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"No voy a ser un títere de la actual directiva de la Agrupación"

Por Javier Cano - Septiembre 27, 2020

Desde que hizo pública su intención de presidir la Agrupación de Cofradías y Hermandades de la Ciudad de Jaén el pasado 17 de septiembre, el rostro de Carmen Lucía Megías Palacios (Jaén, 1976) es cada vez más conocido entre los jiennenses. La primera aspirante femenina a dirigir la institución hace un hueco en su rutina de opositora y, a primera hora de la mañana, se 'enfrenta' con innata tranquilidad a una entrevista en la que, rotunda y sin despeinarse, tira por tierra los dimes y diretes que la señalan como 'marioneta' para la continuidad de la actual directiva. 

—Para muchos es usted casi una desconocida, es cofrade desde hace años e incluso miembro de la permanente de la Agrupación pero, por ejemplo, no ha sido hermana mayor de ninguna hermandad, como el grueso de presidentes. ¿Quién es Carmen Megías, cuál es el bagaje cofrade de quien aspira a convertirse en la cabeza visible de la Semana Santa y la Gloria de aquí?

—Soy una jiennense que en el mundo de las cofradías ha ido formándose desde la base hasta llegar a la Agrupación, con lo cual aporto la trayectoria de no entrar como algunos han entrado: desde arriba, sino que conozco las cofradías desde abajo.  

—¿Qué conocimiento es ese, a qué base se refiere?

—Por ejemplo, en la Cofradía de Nuestro Padre Jesús, que es de la que más conocimiento tengo, he estado en las filas, sé cómo se mueven las filas, lo que la gente comenta en ellas. Llevo quince años en Caridad de Nuestro Padre Jesús también, sé de caridad lo que me han ido enseñando y lo que he aprendido, y estoy en el servicio de procesión. Aparte de eso los tres años que he estado en la Agrupación de Cofradías, que además de llevar la Vocalía de Caridad he atendido a lo que los compañeros hacían; con lo cual, más o menos, sé un poquito del manejo de la Agrupación.  

—A la espera de lo que pase el próximo 25 de octubre en las elecciones, a día de hoy es usted la primera mujer candidata a presidir la institución y, posiblemente, también la persona más joven en hacerlo. 

—Creo que sí, que soy la más joven. 

—¿Cómo lleva eso de hacer historia? ¿Es consciente de ello, o no le parece para tanto?

—Yo lo llevo con naturalidad. Llega un momento en el que las mujeres se han ido incorporando al mundo cofrade, empezaron con las costaleras del Mayor Dolor aquí en Jaén, y a partir de ahí han ido abriendo camino a las demás. Da la casualidad de que me ha tocado a mí aspirar a ser presidenta de la Agrupación de Cofradías, pero ya había habido mujeres que han ido ocupando distintos cargos en la Agrupación. 

—¿Cómo recibió la noticia de su designación?

—Con sorpresa, no me lo esperaba.

—¿De verdad? ¿Usted que estaba dentro de la Agrupación no había visto movimientos que la hicieran pensar que era la elegida?

—No, no, de verdad; el candidato de la Agrupación era Diego Montiel, que por circunstancias no ha podido ser. A mí me llamó Paco Latorre, me lo propuso y le dije: "Hombre, dame un poquito de tiempo para tomar la decisión". Una vez que nos reunimos, estuvimos hablando y a partir de ahí fuimos puliendo distintos detalles que no teníamos claros y tomé la decisión.  

—¿Preguntó a mucha gente, pidió consejo antes de tomar una decisión tan importante?

—Pregunté a gente de mi cofradía de mi entera confianza, a la familia... sobre todo. 

—¿Y qué tal? ¿Todos la animaron a dar el paso, o no hubo unanimidad?

—Como en los toros: división de opiniones. Pero claro, luego llega el momento en el que cada uno debe tomar una decisión, lo medité mucho. Algunas cosas que no tenía claras se limaron con Paco [Francisco Latorre, actual presidente en funciones y candidato a la vicepresidencia] y con Francis [Francisco José Moreno, que repetiría como administrador] en cuanto me reuní con ellos.

—¿Qué requiere de usted un cargo como el de presidente de la Agrupación de Cofradías? Parece intenso...

—Es un cargo de 24 horas los 365 días, no solamente sentarse en la tribuna, como mucha gente piensa. Hay épocas que son más livianas y otras que requieren más trabajo, pero tienes que estar ahí, a cualquier cofradía puede surgirle un problema en un momento determinado y tienes que estar ahí siempre que pida ayuda, claro. 

—Como cualquiera que se mueva en los ambientes cofrades de la capital ya habrá escuchado nombres de posibles candidatos, muy señalados y representativos; el coronavirus no deja de sembrar incertidumbre, incluso podría llegar a remover los plazos y las fechas de las elecciones. El 'delfín' de la Agrupación presentó una dimisión exprés totalmente inesperada. Tomando en cuenta todas estas circunstancias, ¿se ve usted presidenta electa el 25 de octubre?

—Como he dicho anteriormente, cuando el actual presidente me lo planteó tuve que sopesar muchas cosas, y una de ellas fue la responsabilidad. Puede haber circunstancias sobrevenidas y hay que improvisar. Todo eso se pensó, y al final tomé la decisión. 

—Que se ve como presidenta, vamos...

—Lo que digan los hermanos mayores, bien hecho está.

—Todavía se acusa a las cofradías de ser uno de los ámbitos más lentos a la hora de aceptar a la mujer, que hay puertas que no se han abierto aún pese a la evidente incorporación experimentada en los últimos años. ¿Cree que pesará entre los hermanos mayores que tienen que votarla el hecho de que usted sea mujer, o ya los ha tanteado y tiene más o menos asegurado su apoyo? 

—Hombre, he hablado con algunos hermanos mayores y tengo su respaldo. En ningún momento han hecho referencia al hecho de que yo sea mujer, de hecho hay gobernadoras y hermanas mayores; no creo que eso sea un impedimento, está contrastado que una mujer puede hacerse cargo tanto de una cofradía como de la Agrupación. Espero que no se tenga en cuenta ese aspecto.

—Si no gana las elecciones, ¿lo vivirá como un fracaso para la conquista de la igualdad, además de como una 'derrota' personal?

—No, porque tengo la certeza de que si no el año que viene, el otro o cuando proceda habrá otra mujer candidata a presidenta de la Agrupación, no me cabe la menor duda. Yo ofrezco un trabajo, una candidatura, un equipo. El hecho de que yo sea una mujer no es lo importante. 

—Pero puestos a ser la primera... 

—Hombre, prefiero ser yo, ya que he dado el paso.

—Hay quien o quienes dicen que es usted la 'mujer de paja' de la actual directiva para continuar al frente de la institución; no en vano, el presidente Latorre y otros responsables la acompañan en puestos representativos de su lista. ¿Quiere ser tajante al respecto y dejar claro si va a ser un títere en manos de la dirección o si va a ir por libre?

—Ni soy un títere ni voy por libre. Nosotros hacemos equipo y trabajamos en equipo. Francis da su opinión, Paco da su opinión, yo la doy y los vocales también. Aquí nadie va a manejar a nadie ni a imponer lo que haya que hacer. Que llega un momento dado en el que yo tenga que tomar una decisión, la tomaré y no me temblará el pulso. La gente, que hable lo que quiera. Tengo claras las cosas que quiero hacer y que se va a dar continuidad, porque por desgracia el coronavirus interrumpió bruscamente los proyectos de la permanente y ese paréntesis hay que completarlo, darle continuidad. Aparte de eso voy a aportar mis ideas, mi forma de ver la Agrupación, mis detalles. Pero será un trabajo en equipo. 

—Pero entiende que existan esas dudas llevando en su candidatura al actual presidente y al administrador, ¿no?

—Sí, lo entiendo y las respeto, pero no se ajustan para nada a la realidad. Soy consciente de esos comentarios, y me los esperaba. 

—¿Hay más 'rescatados' en su lista?

—Sí, hay vocales que van a continuar, pero también habrá nuevas incorporaciones. 

—Imagínese que ya ocupa el despacho de la sede de la calle Bernardo López, que ya tiene en sus manos la confirmación del Obispado. ¿Qué es lo primero que va a cambiar, si es que tiene en mente empezar con cambios?

—Voy a darle continuidad, repito. De todas formas, no quiero hablar mucho todavía de esto porque el equipo está formado pero faltan algunos detalles. Cuando esté al cien por cien quiero reunirme con ellos y darles la orientación mía, quiero darles unas pautas y escucharlos. Aunque ya he hablado con ellos de forma informal y me han dado sus ideas, algunas de ellas fantásticas, quiero hacerlo de una manera más oficial. Por deferencia hacia ellos prefiero no decir nada todavía, solo que habrá continuidad, que se seguirá profundizando en algunos temas que estaban pillados con alfileres y hay que completarlos. 

—¿Puede concretar un poco, arrojar algo de luz? ¿Hay algún asunto que, en su opinión y desde su conocimiento de la Agrupación, necesite cambios? 

—Hay un tema, en lo que respecta a la Semana Santa, que lo tengo un poco sobre mi alma y en ese aspecto hay que hablar con los hermanos mayores. Ese será uno de mis primeros pasos. 

—¿Va a notar Jaén algo distinto en su Pasión y en su Gloria porque sea una mujer quien presida el órgano que aglutina a las hermandades, si es que finalmente se hace usted con el cargo?

—El hecho de que una Semana Santa dependa de si una mujer o un hombre preside la Agrupación no lo veo, no lo asemejo. La Semana Santa va a tener las mismas características, se desarrollará como hasta ahora, el hecho de que yo sea mujer no influirá en eso. 

—Efectivamente, pero piense por un momento en la posibilidad de que le llegue a su despacho una petición, una solicitud que sí afecte directamente a las mujeres. Por poner un ejemplo que podría ser significativo, un grupo femenino de cofrades de su hermandad, Nuestro Padre Jesús, que quiera meterse bajo el trono de El Abuelo: ahí tendría que mojarse...

—Eso le importa a la junta de gobierno de Jesús, le corresponde a ellos.

—¿Pero qué opinaría usted?

—Que sería el hermano mayor de Jesús (ya que hacemos referencia a esta cofradía) y su junta de gobierno quienes decidieran. Yo no puedo meterme en eso, las cofradías son totalmente independientes, la Agrupación solo las coordina, les sirve de apoyo. A no ser que el hermano mayor o la junta de gobierno le pida opinión...

—¿Y si ocurre eso, si le piden que se posicione?

—Si empezaron las costaleras del Mayor Dolor... Es cuestión de que las juntas de gobierno lo planteen a sus cofrades. No va a pasar nada, poco a poco la mujer se ha ido incorporando, no creo que haya mayor problema. 

—Hablando de 'su' hermandad: es cofrade de Jesús 'por parte de padre' y del Gran Poder (de Sevilla, claro) 'por vía materna'. Usted que tiene el corazón dividido entre ambas Pasiones, ¿qué le parece eso que unos llaman evolución y otros impostura a la hora de usar costumbres, léxico y hasta el acento hispalense en las procesiones de Jaén... todo eso que Manuel López Pérez llama "foráneas adherencias" en sus Cartas a don Rafael?

—Hay que mantener las identidades de Jaén, eso es lógico, pero que las cofradías de Jaén se han visto influenciadas por Sevilla, no es nada nuevo. Han evolucionado teniendo como referente a Sevilla, pero hay que mantener las raíces de Jaén, porque somos de Jaén. Otra cosa es acoplar algunas ideas, pero el acento, cambiar nombres... A eso no le encuentro sentido.

—Por cierto, y para 'encerrar' esta entrevista: ¿con qué momento de la Semana Santa jiennense se queda?

—Me voy a remontar a hace unos años, cuando salía desde la Catedral con Nuestro Padre Jesús. Como decimos en la cofradía, la primera bufá cuando se abría la puerta del Perdón y se veía la Plaza de Santa María... eso se lleva en el alma.

—¿Está reivindicando la candidata a presidir la Agrupación de Cofradías que Jesús vuelva a la Catedral?

—Para nada, para nada, es un recuerdo que está ahí, que mantengo. Jesús tiene su casa, que es el Camarín. Pero ese recuerdo cuando se abría la puerta del Perdón...

Vídeo y fotos: Esperanza Calzado

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