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"Ahora hay más desahucios que en plena crisis”

Por Fran Cano - Agosto 11, 2019

Miguel Ángel Martínez Bellón (Jaén, 1972) repite una cifra: 543. Es el número de desahucios que hubo en la provincia el año pasado. El coportavoz de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) remarca dos ideas que están conectadas en el mismo drama: la sociedad mira hacia otro lado; la clase política no ofrece una respuesta en forma de política de vivienda.

Martínez Bellón atiende a este medio en uno de los parques que hay a los pies de la Catedral. Sentado en un banco, opina sobre el papel que han tenido las entidades financieras y los denominados fondos buitres en la ruina de tanta gente. El titular lo da muy pronto: el número de desahucios es ahora mayor que en los periodos de la crisis. "Hace falta actuar", sostiene.

—¿Por qué entró a la PAH?

—Como casi todos, lo hice por situaciones personales. La mayoría de los que estamos somos gente afectada. Hemos tenido algún tipo de problema con las entidades financieras. Es una de las virtudes de la PAH: es un lugar donde nos consolamos, nos unimos y de alguna manera nos apoyamos.

—Lleva ya tres años y habrá vivido desalojos y desahucios. ¿Qué servicio prestan desde el colectivo?

—Nuestro papel es concienciar y sensibilizar a la población y a la clase política de que el problema de la vivienda no sólo no ha acabado con esta supuesta recuperación de la crisis, sino que va a peor. Le voy a dar datos muy concretos —dice y saca una libreta para leer las cifras—: en el año 2018 hubo 543 desahucios en la provincia de Jaén. También, 328 lanzamientos, que significa poner la vida de la gente en la calle. En 2017, que se suponía que estábamos saliendo de la crisis, se producen 268. Es decir, en 2018 hubo un 22% más de desahucios en la provincia. Hablamos de problemas hipotecarios, no de problemas con el pago del alquiler.

Esta situación no sólo no ha remitido, sino que ha aumentado en la ciudad y en la provincia. Son datos del Consejo General del Poder Judicial. No emanan de gente radical ni de miembros de la PAH.

—Justamente según el informe Efectos de la crisis económica en los órganos judiciales, Jaén ha superado los 200 desalojos anuales entre 2013 y 2017. ¿Le sorprenden las cifras?

—No nos sorprenden, porque sí es verdad que hay una cierta percepción de que la crisis ha terminado. Pero en ella se han quedado muchísimas familias excluidas de la vivienda, incluso trabajadores precarios que no pueden afrontar el pago de un alquiler o de una hipoteca. Tienen que decidir entre comer o pagar. Lo que sí me sorprende es la pasividad y la desidia de las administraciones públicas. No se ha hecho nada en materia de vivienda desde la Junta ni desde el Ayuntamiento en los años más duros de la crisis. No se han construido viviendas sociales. No existen viviendas de emergencias.

Es urgente, con la cantidad de desalojos —somos la segunda comunidad con mayor número después de Cataluña— que hay la necesidad de responder. La sociedad civil y los políticos miran hacia otro lado. Y hay que recordar que el derecho a la vivienda viene recogido en el artículo 47 de la Constitución. Esa Carta Magna con la que tanto se llenan la boca los políticos cuando hablan de identidad o de nacionalismo. Sin embargo, es pisoteada cuando se habla del derecho a la vivienda o a un trabajo digno. Es urgente que los políticos y la sociedad civil se pongan manos a la obra. No se puede consentir que 543 familias se queden en la calle en un año. Ni se pueden consentir que haya más de 200 desalojos por impagos de alquiler. Ahora ya ni se puede negociar con las entidades financieras, porque han vendido sus deudas a los fondos buitres extranjeros. Esa gente no negocia: echa a las personas a la calle.

—Como periodistas hemos contado decenas de casos de problemas con la vivienda. Los afectados que van a ser desalojados te abren la puerta de su casa y te cuentan la historia. No pocas veces la situación es culpa de una mala gestión individual. De decisiones erróneas. ¿Usted cree que incluso en estos casos el Estado debe ayudar?

—¿Hemos vivido por encima de nuestras posibilidades? ¿Hemos tomado malas decisiones? Creo que la peor decisión que puede tener una persona en su vida es tener una hipoteca con una entidad financiera. Es una mala decisión. El problema no es tanto si las familias han tomado malas decisiones, sino si en este país los políticos han tomado decisiones acertadas. Se ha rescatado a la banca dándole más de 60.000.000 de euros. Y ya han dicho que no lo van a devolver. Oiga, eso sí es una mala decisión. Se ha preferido no rescatar a familias.

En el momento de la burbuja inmobiliaria uno iba al banco y le daban de todo: la hipoteca, el coche y de todo. El discurso de la responsabilidad individual me parece un poco peligroso. Porque es lo que queda en la gente: las familias que no han salido y que están en la calle han tomado malas decisiones. No, no, oiga: quienes ha tomado malas decisiones en este país han sido los gobiernos y las entidades financieras, y la UE, que ha propiciado un rescate bancario por encima del rescate a las familias. ¿Por qué no se tomó una decisión como el rescate de Islandia? El Fondo Monetario Internacional ya dijo que había sido de las mejores decisiones que se habían tomado en política económica nacional. El Estado compró las deudas de las familias. Aquí se podía haber hecho: el Sareb podía haber comprado las deudas. Hay fondos buitres que han pagado en torno a 10.000 ó 20.000 euros por una vivienda que puede valer 100.000. Eso sí que es una mala decisión, y no que la familia se comprase una vivienda.

—Yo le ponía el caso de una persona que con 600 euros de nómina se mete en una hipoteca.

—Pero yo creo que nadie pretende no pagar su hipoteca. Se dan situaciones personales y concretas difíciles. Ha habido un deterioro del mercado grandísimo. Hay trabajadores que no ganan ni para vivir, y menos para pagar una vivienda, ni siquiera de alquiler. La cuestión es la siguiente: por qué las entidades daban hipotecas a gente con ese tipo de rentas. Eso es una responsabilidad de las entidades financieras. ¿Por qué no le trasladamos la pregunta al banco? ¿Por qué lo dio?

—La responsabilidad es de ambos.

—Sí, pero quien se queda en la calle con la deuda es la familia. No existe derecho a la segunda oportunidad en un país donde la banca ha sido rescatada con dinero público.

—Villatorres se volcó con Vicente y Carmen, vecinos que habían perdido su casa por vicisitudes en el pago. ¿En todos los casos hay tanto apoyo?

—No, en la actualidad. Quizá en los pueblos es más fácil que se dé ese tipo de movilizaciones. En la actualidad sí es verdad que se percibe la pregunta que usted me hacía antes: ‘¿Por qué se metieron en una hipoteca? ¿Por qúe no han salido aún de la crisis?’. Está saliendo de la crisis una pequeña parte de la población. Las diferencias entre los que más tienen y los que menos han crecido. Así lo indica el último informe de Cáritas. Yo creo que debemos ser más solidarios. No puede ser que la pobreza dé fobia. Es responsabilidad de toda la sociedad. Con 543 desahucios en Jaén, ¿cómo es posible que las administraciones no hayan trabajado para darle una solución a la vivienda?

“HACE FALTA UNA OFICINA ANTIDESAHUCIOS”

—Hay un nuevo Gobierno local en Jaén. ¿Qué sensaciones tiene?

—Colaboramos con cualquier tipo de administración. La PAH no tiene signo político. Somos una plataforma social. Da igual el carné político que tengas: cuando el fondo buitre diga de desahuciarte, irás a la calle. Seas de derechas, de izquierdas, de centro o apolítico. Nuestra misión es concienciar a la sociedad civil y a los políticos del problema de la vivienda.

—En materia social, ¿qué recomendaciones proponen?

—Al delegado de Vivienda ya le trasladamos que junto con Cáritas, el Ayuntamiento y nosotros es posible habilitar viviendas para casos de desalojos inminentes. No se puede consentir que en esta ciudad haya desalojos sin alternativa habitacional. La gente no puede irse a vivir debajo de un puente.

También pedimos al Ayuntamiento que ponga en marcha la Oficina Antidesahucios. En 2016 la PAH ya presentó la moción. Con el anterior equipo de Gobierno no se dotó de contenido y aún no tiene un lugar físico. Queremos que se ponga en marcha, que se empiece a trabajar en política activa de vivienda social en Jaén y que se combatan los fondos buitre. El Tribunal Constitucional, que parece la última palabra del país, a finales de mayo sentenció que es legal y constitucional expropiar el uso a entidades financieras y a fondos buitres de aquellas viviendas que estén vacías y que no se pongan al servicio de los ciudadanos. La propia Constitución indica que la propiedad privada está supeditada al interés social. Lo que no puede ser es que en el casco antiguo la mayoría de las viviendas vacías pertenezcan a fondos buitres.

—Las recogidas de alimentos siguen siendo masivas en la capital. Esto sólo lo puede arreglar el trabajo, ¿no?

—Hay que concienciarse de que el modelo de salida de la crisis es fallido. Ha sido a costa de precarizar el trabajo: los trabajadores no llegan a finales de mes. El otro día una familia me comentaba que cobraban 2,5 euros la hora por limpiar un edificio. Eso no es un modelo ético. La salida de la crisis pasa por trabajo digno, decente y por plantear políticas de vivienda. En el asunto de alimentos no tengo conocimientos, pero sí que es importante plantear vivienda social y asequible, y frenar la especulación tanto en la compra de vivienda como en el mercado del alquiler. Éste llegará a Jaén también. Es la nueva burbuja. La Junta de Andalucía debe hacer un parque de vivienda social. Ahí no llega la iniciativa privada. Pero me hago una pregunta: ¿están interesados en hacerlo o son cómplices de la especulación? Es la pregunta que la sociedad debe hacer para que los políticos tomen medidas.

“LA TECNOLOGÍA INFLUYE EN NUESTRA FORMA DE VER LA VIDA”

—Cambiamos de tema. Usted es informático. ¿Siempre le gustaron los cacharros?

—Pues sí, la verdad es que siempre me han gustado. Al final es un modo de vida en la medida en que puedo. Y también hay precariedad, como en el resto de sectores.

—¿Es más libre o menos con tanto aparato?

—Pienso que somos menos libres. Y aparte, nos tienen más controlados. Me parece peligroso el hecho de que influyen mucho en nuestra forma de ver la vida. Condiciona la percepción del mundo que nos rodea. Tenemos que levantar la cabeza del móvil, de la tableta y del ordenador y mirar a la gente para hablar en persona.

—¿Le gustan las redes?

—Si las utilizas de manera racional, son instrumentos interesantes. En la PAH las usamos para movilizarnos ante cualquier desahucio. También es verdad que perdemos, como decía, el cara a cara de la comunicación. Es un mundo paralelo a la realidad que vivimos.

—¿Quiere añadir algo más?

—Sólo trasladarle a la sociedad la necesidad de tener en cuenta que el problema de la vivienda no sólo no ha pasado, sino que se ha incrementado. Ya digo, 543 familias se quedaron el año pasado en la calle y no hemos hecho nada. Tenemos una responsabilidad social y personal de empezar a tomar conciencia de la gravedad del problema.

Fotografías y vídeo: Esperanza Calzado.

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