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"Transmitir lo que sientes y que llegue, aunque sea a una persona, es lo mejor de la música"

Por Esperanza Calzado - Abril 28, 2019

Todavía se acuerda de su primera aparición en televisión. Fue en La Semana Más Larga, con Manu Sánchez. Se sentía como en una burbuja, caminando entre bambalinas y topándose con grandes como Alaska. Entró por la puerta grande, a la contra, como es ella. Tenía que cantar parte de su tema y los nervios le jugaron una mala pasada. Lo cantó entero. Hoy se ríe de esa anécdota y de los nervios del momento, aquellos que siente cada vez que se sube a un escenario. Es Rocío Tabernero Corral (La Carolina, 1986) pero su nombre de guerra es Rocío Shayler. Cantante y compositora, sabe lo que es luchar por un sueño. Amante de su tierra, anima a todo el que puede a vivir el ahora, saborear cada minuto. 

—¿Por qué Shayler?

—Tiene su sentido porque es en referencia a mi pueblo y a mi familia. Es el segundo apellido de mi abuelo paterno, aunque está modificado por decisiones de la discográfica que vieron mejor incluirle una h y una y. En realidad sería Sailer. Por otro lado, también hace referencia a los colonos de La Carolina. Yo tengo ascendencia alemana, tanto por parte de madre como de padre. Por eso, mi nombre ha querido ser un homenaje tanto a mi tierra como a mi familia. 

—¿De pequeña qué quería ser?

—Cantante.

—¿Siempre lo ha tenido claro?

—Siempre lo he tenido claro. Es verdad que también me ha gustado mucho la pintura y, de hecho, hago mis pinitos pero me tiraba más la música. Mi madre se obcecaba y me decía que tirara hacia la pintura pero yo he sido cabezota hasta más no poder. Al final, mira donde estoy.

—¿Recuerda la primera vez que le dijeron que tenía buena voz?

—Fue en una reunión de amigos en un terreno que tenemos. Aunque no lo parezca, soy bastante tímida y cantaba a escondidas. Pero me escuchó una de las personas que estaba allí, se acercó a mí y me preguntó por qué tenía ese talento guardado. Ahí empezó todo y poco a poco mis amigas me fueron animando. Tenía quince años y ya fue cuando empecé a componer los primeros temas.

—¿Siempre ha tenido claro el estilo musical por el que se iba a decantar? 

—He probado varios palos y aunque tengo mi seña de identidad y una voz algo peculiar, porque no es una gran potencia pero sí posee matices, mezclo varios gustos musicales. Tengo dos hermanos y dos hermanas mayores, yo soy la pequeña de la casa, y de todos ellos he cogido un poco. Desde el rock, el pop inglés, flamenco, música de discoteca...

—¿Cómo define su estilo, entonces?

—Pop con tintes de rock y flamenco. Es una mezcla propia de la casa (ríe).

—¿Qué es lo que más le gusta de la música?

—Transmitir. El hecho de poder contar una historia que has vivido y sentido y que una persona, aunque solo sea una, te escuche y lo sienta es lo más gratificante que existe. 

—¿Cómo es abrirse paso en este complicado mundo?

—No me vas a creer pero en mi caso fue cuestión de suerte y de obcecación, con lo que, al final, quien la sigue la consigue. En mi caso, esta amiga que me descubrió, precisamente, fue la que me presentó a mi primer mánager. Además fue un día de Reyes y fue su regalo. Ahí comenzó la grabación de Tu color, mi primer disco. Se podría decir que realmente fue como un sueño, algo idílico.

—¿Pero es consciente de que este sector es muy complicado?

—No es nada fácil abrirte paso poco a poco, entrar en una discográfica, el que te escuchen, sonar en la radio... Son cosas que cuestan muchísimo trabajo, pero como era lo que quería desde siempre y me hacía tanta ilusión, al final se dieron unas circunstancias excepcionales que guardo dentro de mí. Guardo las dos partes, el hacerte dura abriéndote paso poco a poco, pero también ese lado bonito de que fue un poco fortuito todo.

—¿Cómo se siente uno con su primer disco en la mano?

—Lo primero fue ponerme a llorar. Se te cruzan miles de sentimientos a la vez. Te entra un poco de locura, de histeria, de acordarte de tu madre, de tu padre... Escuchas la canción por la radio y es un sentimiento muy especial. Además, en mi caso me pasó todo en circunstancias muy difíciles que contrastaban mucho con el momento tan bonito que estaba viviendo en la música. A la vez que empecé a grabar el disco, hacer promociones y hacer realidad mi sueño, mi padre enfermó. Pero me quedo con lo bonito, y es que se fue pero primero vio a su hija cantando y cumpliendo un sueño.

—¿Dónde fue la primera vez que se subió en un escenario?

—En La Carolina. Yo tenía que hacer la presentación en mi pueblo porque lo quiero con locura. Tendrá sus cosas mejores, regulares y peores, pero yo soy de las que pienso que a la gente, las cosas y a tu tierra las tienes que querer tanto con lo bueno como con lo malo. No podía escoger un mejor lugar para presentar el disco que en mi pueblo y con mi gente.

—¿Cómo fue?

—Precioso. Tuve mucha emoción y nervios al ver la caseta municipal llena y estar acompañada de todos mis amigos. Veía las escaleras para subir al escenario y por un momento creía que no las podría andar. Pero sí, las subí y lo disfruté muchísimo a pesar de ese tinte un poco triste porque no pudieron acompañarme. Pero sé que lo vieron y estaban felices. El cómputo de todo fue positivo.

—¿Cómo surgió la posibilidad de escribir el himno del Real Jaén?

—Me lo propuso un amigo de La Carolina que iba a inaugurar la peña del Real Jaén en el pueblo. Yo soy muy futbolera, me encanta el fútbol y mi tierra, por lo que vi una oportunidad tremenda para hacer algo bonito para ellos. Estoy muy contenta tanto por la respuesta del club como de los aficionados. Me han llamado para cantarlo en varias peñas y me encanta.

—Ha mencionado varias veces a los medios de comunicación a lo largo de la entrevista. ¿Se ha sentido alguna vez abrumada?

—Mi sentimiento hacia los medios de comunicación y todo lo que rodea esta andadura es agradecimiento. Siempre estoy dispuesta a lo que me pidan porque es mi forma de gratitud. Abrumada, por supuesto, pero en el buen sentido, porque siempre es bonito que le den visibilidad, en esta caso, a la música de Jaén.

—¿Dónde se ve de aquí a diez años? ¿En La Carolina, Madrid, Barcelona, Londres...?

—Echar raíces y mi sueño, soy muy sencilla, es mi tierra. Quiero viajar allá donde pueda, por supuesto que sí, pero las raíces las quiero echar en mi tierra.

—Puede que la gente piense que para convertirte en una cantante de éxito es mejor vivir en una gran ciudad como, por ejemplo, Madrid.

—No hay que seguir las cosas tal cual se han visto y hecho siempre. También pueden darse pasos diferentes algún día y se puede cambiar eso.

—¿Vas a la contra?

—Sí. Además tengo una canción que se llama Contra el viento y dice que el aire sople muy fuerte, que yo levantaré mi frente mientras tengan fuerzas mis pies. Así que con esto te he contestado.

—¿En qué está trabajando ahora mismo?

—Ahora mismo estoy trabajando en organización de eventos. Estamos organizando uno de talentos musicales que se celebra en Maspalomas, Gran Canarias, pero se están haciendo audiciones a nivel nacional. Se han elegido dos delegaciones que son Cataluña y Andalucía. Y esta última tengo el honor de coordinar. 

—¿En qué consiste?

—Se llama Meet Music Tourism y el concurso ha venido a quedarse en la provincia de Jaén porque es un escaparate para la cultura y la música de la provincia. Además, abarca muchos más campos. Aquí lo que hacemos es una audición en la que se eligirán a dos participantes que acudirán, con los gastos pagados, a Maspalomas, el 7 y 8 de junio. Pero allí se hacen muchas cosas más como abrir la posibilidad a presentar colecciones de ropa de jóvenes diseñadores, gastronomía, empresa, etcétera. Es una feria con un público de 15.000 personas que incluye este concurso de talentos en el que el ganador graba un single que será promocionado a nivel nacional y grabará un videoclip. Las audiciones serán el 3 de mayo, en la Sala Kharma, con un jurado profesional.

—Hemos hablado de música, de organización de eventos pero usted también tiene una tercera faceta, más relacionada con la salud.

—Efectivamente. Soy técnico en Balneario y Spa y quiromasajista. Es un trabajo que me llena mucho también y he tenido la posibilidad de hacer prácticas en el Hotel Palacio de Mengíbar, por ejemplo, o en los Nuevos Nenúfares de Linares. 

—¿Le da tiempo a hacerlo todo?

—Si quieres y te organizas da tiempo para todo. Conozco a gente que tiene menos horas todavía y se organizan de maravilla.

—¿Qué le dicen en casa cuando ven su actividad?

—Ellos siempre me están alentando a seguir y a luchar hasta el último cartucho por mis sueños. Al final, es una vida la que tenemos pero no nos lo creemos ni lo materializamos. Tenemos que aprovechar el momento, el hoy, el ahora y explotarlo al máximo. 

—¿Es posible vivir de la música?

—Si se es muy conocido sí, aunque yo no lo he experimentado. En mi caso es bastante complicado aunque hay que saber que hay varios abanicos abiertos que se deben aprovechar. Independientemente de que yo haga composiciones propias, también se estila versiones de otros grupos a modo de tributo, por ejemplo. La música es muy amplia y se puede aprovechar de muchas maneras. Difícil es, pero difícil es todo en la vida. 

—La última pregunta. ¿Con quién te gustaría subirte al escenario?

—Con mucha gente. Antonio Orozco me encanta, Manolo García o Fito & Fitipaldis.

 

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