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"Todos los sueños que me había llevado me los traje de vuelta a Jaén"

Por Esperanza Calzado - Julio 21, 2019

Un día hizo las maletas y se marchó a Madrid a empaparse de la gran ciudad. Se mudaba a la tierra natal de su padre al que todos conocen como 'Pepe el de Pioneros'. Pasaron los años y cogió su maleta de sueños de regreso a Jaén para empezar a andar el sinuoso pero satisfactorio camino del emprendimiento. Lucía Morales Soto (Jaén, 1986) ha seguido, casi sin querer, los pasos de José Antonio Morales, de Discos Pioneros. El año que viene la tienda cumpliría 40 años y en esta entrevista a Lacontradejaén ya avanza que se está organizando un homenaje muy especial. Mientras tanto, esta joven jiennense quiere romper con la imagen de que en el Santo Reino somos cuatro gatos y lo hace con un baúl cargado de ideas. 

—¿Qué aficiones ha tenido desde bien pequeña?

—La música y el cine, sin lugar a dudas. 

—¿Y cuándo supo que quería encaminar su vida a ser empresaria?

—Desde bien jovencita todo lo que era el mundo deL diseño y de 'liar saraos' siempre me ha gustado. Es casi una vocación desde la cuna. 

—¿Qué estudió para poder encaminar esos pasos?

—Diseño gráfico y producción multimedia. Pero la verdad es que nunca he dejado de estudiar y a día de hoy no he parado todavía. Lo que he hecho es irme especializando con el mundo de experiencia de usuarios y guest experience que está más orientado a eventos y alojamientos. 

—Estudió en Granada y después decidió irse a Madrid a especializarse y empezar a trabajar. Usted es el reflejo de esos jiennenses que deciden abandonar la tierra. ¿Por qué lo hizo?

—Lo bueno es que he vuelto (ríe). Decidí irme porque aquí no tenía muchas oportunidades laborales, sobre todo con lo relacionado con el diseño y el mundo online que, en 2010 cuando me fui, todavía estaban aterrizando. 

—¿Cómo fue la experiencia en Madrid? ¿Era lo que se esperaba?

—Muy positiva, sobre todo los primeros años, siendo muy joven y se me abrió un mundo de posibilidades. La verdad es que lo disfruté mucho, trabajé mucho y maduré mucho y fue lo que me hizo volver a darme cuanta de que Jaén no era una ciudad tan mala y que tenía más aprecio a la tierra de lo que pensaba. Fue genial, lo reconozco, pero con otra madurez, con otra edad y otras necesidades, Jaén me estaba llamando de vuelta y eso es lo que hice, regresar. 

—¿Cuáles fueron los primeros pasos profesionales en Madrid?

—Estuve trabajando en agencias de publicidad durante mucho tiempo y fue donde aprendí a trabajar y a diseñar y hacer las cosas para ayer. Trabajé con muchos clientes, algunos de mucha importancia, y eso me dio un bagaje muy importante. 

—¿Cómo y cuándo tomó la decisión de volver?

—Fue por un conjunto de catastróficas o dichosas desdichas, según se mire. Me casé en Madrid y estaba buscando recuperar la calidad de vida que en una gran ciudad es más complicada. Si a eso se le suma que siempre he tenido ese afán de emprendimiento en Madrid era más complicado, por ser un mercado más grande y competitivo. A eso se sumó que de mi contacto con Jaén, cuando venía a ver a la familia, detectaba carencias que a mi modo de ver eran fáciles de suplir. Fue cómo se unieron todos los astros y volví a la tierra. Todos los sueños que me había llevado fuera me los traje de vuelta y ya llevo aquí un año y medio.

—Desde que regresó tenía claro que iba a emprender.

—Sí, aunque venía ya emprendida de casa, prácticamente.

DISCOS PIONEROS

—¿Cómo te ha influenciado el hecho de ser tu padre quien es?

—Efectivamente, mi padre era el dueño de Discos Pioneros y ha estado 34 años al frente de la empresa y soy demasiado igual a él. Nos parecemos mucho y ese afán de emprendimiento que él ha tenido lo llevo en la sangre.

—¿Qué le dijo su padre cuando le comentó que iba a empezar una empresa?

—Que estaba loca pero que tenía todo su apoyo. A él le pasó igual; mucha gente le ha dicho que estaba loco y aún así ha conseguido llegar hasta donde está y convertirse en referente en Jaén. Para mí es un ejemplo a seguir y ahora disfruto mucho porque en la etapa en la que él se encuentra, con el cierre de la tienda, me permite tenerlo como asesor, amigo, confidente...

—¿Echáis de menos Discos Pioneros?

—Muchísimo. Prácticamente cada día. Quiero aprovechar para anunciar a través de vosotros que el año que viene, que hará cuarenta años que se abrió Discos Pioneros, vamos a organizar un evento muy chulo. 

—¿Está trabajando para organizarle un evento a su padre?

—Mi padre se va a llevar la exclusiva hoy a través de Lacontradejaén. De momento es una cosa muy familiar pero estamos preparando un bonito homenaje del que daremos más detalles.

—¿Cómo se siente la familia de Pioneros con el cariño que os ofrece la sociedad?

—Es un orgullo, empezando por mi padre que cuando llegó a Jaén no era nadie y ahora es Pepe de Pioneros. Para él es un orgullo y se siente hijo de Jaén. Y para el resto de la familia, lo mismo. Satisfechos de ver hasta dónde ha llegado y que todavía nos conozcan, esa memoria nunca se pierde.

—¿Cómo vivieron el cierre?

—Mal, muy mal. Mi hermana y yo nos hemos criado ahí y no habíamos conocido otra cosa. Mis padres sí que han tenido otros trabajos y para ellos era una etapa más que se cerraba, más larga y con unas implicaciones emocionales más importantes, pero era una etapa que se cerraba. Pero para nosotros fue el fin de una era y más doloroso. Ahora mantienes la pena de que en algún momento tendré hijos y no conocerán ese espacio. Pero la memoria es lo que queda. 

—¿Cuántos discos tienen en casa?

—Pocos, la verdad. Por supuesto soy una adicta a la música pero las nuevas plataformas nos brindan otros tipos de oportunidades. Pero sí que tenemos una pequeña colección con joyas.

UNA MUJER CON GANAS DE EMPRENDER

—Está inmersa en varios proyectos. ¿Cuál es el primero que puso en marcha?

—Días D, que es una empresa de diseño de eventos, tanto para particulares como, sobre todo, para empresas. Ofrecemos especialización en el sector nupcial, por lo que a todas las empresas de este sector se les ofrece un asesoramiento bastante profundo para mejorar su imagen y su marca. 

—¿Qué capacidades hay que tener para organizar un evento?

—Mucha paciencia y tener la suerte de que duermas poco (ríe). Yo siempre digo que soy organizadora de eventos y organizada de corazón. Creo que es algo que tienes que llevar contigo porque teniéndolo todo bajo control y muy medido se puede sacar esto adelante. De lo contrario, se presentan muchas más dificultades. 

—¿El evento se organiza en función del sentimiento del cliente?

—Cada cliente es un mundo y cada tipo de evento también. No hay un evento igual dentro de Días D porque todo es muy personalizado. Así que nos encontramos de todo y se empieza en muy diferentes puntos. Hay personas que vienen con todo muy armado, con una temática muy definida y van a la parte racional de organizar. Hay gente que no, que necesita que se les guíe desde el comienzo.

—¿Qué se siente cuando se ve a unos novios dándose el sí quiero y usted está participando en uno de los momentos más importantes de su vida?

—Sin duda se siente un orgullo y una satisfacción personal increíble que compensa cualquier tipo de esfuerzo, de horas sin descansar, días sin dormir...

—¿Algún cliente le ha pedido algo muy raro?

—Hay de todo. Tengo proveedores que son un poco más especiales y poco comunes como son masajistas, pitonisas... Hoy en día el mundo de la boda está muy cambiante, muy exigente y estamos al pie del cañón. Además ofrecemos microservicios, como por ejemplo diseño de invitaciones o papelería. Cuando hacemos eventos de empresa les buscamos patrocinadores, convocamos medios de comunicación, seguridad, accesos... Es decir, cubrimos cualquier tipo de necesidad. 

—Ahora se ha embarcado en otro proyecto, Cuatro Gatos.

—Sí. Estoy dándole forma a otro proyecto que nada tiene que ver con Días D pero que éste será su cliente. La idea es abrir un espacio coworking en Jaén para ofrecer a las empresas un lugar donde tener su sede física o su oficina virtual, además de ofrecer diferentes salas para alquilar para diversas necesidades como para asociaciones, empresas, estudiantes, etcétera. 

—¿Cómo le ha surgido esta idea?

—En Madrid hay varios espacios como este, igual que por otros sitios de España pero en Jaén no nos habíamos encontrado un coworking como tal, con ese espíritu y esa filosofía. Cuando regresé de Madrid lo primero que hice fue buscar uno y detecté que había esa necesidad porque no encontré ninguno. 

—Se trata de juntar a empresarios en un mismo espacio, trabajando en lo suyo, pero a la vez generar la famosa palabra sinergias.

—Sí. Se trata de sinergias, de convivencias, de huir del trabajo en solitario porque puede estar muy bien pero el hecho de no remar solo y enfrentarte a ciertos problemas de la mano de otras personas que han pasado por lo mismo te enriquece. Se trata de fomentar ese espíritu de remar juntos entre todos.

—¿Jaén está necesitada de ese espíritu?

—Sí, bastante. Siempre he creído mucho en la colaboración. 

—Me llama la atención el nombre, Cuatro Gatos. ¿Es porque en Jaén los emprendedores somos cuatro gatos?

—La verdad es que no. La gente se cree que los emprendedores somos pocos y estamos muy locos, pero no es así. Es verdad que estamos muy locos pero somos muchos más que cuatro gatos. La idea del nombre viene a raíz de ese sentimiento que existe de que en Jaén solo somos cuatro gatos, que no hay nada... Así que lo que quiero transmitir es que la gente vea lo que somos capaces de hacer cuatro gatos, unidos.

—¿Ha notado cambio en Jaén desde que se fue hasta que volvió?

—He notado cambio pero no todo a mejor, por desgracia. Es verdad que siempre he estado muy pendiente de todo lo que acontecía en la ciudad pero una vez estás aquí, con el día a día, te das cuenta de las necesidades. Se ha cambiado y crecido, es verdad. Por ejemplo hay mucha más oferta educativa en muchos aspectos, pero el comercio está tocado y decisiones políticas como el tráfico o el tranvía me han sorprendido mucho. Todavía nos queda mucho por crecer y por mejorar.

—¿Qué dificultades se está encontrando en el camino de empresaria?

—Me habían comentado que hay una cosa que se llama trimestre y que es horrible (ríe a modo de broma). El mundo del autónomo es muy nuevo para mí y cuesta mucho adaptarse. Lo que veo es mucho miedo a esa colaboración, a una apertura, a robarnos ideas, a que nos copien el modelo de empresa y eso hace que se tarde más en crecer porque los proyectos no salen a la luz. Pero tengo que reconocer que igual que te encuentras puertas cerradas, me estoy encontrando con muchas abiertas que son los que hacen que Días D y yo tengamos una motivación muy grande porque veo que hay mucho colaborador que responde. 

—¿Qué supone Secot para usted?

—Es maravilloso, me encanta como concepto y su labor altruista. Mi padre es miembro y algunos están casi más en activo que cuando trabajan y lo cierto es que en mi caso me ha supuesto un impulso grandísimo. Los tengo para lo que necesite, para consultar cualquier toma de decisión o mover contactos...

—Habrá gente que no sepa qué es.

—Es una asociación de empresarios y altos directivos que ya están retirados y quieren hacer un envejecimiento activo. Lo hacen ofreciendo su experiencia, poniéndola sobre la mesa para que los nuevos emprendedores se puedan nutrir de ella, de sus sinsabores, de sus éxitos y de su asesoramiento.

—Además también formas parte de otras asociaciones empresariales en la línea de esa idea que defiende que remando juntos se llega más lejos.

—Sí, yo confío mucho en eso y por eso formo parte de AJE Jaén y de Fórum Vitruvio.

—¿Cree que no se le da la suficiente importancia a las asociaciones empresariales?

—No sé si somos nosotros mismos los que no nos damos el suficiente valor. Puede ser un equilibrio entre ambas cosas. Pero lo cierto es que con estas asociaciones con las que me he encontrado, sobre todo con Fórum Vitruvio que tiene un concepto mucho más personal cercano a una amistad, me están enriqueciendo mucho el día a día y no remar sola. 

—¿Ser mujer es un hándicap a la hora de emprender?

—No lo creo. Es más, he disfrutado de ciertas ayudas que se me han concedido por el hecho de ser mujer. Lo he vivido como hándicap en otras muchas situaciones en mi vida, como otras tantas mujeres, pero no en el momento de emprender. Soy miembro de Jaén Empresarias y me he encontrado un gran numero de empresarias muy poderosas y muy empoderadas. En la empresa privada lo he notado más, sobre todo yo que he estado en un mundo de diseño, innovación e informático que era muy masculino. 

—¿Dónde se ve dentro de veinte años?

—Seguramente con otras ocho empresas porque al ritmo que voy... No lo sé pero espero que en Jaén o por el sur. Confío que trabajando y feliz. No sé si con familia. De momento tengo dos perros y para mí ya somos una familia. Lo que sí es seguro es que espero estar con la misma adicción al trabajo y las mismas ganas de volvernos locos, crear e innovar. 

—¿Y cómo le gustaría ver a su ciudad dentro de veinte años?

—Espero que mucho más posicionada en España. Confío en que las pequeñas acciones que están llevando a cabo asociaciones, plataformas, Ayuntamiento, Diputación y demás instituciones den sus frutos y acaben posicionando la ciudad como referente, sobre todo en el sector del aceite de oliva, donde creo que todavía hay mucho camino que explotar. Con pequeñas acciones, como mi proyecto de coworking, espero que modestamente pueda ayudar a que Jaén esté mejor posicionada dentro del mundo del emprendimiento e innovación empresarial. Como yo hay otros cuantos locos que estamos intentando que pase eso. Además, creo que Jaén a nivel turístico no tiene nada que desmerecer a otras grandes ciudades, solo que es una gran desconocida. 

—Es usted joven y emprendedora. ¿Cómo se siente cuando dicen que los jóvenes de hoy en día solo quieren ser funcionarios?

—No me gusta generalizar, siempre ha habido porcentaje para todo. Sí creo que ha habido mucho empeño en el emprendimiento pero lo que necesitamos es más ayudas. Y no hablo desde el punto de vista económico, que siempre es un impulso, sino de motivación, de espacios que ayuden a que surjan esas ideas y formación específica. Se ve mucha formación que tocan conceptos pero no te cuentan casos de éxito o las herramientas para llegar a ello.

—Sería algo similar a la Cátedra San Telmo o las conferencias Tedx...

—Sí. Y es una de las cosas que en el espacio coworking nos gustaría incorporar con una agenda de formación específica que les pueda ayudar en su día a día. Son ideas que tenemos en mente con un amigo que tenemos usted y yo en común, además de hacer un punto meetup, que son como pequeñas píldoras de información de secciones muy variadas y que son muy enriquecedoras. 

Fotos y vídeo: Esperanza Calzado.

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