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"Con una pensión de 400 y 500 euros no puede vivir nadie"

Por Esperanza Calzado - Noviembre 24, 2019

Ninguno de los dos lleva reloj. Podríamos haber estado horas y horas charlando los tres removiendo un café ecológico edulcorado con estevia en la calle Cerón. En el tintero se quedan infinidad de asuntos por repasar, tantos como los años que llevan a la espalda Antonio Mata (Jaén, 1953) y Manuel Castellano (Jaén, 1952). Son el presidente y vicepresidente, respectivamente, de la Asociación Plataforma de Jubilados por Jaén. Antonio trabajaba en la empresa de telecomunicaciones Abengoa mientras que Manuel era funcionario en la Subdelegación del Gobierno. Ninguno de los dos esperaba que después de tantos años, sin la rémora del despertador y el yugo de los horarios, iban a volver a echarse a la calle a defender sus derechos. Pero su lucha va más allá. Reivindican los suyos, los de las generaciones futuras y, de camino, crean un movimiento social y cultural que quiere contribuir a hacer crecer su ciudad.

—¿Cómo fue el momento de jubilarse? ¿Entra depresión o de verdad se entra en una mejor vida?

—M.C: Si te digo la verdad, no tenía muy asumido que iba a llegar la hora. Pero a los cuatro días de jubilarme me dediqué a hacer actividades, después salió lo de la plataforma y cuando no había pasado ni un año ya no me acordaba ni de que había trabajado en la Subdelegación del Gobierno.

—A.M: Yo estaba deseoso de jubilarme para poder realizar otro tipo de actividades que mi profesión no me permitía desempeñar por falta de tiempo. Soy ingeniero técnico industrial y cuando me retiré quise matricularme en la Universidad de Mayores en los cursos vinculados al Derecho porque me gusta. Pero al final acabé en la Universidad Popular estudiando un curso de fotografía durante dos años. El tiempo se me ha hecho oro. De hecho, me quité el reloj y ni siquiera sé la hora que es.

—¿Se jubilaron con 65 años justos?

—M.C: Yo sí.

—A.M: Mi empresa me ofreció la posibilidad de prejubilarme dos años antes y lo hice. 

—Les pregunto esto porque esta misma semana se ha conocido que el Banco de España aboga por ligar la edad de jubilación a la esperanza de vida y que vuelve a ponerse encima de la mesa la necesidad de alargar la edad de retirada laboral. ¿Qué les parece?

—M.C: Esas declaraciones me han sentado fatal. Mi mujer también se jubiló y le pilló la ley Zapatero, por lo que tuvo que trabajar ocho meses más. Yo me podía haber jubilado antes pero me sentía realizado y aguanté hasta los 65.

—¿No les ha gustado la propuesta?

—A.M: Pienso que debería ser justo todo lo contrario. Las personas que están capacitadas son los estudiantes que, por desgracia, están formados y tienen que marcharse a otros países en busca de trabajo. Las empresas deberían renovar e incorporar a esas personas formadas y a los que ya hemos dado media vida a las firmas dejarnos jubilarnos.

—M.C: Yo no creo que se debiera de subir la edad y los 65 años debería ser la edad máxima. Hay profesiones que con esa edad ya no se puede realizar la actividad normal como, por ejemplo, el sector de la construcción, el campo o el que lleve un camión de gran tonelaje. Hay otros trabajos que sí, se puede.

—¿Cuándo y por qué decidieron dar el paso y ponerse al frente de la Asociación Plataforma de Jubilados por Jaén?

—A.M: En febrero del año pasado constituimos la segunda junta directiva de la asociación, porque la primera duró apenas cuatro meses. Pensamos que los motivos por los que no se prolongó es que la persona que estaba al frente se vio en la tesitura de tener que dimitir por el tema político. Siempre hemos reivindicado que la plataforma no persiga fin político alguno. Así que después de un vacío pronunciado en el que nadie se quería hacer cargo de la asociación y después de cuatro o cinco intentos, decidimos tirar hacia delante. Lo que dije es que si me hacía cargo de la asociación yo elegiría a mi propia junta directiva. No he contado con nadie de la anterior aunque a uno de ellos se lo ofrecimos.

—¿Cuántos socios son?

—M.C: Somos como unos 260 pero no todos vamos a las concentraciones que hacemos todos los lunes en diferentes puntos de la ciudad de Jaén. Vamos cambiando las ubicaciones para tener más visibilidad, porque antes se hacían siempre en la Plaza de Santa María. Hemos estado a las puertas de la Subdelegación del Gobierno, llevamos dos a las puertas de la Junta y las tres próximas las haremos delante de la Diputación Provincial de Jaén.

—La pregunta parece obvia pero por si acaso alguien no lo sabe: ¿qué reivindican?

—A.M: Lo fundamental es que las pensiones sean recogidas por el futuro Gobierno y se consoliden como tal con la subida real del IPC, porque los pensionistas hemos perdido mucho dinero. Puedo enseñar nóminas de ocho años atrás que si las comparamos con las actuales y con cómo ha crecido el nivel de vida, están devaluadas. Por otro lado, pedimos que las pensiones, sobre todo las mínimas, se equiparen a los niveles de vida reales. Algunas son de menos de 500 euros y esas personas están limitadas en todos los aspectos. Reivindicamos que las comisiones del Pacto de Toledo se reúnan y tomen el toro por los cuernos y hagan frente al gran problema de las jubilaciones. Ahora nos quieren vender el tema de la mochila austriaca y entendemos que eso es un fraude para meter miedo a las personas y no dar una solución consolidada al sistema actual de pensiones. Hay que tener en cuenta que una persona que empieza a trabajar a los treinta y tantos años qué mochila va a llevar. ¿Qué pasa si tu empresa quiebra o te despide con más de 50 años? Es un verdadero problema.

—¿Alguna vez pensaron que iban a tener que echarse a la calle después de una juventud reivindicativa?

—M.C: Nuestras generaciones fueron las que empezaron a salir en la calle. Yo sé bien qué es correr delante de los grises más de dos y tres veces. Ahora volvemos a la calle los mismos que antes. Nosotros ya tenemos nuestra pensión más o menos garantizada y estable pero estamos luchando por los que vienen, por vosotros sin ir más lejos. Y por lo que más luchamos es por aquellas personas con pensiones de 400 y 500 euros, con ese dinero no puede vivir nadie. A esa persona le cuesta la luz o la bombona de gas butano lo mismo que a mí. Hasta con 700 euros no creo que se pueda vivir. 

—A.M: Yo también viví ese tiempo de lucha y como estudiante de una forma más reivindicativa. Pero no sólo eso. Sino que cuando empezó mi vida laboral me vinculé en el movimiento sindical, en CCOO a la que he pertenecido casi toda mi vida. Durante muchos años he sido secretario del comité de empresa y hemos luchado mucho, hasta huelgas de 40 días hemos aguantado, que se dice pronto. 

—¿Nos echan de menos a los jóvenes en las protestas?

—M.C: Bastante. Los hemos echado en falta en Madrid o en Guarromán, cuando llegó la columna de pensionistas que venían de Rota andando. En la gran manifestación de Madrid muchos se paraban, nos aplaudían y nos animaban pero se echa mucho en falta, sobre todo, los jóvenes que están acabando sus carreras universitarias. Esos deberían pensarlo y dar un paso adelante. No digo que vengan todos los lunes, pero alguno deberían arrimarse a la plataforma, porque nosotros luchamos por ellos. La gente joven no sabe lo que les espera. 

—A.M: Creo que los jóvenes no sois consecuentes. Creo que, entre paréntesis, tenéis la suerte de vivir en una burbuja que no os permite ser consciente de esos problemas. Los padres, de alguna manera, estamos soportando los gastos de los hijos y nietos para que no les falte de nada. Hay muchas personas de nuestro colectivo que, por desgracia, cubren las necesidades de sus familiares porque están en el paro, porque no llegan a final de mes... Si estas personas se concienciaran y apoyaran a nuestros colectivos tendríamos mucha más fuerza. 

—Entre sus reivindicaciones está el que se reconozca a los compañeros que marcharon a pie desde Rota a Madrid. 

—A.M: Queremos que les concedan la Medalla de Andalucía con motivo del Día de Andalucía.

—M.C: Después de hacer más de 600 kilómetros andando creo que se lo merecen. Menudo ejemplo nos dieron.

—¿Cómo fue ese encuentro a la llegada a la provincia de Jaén?

—M.C: Muy emocionante. Los esperamos a la entrada de Guarromán junto a la plataforma de Linares y fue muy emocionante. Y cuando llegamos a la plaza del Ayuntamiento y salió el alcalde a recibirnos fue supremo. Sin palabras nos quedamos cuando llegamos a Madrid y los vimos bajar La Castellana, no se puede explicar lo que sentimos. 

—Cuando entraron las columnas a Madrid a algunas personas se les figuró la protesta de los mineros de Asturias y se sintió como que era la lucha de todos.

—M.C: Efectivamente. Nos manifestamos en nombre de toda la población de España. Cuando vemos las noticias y las protestas de Bilbao con tanta gente nos da envidia sana.

—A.M: Yo creo que si no fuese por los compañeros de Bilbao no tendríamos el peso específico que estamos adquiriendo. Se ha generado un movimiento colectivo, estamos agrupados en una plataforma nacional...

—Ya no les llaman yayoflautas. 

—M.C: Estamos demostrando que los yayoflautas movemos mucho.

—A.M: Cómo nos llamen es lo de menos. Lo que importa es la unión porque el colectivo unido da miedo. Somos entre ocho y nueve millones de jubilados. En Jaén somos 141.000 pensionistas y en la capital hay entre 24.000 y 25.000 personas. 

—Hablemos de la asociación. Más allá de salir los lunes a protestar, están haciendo muchas más actividades.

—M.C: Aquí el que se mueve más de todos es el presidente, que ha estado en contacto con colegios, organizaciones y administraciones para poder implicarnos en diferentes actividades. Hay un centro educativo, por ejemplo, que quiere que participemos en un proyecto de huerto urbano, para que los niños vean que las zanahorias no nacen en el supermercado. También hemos estado reunidos con Bienestar Social para colaborar con ellos en actividades. 

—A.M: Nos hemos ofrecido a colaborar pero estamos a la espera de que nos hagan llegar, por ejemplo con la Concejalía de Bienestar Social, las necesidades que ellos tienen. Independientemente, nos integramos en prácticamente todos los colectivos importantes de Jaén como, por ejemplo, con Fejidif o con la trabajadora social del ambulatorio Virgen de la Capilla para realizar actividades. El Colegio de Enfermería nos va a dar cursos de formación y desde el punto de vista cultural, con el concejal José Manuel Higueras hemos tenido una reunión en la que se generó el compromiso para dar colorido a las zonas de Jaén que lo necesiten a través de un convenio con la Escuela de Artes y Oficios José Nogué. Esto ha sido posible también gracias a nuestra socia Inca Quesada, aunque en nuestra plataforma hay muchos pintores. 

—¿Algún proyecto concreto que nos puedan adelantar?

—A.M: Sí. Carmelo Palomino fue un gran pintor y amigo mío. Inca Quesada hizo el mural hace veinte años en la puerta de El Gorrión y nos comprometimos a arreglarlo entre todos. Aceptó, fuimos a verlo y nos dimos cuenta de que ya no se podía restaurar. Así que Inca Quesada volverá a pintarlo entero. 

—M.C: Hemos hecho actividades importantes. Por ejemplo, recibimos un curso sobre derecho de género y fue bonito porque fuimos la mitad hombre y mujeres y aprendimos mucho. Debería hacerlo más gente, sobre todo hombres.

—Por cierto, ¿no hay muchas mujeres en sus protestas?

—M.C: Efectivamente, faltan.

—A.M: Hay mujeres guerreras y válidas y, sin embargo, no vienen a las concentraciones. No sé si es porque se tienen que quedar cuidando a los nietos... Las echamos de menos, la verdad. 

—M.C: También echamos en falta el apoyo del resto del colectivo. El otro día, sin ir más lejos, en la presentación del calendario en el Salón Mudéjar. Eché en falta que fuéramos 60 0 70. 

—A.M: Esto nos apena mucho, que hacemos actividades, dedicamos mucho tiempo, trabajo y esfuerzo que luego no tienen la respuesta que esperas. Se ve una apatía generalizada.

—A mí no me sorprende. En todas las entrevistas que hacemos en esta sección los entrevistados siempre sacan a colación esa apatía que tiene Jaén.

—M.C: Eso también pasa con los políticos. Antes de las elecciones municipales prometían y prometían. Pero cuando ves que pasan los días y no se materializan las cosas te vienes abajo.

—¿No os había recibido el alcalde de Jaén?

—M.C: Sí, ese sí. Y el que más nos ha recibido y el que más está por la plataforma ha sido el presidente de la Diputación, Francisco Reyes.

—Están ustedes pendientes de que les cedan el local.

—A.M: Sí, pero en este próximo pleno no va a ser posible porque hay que realizar un proyecto que lo está demorando un poco. La sede nos corre mucha prisa porque tenemos muchas cosas que realizar y no podemos. Para empezar tenemos papeles por todas partes y tenemos que agradecer que las asociaciones de Pilar de Arrabalejo y Unidos por La Merced nos dejan sus instalaciones para lo que necesitemos, igual que OCO que también se han implicado mucho. 

Tenemos convenios con asociaciones, comercios y profesionales gracias a los que nuestros asociados se benefician de descuentos importantes. Tenemos una cantidad de cosas tremendas que hemos realizado y que podríamos materializar mejor si tuviéramos una sede. Por ejemplo, estamos organizando una jornada en el Castillo Calatravo de Alcaudete, donde comeremos y además el alcalde, Valeriano Marín, nos enseñará el cuadro que ha donado el artista internacional Domingo Zapata. También visitaremos la fábrica de mantecados y aprovecharemos para comprar unos cuantos y defender los productos de nuestra tierra.

—Quiero cerrar la entrevista retomando una de las primeras preguntas que les he hecho, sus objetivos. ¿El último sería que la asociación dejara de requerir la lucha y se dedicara sólo a actividades sociales y culturales?

—M.C: Si todos estuvieran bien no seríamos necesarios, pero ahora mismo eso es imposible. Los que estamos dentro de la plataforma vemos las necesidades de la gente, que lo están pasando mal. Hay personas que tienen problemas para mantener la calefacción, por ejemplo. Así que seguiremos luchando para que las pensiones pequeñas suban a un nivel digno.

—A.M: Yo soy más ambicioso y creo que deberíamos de existir siempre porque hay que estar en plena vigilancia con los políticos. Es que hay gente que lo está pasando muy mal y no nos podemos olvidar de ellas. Si nosotros hubiésemos tenido el local, por ejemplo, ya estaríamos haciendo una campaña de recogida de productos.

Fotos y vídeo: Fran Cano y Esperanza Calzado.

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