Cerrar Buscador
"Siempre me ha encantado romper con los cánones establecidos"

"Siempre me ha encantado romper con los cánones establecidos"

Por Esperanza Calzado - Junio 12, 2022
Compartir en Twitter @Esperanza44

El arte como vía de inclusión. Es una de las máximas del artista y empresario Juan Ramón Fernández Puñal (Carchelejo, 1970). Adoptó el apellido materno como el artístico con apenas 14 años. Desde su juventud ha sido transgresor, le gusta romper con los cánones establecidos y hacer de los procesos de la vida un aprendizaje constante. Caminando es como se aprende, se crece y se vive para un jiennense que descubrió y se enamoró de nuevo de su tierra a la madurez. 

Inquieto a la vez que comprometido e implicado con la sociedad, está al frente de Art Diversia S.C.A., cooperativa de carácter social especializada en la gestión cultural. Como artista plástico ha participado en más de 300 exposiciones individuales y colectivas en medio mundo pero es en Jaén donde crece y de donde nunca se marchará. 

—¿Adoptó su segundo apellido como el primero?

—Sí, adopté el apellido diferenciador. Con 14 años estaba estudiando en Sevilla, en la Universidad Laboral, y nos llamaban por los apellidos diferenciadores y desde entonces firmo como Puñal como artista. 

—A su madre le habrá dado una alegría.

—Sí, mi padre se ha cabreado mucho más.  

—Más de una persona que le escuche hablar y que no le conozca pensará que Puñal no es de Jaén, Jaén. 

—Sí, me lo han dicho muchas veces. He pasado por ser catalán o de muchos otros sitios. Nací en Carchelejo pero desde que nos mudamos a Sevilla he vivido en muchos sitios como Palma de Mallorca, Córdoba, Toledo y, ahora, de nuevo en Jaén. 

—¿Qué estudió?

—Decidí no hacerlo. Llegué a COU y como tenía muy claro que quería ser artista, decidí no estudiar. No quería ser influenciado por ninguna dirección. Me puse a investigar sobre el arte y mi primera exposición la hice con 19 años. Fue en un impasse en el que regresé a mi pueblo. 

—Cuándo le dijo a sus padres que quería ser artista, ¿cómo se lo tomaron?

—Ahora aceptan que sea artista pero al principio no. Pero ya han visto mi pensamiento de continua renovación, de esperar cosas nuevas, no soy nada conservador, me interesan todos los cambios porque siempre aportan cosas que solucionan la sociedad del presente.

—¿Como se define como artista?

—Siempre me ha encantado romper los cánones establecidos, ya es casi por naturaleza. De hecho, cuando llegó la posibilidad de estudiar, decidí no hacerlo y comencé un proceso de investigación y de búsqueda que en el arte se permite. En un médico o un arquitecto no está permitido, por ejemplo. Siempre me he definido como transgresor, aunque ya no lo sea. Soy transgresor en la búsqueda de nuevos conceptos, siempre en el filo de la navaja. Me interesaba mucho ese proceso crítico que como artista puedes adoptar para interferir en otra persona y se cuestione dónde está, qué hace, si tiene que cambiar... Me parece mágico generar procesos de búsqueda que generen reflexión.

—¿Se considera profeta en su tierra? Porque siempre se dice que la cultura en Jaén lo tiene más complicado para abrirse camino.

—Me pasó algo muy interesante. Llegué a Jaén en una crisis existencial brutal, tanto que decía que jamás regresaría. Ahora, de Jaén no me voy a no ser que me echen. Llegué en una transición. Firmé un contrato de exclusividad con una galería de Estados Unidos en 2007 y 2008 y a los siete meses me dijeron que tenía que recoger mis colecciones en San Francisco, Toronto y Nueva York por las deudas que tenía la empresa. Me tuve que traer toda la obra que fue un ingente trabajo y me costó cerca de 20.000 euros; una barbaridad. Así llegué, en una crisis existencial y al llegar a Jaén empecé a pensar dónde quería situarme.

—¿Cómo lo hizo?

—Lo primero fue irme a aquellos espacios donde había sido feliz. Fue como un viaje iniciático a mi infancia, lo vi todo transformado, observé a la gente y a partir de ahí hasta hace un par de años fue mi viaje iniciático.

—Se marchó con 14 años y a su regreso, con 38 años, podríamos decir que fue cuando se enamoró de Jaén.

—Sí. Antes no tenía dinero para ver Jaén. Con la madurez es cuando saboreas la provincia y gracias a mi empresa he visitado prácticamente los 97 municipios. Me faltan tres que son Santa Elena, Jimena y uno de la zona de Cazorla. Y Jaén ha sido fundamental en mi iconografía. Es mi tierra y me desagrada cuando me dicen que no parezco de aquí.

—¿Cuándo y cómo fue el salto empresarial?

—Cuando empecé mi proceso empresarial fue desde una ONG y de ahí pasó a ser una cooperativa. La economía social intenta solventar las necesidad y apoyar a las personas para que tengan un crecimiento digno en su labor. Como ONG atendíamos a grandes necesidades porque una parte fundamental de su actividad era la ayuda a las personas con mayores desventajas con un sector importante de la sociedad, que son las personas con diversidad funcional. De hecho, fui vicepresidente de la Federación Nacional de Arte y Discapacidad, de la que Jesús Vidal fue miembro. 

—¿Cómo dio el paso a la cooperativa?

—Era porque teníamos una visión de empresa. Eso conllevó que los socios tuviésemos la responsabilidad de ser empresarios, un proceso que fue muy interesante. El proyecto de Art Diversia comenzó como un proceso pedagógico con una formación muy específica que incluye a las personas y sus potencialidades con un proceso ideológico y formativo. Nuestra labor es intentar que las desventajas entre lo que se llaman personas normales y, como decía un amigo mío con diversidad Ricardo Rocío Blanco, los disnormales, sean las menores posibles. A día de hoy estamos en 35 trabajadores artistas de artes escénicas, plásticas, interacción social y emocional, psicología... y todo aplicado a las artes. Además, en Jaén, lo que es mi gran logro, que en mi tierra lo importante sean las desventajas de las personas y las artes, como nos dan una visión del mundo con diferentes aristas.

—¿Dónde se ve dentro de diez años?

—Me sigo viendo en Jaén y a Art Diversia la veo con una proyección a nivel nacional e internacional interesante. Quizás no la empresa, sino el concepto, la contribución a la normalidad. Ahora estamos trabajando en centros de educación de Infantil, Primaria y Secundaria que tienen más dificultades a nivel económico, cultural...

—Lo que los medios de comunicación llamamos zonas de exclusión social.

—Me gusta llamarlas zonas con falta de inclusión porque es la sociedad la que tiene que poner medios para suplir esa falta. 

He visto un error

Únete a nuestro boletín

COMENTARIOS


COMENTA CON FACEBOOK