebatando. El AVE es una caso paradigmático. Esa 'cobra' que se ha podido extrapolar a nivel nacional refleja perfectamente la situación. No tenemos nada contra Córdoba, Granada ni Sevilla pero lo que sí estamos diciendo es que Jaén existe, como dicen nuestros amigos de Teruel Existe, Soria Ya o Jaén Merece Más; todos estamos en lo mismo. No por ser más pequeños, somos menos. Necesitamos que vengan industrias y se genere empleo. Cuando tengamos ambos y no se tenga que ir nadie sino que venga más gente, será el bien para todos y de ahí nacerá todo. 

—¿De ahí nació Jaén Merece Más?

—Sí. Es una plataforma ciudadana que aglutina decenas de colectivos, con lo que tiene una mayor representatividad. Lo importante es por qué nos formamos, que fue para decir que Jaén está aquí y hay que defenderla porque la mayoría de los colectivos que componen la plataforma llevan diez o veinte años luchando por una cosa nada más, por ejemplo, Jabalcuz, Marroquíes Bajos o el conservatorio de danza, sin conseguir nada. Lo que no puede ser es que en esta ciudad se viva con la eterna promesa y nada cuaje. Jaén es una foto fija desde hace veinte años y por desgracia hemos ido hacia atrás en muchos casos, véase el lamentable estado en el que está el casco histórico. Y no se trata de echarse las culpas unos políticos a otros, todo es heredado, como la historia que es una sucesión de sucesos. Lo cierto es que Jaén se está desmantelando, se marcha la gente y nos corresponde defender el futuro de nuestros hijos. 

JAÉN, LA CIUDAD Y LA PROVINCIA DE LAS ETERNAS PROMESAS

—¿Recuerda la primera petición que hizo la plataforma?

—No, porque ya todo es importante. ¿Qué es más necesario: un hospital nuevo, tener autovías, recuperar el 90% de servicios ferroviarios quitados, tener un conservatorio de danza y de música, hacer Los Cañones...? Todo es importante y se debe tener en cuenta de que Jaén Merece Más en un conglomerado de colectivos, por lo que no se pueden poner en la balanza las peticiones. Representamos ese hartazgo social de que esta ciudad y su provincia ya sólo espera hechos y realidades de su clase política, que es la que legisla y tiene el poder, la responsabilidad, el deber (y todo ello lo llevan en su sueldo) de revertir la situación por la que atraviesa Jaén y que no se debe a la casualidad sino que es fruto de la dejadez, la apatía y la indolencia sistemática, de todos los signos políticos y administraciones y desde hace décadas.

La rebelión de la sociedad civil ya es un hecho y toca que los políticos pasen a la acción con hechos inmediatos, sin eternas promesas, sin tanto marear la perdiz, sin más informes ni diagnósticos porque ya tenemos informes oficiales de la EPA, INE, Cáritas, Fundación BBVA... Jaén tiene que salir de la parálisis y del conformismo que viene siendo un lastre que nos va metiendo en lo que se conoce como la "España Vaciada". Por eso estuvimos, con Teruel Existe y con Soria Ya, promoviendo aquella manifestación del 31 marzo de Madrid y que sigue con una organización interna que reclama un Ministerio de Repoblación y Equilibrio Territorial y que seguimos empeñados en articular una auditoría que aclare cómo y dónde se han distribuido las últimas décadas los fondos europeos que debieran ir a estos territorios como nuestro Jaén, olvidados, abandonados y ninguneados, mande quien mande. Porque el primer mandamiento de la Unión Europea es que los Gobiernos vertebren la cohesión territorial, económica y social de sus países... y en España esto no se cumple, por lo que nos restan oportunidades a algunos y se fomenta la despoblación, emigración y la pobreza. No pedimos más que nadie, pero con Jaén hay una deuda histórica de todas las administraciones, cada cual en sus responsabilidades y competencias. Por ejemplo, nos han desmantelado el 90% de los servicios ferroviarios los últimos 25 años, el Gobierno debe la A-32 y A-81 y la Junta la A-306 y A-316, lo que ahuyenta la implantación de industrias y, por tanto, la creación de empleo.

En definitiva, todo es importante porque hay una deuda histórica con esta tierra. La prioridad es un Plan Inversor Especial que mitigue el déficit de infraestructuras de manera que podamos crear la oportunidades que nos roban por este déficit y que expulsa a empresas e industrias, lo que genera paro y despoblación, que es el drama social. Pero, a su vez, y en línea multidireccional, pedimos a cada administración y sus departamentos que no nos priven de servicios (es importante disponer Conservatorios de Danza, de Música, del paraje de Jabalcuz o los Cañones, de Marroquíes Bajos, de circunvalaciones, Ciudad Sanitaria y así hasta 58 incumplimientos con la ciudad), porque ello retiene población en la medida en que no ha de salir a otra provincia "a buscarse ocio, educación, cultura, servicios..., la dota de recursos para la vida ordinaria.

—Pero eso puede hacer que cuando se han reunido con el presidente de la Junta, de la Diputación o el alcalde se les diga que prioricen exigencias porque todas a la vez no se pueden solucionar. ¿Les han dicho eso alguna vez?

—Sí, pero nosotros siempre vamos con la misma premisa: existe una gran deuda histórica con Jaén y el problema es que siempre nos dan a elegir. Se puede, perfectamente, hacer el Hospital con la Consejería de Salud, con la de Cultura mejorar el casco histórico y con otra arreglando otro problema. ¿Por qué hay que renunciar a una cosa cuando se hace otra? Por eso pedimos un plan especial por Jaén, lo que antes se llamaba discriminación positiva; un Plan Avanza y un Plan Jaén Mejor Comunicada; un plan de reindustralización. Llevamos décadas viendo cómo se les da más a otros que a nosotros pero no ha habido un movimiento popular, civil y altruista como Jaén Merece Más para luchar por ello. Pero que quede claro que nosotros no somos los que arreglamos las cosas, sino los políticos, que son los que cobran y tienen el deber de hacerlo. Una plataforma ciudadana es una agitación social para despertar todo tipo de conciencias. De momento, con el nuevo Gobierno de la Junta estamos muy descontentos porque lo que le han dado a la ciudad en los presupuestos de 2019 es 0.

—0 no, hay 50.000 euros para la Ciudad de la Justicia, por ejemplo.

—Para hacer estudios, como siempre, pero estaba previsto ya por el anterior Gobierno. De todas formas, yo soy de las personas que piensa que hay que dar tiempo, pero lo cierto es que al consejero Juan Bravo y al presidente Juanma Moreno les dijimos que esperamos que en 2020 tengamos estos dos planes especiales. 

—Exigen una discriminación positiva y me viene a la cabeza la recién constituida plataforma Sevilla Ya, pidiendo lo mismo y además, diciendo en rueda de prensa que Sevilla no es igual que Jaén. ¿No les puede resultar algo insultante?

—Nosotros estamos reclamando y pidiendo para Jaén y esta plataforma se ha comparado con nosotros diciendo que Sevilla no es lo mismo que Jaén y, claro, esto a un jiennense le indigna. ¿Por qué se comparan con nosotros? Porque guste o no, Jaén Merece Más ha trascendido el ámbito local y, con ello, el problema de la ciudad ha trascendido.  Cada uno que pida lo que quiera pero no tenemos las mismas circunstancias. Un ejemplo, en el ámbito turístico: cuando nuestros políticos dicen que Jaén va bien porque las estancias en la provincia han crecido un 1% en 2018, y en Málaga han decrecido un 0,7% y lo venden como un éxito hay que recordarles que la cifra real es que en ese año Jaén llegó a 967.551 pernoctaciones, frente a las 19.942.144 malagueñas. ¿Qué cifra es la buena, entonces? Esa es la realidad, y no las lecturas sesgadas y partidistas que maquillan para justificar lo injustificable. No se pueden medir lo mismo Sevilla y Málaga con Jaén, porque los parámetros socioeconómicos no son iguales. Y ello nos diferencia y permite, por ejemplo, que Jaén pueda acogerse a fondos europeos ITI y otras zonas no.

—Hablando de la ITI, ¿para qué sirve? Porque nadie se lleve a engaño, no va a ser la panacea. 

—La Unión Europea habilita fondos para distribuirlos a quienes menos tienen. La ITI está pensada para aquellas zonas de Europa que tengan unas circunstancias especiales, como por ejemplo elevada tasa de paro o despoblación, entre otros. Se tenía que haber pedido hace muchos años y nuestra clase política se ha dormido en los laureles. Pero la ITI no son los únicos fondos a los que podemos acceder. Hay otros 19 como, por ejemplo, los Fondos Horizonte (dotados con 80.000 millones euros), Fondos Eurostars y Cosme (ambos para apoyo de pymes), Fondos EASI (empleo e innovación social), FEAG (fondo europeo para adaptación a la Globalización), fondos Europa Creativa (impulso de sectores culturales y creativos), EIE y FEIE y FIE 2.0 (inversiones estratégicas), etcétera.

Además de ello, consideramos que Junta y Gobierno deben declarar a Jaén como Zona de Actividades Logísticas para optar a inversiones en infraestructuras y ser parte de un Proyecto de Singular Interés Regional. Esas exclusividades abren el camino para generar inversiones que necesitamos. De hecho, a la A-32 le ha llegado más inversión porque solicitamos al Gobierno que la incluyera en uno de los 25 proyectos del Plan Juncker europeo (dotado con 5.000 millones de euros) para el Plan de Infraestructuras y Carreteras de nuestro Gobierno; lo mismo que pedimos para la A-81. La A-306 (comunicar las capitales de Jaén y Córdoba) es un deber de la Junta, al igual que la A-316 (autovía del Olivar del que queda tramo Marros-Estepa), que consideramos esencial para que Jaén sea zona de paso entre Portugal y Andalucía occidental con el Mediterráneo ya que conecta con otras 6. Ídem que recuperar ferrocarriles, culminar el corredor central y meter a Jaén en nodos logísticos de comunicación y tránsito de mercancías ferroviarias, que es el futuro porque la Unión Europea va a exigir a empresas que contaminen menos y, en esto, el ferrocarril va a restar producto al transporte por carretera.

Así que la ITI no es la panacea. Son más de 400 millones de euros que no son la solución a todo, solo hay que ver a Cádiz, pero es un plus que se ha conseguido con la presión social, con movimientos como Todos a una por Linares que se desplazó hasta Bruselas o nosotros muchos. Pero lo que queremos es llamar la atención a la clase política de que hay muchos otros recursos que tienen que trabajarlos y pedirlos.

—¿Se han acomodado al ver que Jaén no es especialmente reivindicativa?

—Somos una sociedad muy parada que siempre piensa que ya vendrá otro a arreglar mis problemas y eso no es así. Es verdad que la capital es una ciudad pequeña, en la que todos nos conocemos, con un alto nivel de funcionariado y un alto nivel de dependencia de sueldos públicos y existe miedo a hablar claro. Te puedo decir que en Jaén Merece Más hay colectivos que oficialmente no están pero sí te animan en privado. Nosotros siempre decimos lo mismo, da igual las siglas políticas, hay que luchar por la tierra. 

—¿Habéis tenido presiones?

—Bastantes, y de hecho hay gente que no puede dar la cara. Algunos tuvieron que salirse porque recibieron 'avisos' y sí, pasan cosas... Hay políticos que nos han retirado la palabra, pero no pasa nada, luego se les pasa el cabreo. Ellos tienen que entender que nosotros luchamos por Jaén y lo hacemos altruistamente. Nuestras reivindicaciones les sirven a ellos como presión para sus superiores en Sevilla o Madrid. 

—De todo este tiempo que lleváis, ¿de qué os sentís más orgullosos?

—Es complicado de decir. La gente de Jaén es tendente a estar desinformada y no leer los periódicos para saber lo que pasa en su ciudad. Hay gente que no sabe ni lo más mínimo pero hay una cosa que sí debemos tener todos claro y es por lo que lucha Jaén Merece Más: Jaén tiene que salir de entre la espada y la pared.

—Llevamos mucho tiempo escuchando afirmaciones como esas, avisando de que caeremos en el pozo, pero aquí seguimos.

—Yo sí creo que hay un pequeño cambio y que la gente está despertando y los políticos ahora están cambiando algo su mentalidad. Pero nosotros siempre pedimos hechos. Está muy bien que el presidente de la Diputación salga diciendo que Jaén está enfadada, pero eso genera polémica porque son los propios políticos los que llevan 30 0 40 años y hemos llegado hasta aquí por su inacción, no solo de la Diputación sino de todas las administraciones. La gente cuando lee estas declaraciones se enfada porque entienden que ellos son los responsables. Pero vamos a ver si, por casualidad, ahora es verdad que van a cambiar y los del PSOE le van a exigir a su partido igual que los del PP.

—Ya está pasando, el PSOE ya está pidiéndole a su propio partido mejoras en la red ferroviaria.

—Efectivamente. Cuando el PP presentó en el Parlamento de Andalucía una moción para recuperar el Talgo, me alegró que el PSOE presentara una moción para demandarle al Gobierno central que aplique las medidas del Consejo Económico Social. Es que es muy fácil pedirle al de enfrente y la única manera de salir es que cada uno le pida a los suyos, sin miedos y con datos, porque eso lo argumenta todo y demuestra que no es un capricho.

—¿Habrá motivos para volver a salir a la calle?

—Motivos hay todos los días, pero la ciudadanía tiene que implicarse, porque esto no es sólo de los políticos, sino también de los agentes sociales y económicos, que han de sacudirse los miedos porque la población aspira a que les representen y no hay un reflejo público de que esos agentes alcancen niveles de exigencia. Sinceramente, deberían ser molestos al poder y posicionarse más de lado de las demandas históricas que lastran el progreso de Jaén. A nivel institucional, ocurre también. Por ejemplo, con la Universidad, incapaz de reconocer que la implantación de determinadas facultades en el centro y casco histórico supondrían un gran revulsivo vital, social y económico que supondría meterle 3.000 o 4.000 universitarios a un corazón de la ciudad que se está vaciando.

Es como lo de dejar escapar el proyecto Innolivar (con 12 millones de euros de la Unión Europea) hasta la Universidad de Córdoba, no reclamar con vehemencia que los laboratorios del IFAPA de Geolit debieran ser el germen de la investigación y el I+D+I de la Agronomía andaluza y todo se esté dando a Sevilla y Córdoba. O la gran controversia que se genera cuando la sociedad reclama a la UJA que no sólo investigue los ricos yacimientos de Jaén con valor histórico mundial (ejemplo Marroquíes Bajos), sino que los excave y ponga en valor, de la misma manera que existe una misión en Egipto. Aplaudimos la internacionalización y la apoyamos, pero cuando planteamos que hay también que mirar el legado de Jaén, hay quienes dan la vuelta a la tortilla y nos dicen que no nos alegramos de la proyección de la UJA en otros países. Claro que sí, sólo estamos añadiendo un plus reclamando también poner en valor lo nuestro y que las administraciones y la Universidad inviertan en excavar y acondicionar el patrimonio de Jaén, lo que además lo entendemos como que apoyamos a los investigadores y arqueólogos de Jaén.

En general, en esta ciudad tenemos que dejar de mirar de perfil, de ser avestruz. Hay que afrontar las realidades, sin que ello suponga un trauma, porque esquivar debates y darnos palmaditas de frente y puñaladas por detrás es lo que nos viene conduciendo a esas interminables tertulias de barra de bar que nada arreglan. Hay que ser decididamente valientes para dejar a la siguiente generación un Jaén mejor, más bello y repleto de prosperidad. Y en esa tarea todos y cada uno de nosotros tenemos una inmensa responsabilidad social, estemos donde estemos, y por aquello de que grano a grano se hace granero, de la misma manera que también es cierto que la gota horada la roca no por su fuerza, sino por su constancia. Y, tal vez, es el camino que tenemos que recorrer. Al menos que no quede por intentarlo, ser positivos y constructivos para creer en Jaén. Y todo eso es lo que propone Jaén Merece Más. Un cambio de mentalidad y actitud a todos los niveles para que Jaén sea lo que ha de ser.

—¿Veremos funcionar el tranvía?

—Yo creo que sí, a pesar de que cada uno tengamos nuestra percepción personal. Yo, por ejemplo, presenté alegaciones. Entiendo que tendría que haber virado a la Carretera de Granada para vertebrar el mercadillo, IFEJA o el estadio de fútbol. Creo que eso hubiera mejorado la rentabilidad económica que tanto hablan los políticos. Pero yo creo que con el tranvía hasta los máximos detractores ya quieren que circule después de tantos años, aunque sea por amor propio y para acabar con esa parálisis. No es que las cosas sean buenas o malas, sino que vamos al revés de todo y cuando están las cosas hechas es cuando nos quejamos. Cito un ejemplo: hay un clamor popular para que la Estación Intermodal se quede en el casco urbano, en Renfe, y se habla de Vaciacostales.

—Ya no se habla de Vaciacostales.

—Eso parece, pero vuelve a ser por presión popular y por los medios de comunicación que dan voz a esos debates y a esas opiniones divergentes. 

—Suelo cerrar las entrevistas preguntando cómo ven Jaén dentro de veinte años. En su caso, el horizonte lo voy a limitar a cinco.

—Tengo un espíritu positivo y constructivo y por eso estoy en Jaén Merece Más, opino en radios y escribo en periódicos porque mi aspiración es que Jaén mejore. Soy muy positivo y creo que Jaén tiene que cambiar, pero solo hay una manera, pasando a la acción. Hay una gran decepción social con nuestros dirigentes políticos, a los que reclamamos hechos y acción, porque el común de colectivos y asociaciones muestran su desaliento ante un ciclo de postureo que no saca a Jaén de una foto fija que nos tiene anclados desde hace lustros. Tal vez ello explique la apatía del jiennense a reclamar lo suyo, porque a reuniones y buenas caras en despachos nadie nos supera, pero el ninguneo y el "siempre lo mismo" ha colmado toda dosis de paciencia y ya no queda más camino que poner dinero, proyectos y hechos a la vista de todos para salir de un bucle que nos condena. Y Jaén, que es maravillosa, tiene una riqueza y una potencialidad que hay que desarrollar y todas las herramientas están en manos de quienes legislan: nuestros políticos, de las cuatro administraciones.

Ellos tienen el deber y la responsabilidad de revertir la situación. A menudo ocurre que se traslada la imagen de que es la sociedad civil, el pueblo de base, el responsable por su complacencia, y yo me niego a aceptar esto porque es pervertir los términos. La población jiennense es muy sufrida, lo que no puede ser es que a quienes se manifiestan y rompen esa inercia de silencio, reciban el calificativo de pesimistas o negativos, cuando en realidad son los que salen de la espiral del borreguismo. Tal vez esa es la clave, porque a la clase política le interesa una sociedad adormecida que no saque los pies del plato, porque una sociedad que incomoda es lo que menos quieren ellos. Curioso que si un granadino, o extremeño, se manifieste reclamando trenes e inversiones para su zona se les califique de "héroes que luchan por su tierra" y cuando los jiennenses hemos hecho lo mismo nos etiqueten de "quejicas que hablamos mal de Jaén". 

 

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