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"Si amplían las restricciones sin ayudas será un holocausto comercial y hostelero"

Por Esperanza Calzado - Noviembre 15, 2020

Es jueves y pasa la una del mediodía en la capital. La puerta del comercio se abre y entra un compañero para pedir ayuda para arreglar un problema tecnológico. Sin dudarlo, en cinco segundos se busca la solución a ese dilema telefónico mientras de fondo se comenta el éxito de la campaña de Müy Jaén del apagado de luces en los escaparates a partir de las seis de la tarde en señal de protesta. Un breve momento sirve para comprobar, en primera persona, cómo el pequeño y mediano comercio del centro de Jaén arrima el hombro para salir de esta crisis que nadie se esperaba. Porque si antes ya estaban mal, ahora viven desesperados. Pero eso no hace que pierdan la esperanza y lo demuestra Francisco Marín, o Paco como le gusta que le llamen, empresario del sector de la moda y presidente de Müy Jaén.

—Es un hombre que sabe bien lo que es ser autónomo y, aunque se dedica al sector de la moda, viene de familia hostelera.

—Efectivamente. Soy empresario del mundo de la moda y tengo dos comercios menores dedicados a la ceremonias y a eventos. Vengo de una familia que renace de la hostelería, de uno de los mejores restaurantes de la provincia, el Mesón Río Chico. Hace quince años que me independicé, junto con mi mujer, Ángela Serrano, y desde entonces luchamos no sólo por nuestra empresa sino por todas las del sector que tanta ayuda necesitan. Y lo hacemos a través de la presidencia de la asociación Müy Jaén.

—¿Cómo nació la idea de crear la asociación de empresarios del centro, Müy Jaén?

—Nace por la demanda del sector de ser representados y de trabajar codo con codo para paliar las situaciones difíciles que ya por aquel entonces vivía el sector comercial. Empezamos cuatro empresarios y en la actualidad somos 150 los que representamos al comercio del centro de la ciudad. Están englobadas peluquerías, salones de bellezas, empresas de alimentación, téxtil, zapaterías e, incluso, parte de la hostelería de esta zona.

—Cuando dice que son 150 empresarios puede que haya gente que piense que son tantos miembros como establecimientos cerrados. Cada día se ven más persianas bajadas.

—Hay más tiendas abiertas en el centro. Hay mucho cerrado, es verdad, pero hay mucho empresario luchando e intentando sobrevivir y te aseguro que son más de 150. 

—Müy Jaén es muy necesario en tiempos como los actuales, con una pandemia que está haciendo daño en la salud pero también en la economía.

—Es tan, tan necesario que yo diría que es el aire fresco que todos los días ilumina nuestro WhatsApp. Somos un grupo de empresarios que estamos conectados a través de la mensajería móvil y todas las mañanas, uno u otro, levanta al equipo, al grupo, con un mensaje de ánimo e infunde esperanza en esta situación. El ver que cada día nos animamos entre nosotros, luchamos y sacamos ideas continuas para que se nos vea y se nos oiga es una satisfacción tremenda. Anoche  —esta entrevista se realizó el jueves— nos felicitábamos a través del WhatsApp por la trascendencia que había tenido la campaña del apagado de luces y yo les decía que realmente me sentía muy orgulloso de poderlos representar. Ellos me han dado la fuerza. He estado enfermo por Covid-19, ya soy negativo gracias a Dios y ellos me han infundido tanta luz que no me han dejado estar en ningún momento con la guardia bajada. 

—El apagado de luces a las seis de la tarde ha sido un éxito y es verdad que ahora Jaén sí parece una ciudad fantasma, porque eso no pasó durante el primer estado de alarma.

—Lo hemos hecho porque nos sentimos invisibles ante todos los organismos oficiales sean provinciales, locales, regionales o estatales. Hago un llamamiento a las confederaciones andaluzas y nacionales de comercio porque, realmente, no nos sentimos representados. Sólo se habla de hostelería y turismo, que son importantísimos, pero que nadie se olvide que van de la mano del comercio, el tradicional, el de cercanía. Así que hemos pensado que la mejor manera de demostrar nuestra invisibilidad era apagando las luces y que se viera cómo sería una ciudad si el comercio menor desapareciera. La primera noche salí a pasear y cuando vi las imágenes grabadas fue estremecedor ver la tristeza cuando los escaparates están apagados.

Por eso, hacemos un llamamiento porque hay que trabajar para poder sustentar las empresas que estamos abiertas, porque han cerrado muchísimas. Nosotros ya estamos trabajando, pagando impuestos sin recursos económicos, manteniendo puestos de trabajo sin saber si vamos a tener que cerrar, creándonos ilusiones a la fuerza y, por eso, reclamamos que los demás cumplan y nos ayuden. Esto no es café para todos, sino analizar el sector, ver cuáles son los muy perjudicados y ayudarles económicamente de forma directa, porque no se puede endeudar más al empresario. Este es nuestro gran problema. El empresario del comercio, a diferencia del hostelero, tiene una colección que presentar, unos artículos que comprar y pagar antes de saber si los venderá. No podemos realizar compras a medida de las necesidades que tengamos, es imposible. Así que nos cierran a las seis de la tarde y la horquilla de mayor venta, hasta las ocho de la tarde, nos la clausuran y sin ayudas. ¿Cómo vamos a estar los empresarios después de...?

 

—El primer día, además, en algunas grandes superficies se podía comprar de todo, no sólo comida o bienes de primera necesidad.

—El primer día el centro de Jaén estaba lleno de policías inspeccionando si los pequeños y medianos comercios estaban abiertos. Señores, no somos nosotros sino que hay que vigilar a otras empresas, grandes superficies, que no cumplieron con sus obligaciones de tener unos servicios mínimos. Una vez más, se volvieron a equivocar, protestamos y, parece ser, que nos han hecho más caso.

—En el sector de la moda, por ejemplo, la pandemia ha hecho que perdáis una temporada entera de ventas.

—Exacto. Llevamos desde el día 14 de marzo, en plena campaña de primavera y verano, con una situación muy complicada. El 11 de mayo abrimos nuestras puertas con restricciones y miedo social. Fuimos intentando subsanar ese miedo, intentado animar a las parejas para que celebrarán sus eventos con medidas sanitarias y, de alguna manera, apoyándonos en aquellas personas que ya habían comprado y pospuesto sus celebraciones. Les pedimos que, por favor, nos ayudaran a salir de esta situación retirando sus trajes y comprometiéndonos. Así hemos estado trabajando muchas personas del sector. Otros sectores están haciendo promociones. Pero llegado el mes de septiembre y recibida la colección de otoño e invierno, el cerrar ha sido un batacazo absoluto hacia el comercio de proximidad. Este confinamiento y persecución para que nos quedemos en casa, que lo entendemos, sería posible si se ponen ayudas para que podamos soportarlo.

—A ello se le suma el consumo online.

—Efectivamente. Nos está destrozando la vida. Desde aquí quiero hacer un llamamiento a todo el mundo. Os pedimos que antes de que desde vuestras casas le deis al botón de comprar desde vuestros teléfonos, ordenadores o tabletas, penséis en todos los comercios de proximidad si os lo pueden dar y vender. Por favor, tenednos en cuenta e intentar comprar en el comercio tradicional.

—¿Qué pasaría si en Jaén se decretara el mismo nivel de cierre que en Granada?

—Si amplían las restricciones y no nos dan ayudas va a ser un holocausto comercial y hostelero que no se podrá soportar. No sé qué es lo que piensan, a lo que aspiran, pero es desesperante. Pero no nos faltan las fuerzas para seguir luchando y alzando la voz. Hacemos un SOS al comercio tradicional y a la hostelería.

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COMENTARIOS

David Palomino Ramírez

David Palomino Ramírez Noviembre 15, 2020

Como comerciante de muchos años, me alegro de que haya movimiento entre los comercios y los pequeños autónomos del comercio de proximidad y que se consiga algo que hasta hace muy poco parecía muy difícil, actuar de manera coordinada y con una sola voz. Pero me gustaría hacer una reflexión y es que el pequeño comercio ni empieza ni termina en el centro de las ciudades y la solución no pasa por crear asociaciones en cada barrio porque eso derivaría en una lucha fratricida entre barrios y comercios. Las asociaciones de comerciantes deben superar ese papel de defensores de los "centros" para pasar a ser los defensores de los comerciantes, de todos, y hacia todos encaminar sus propuestas y acciones.

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