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DESAPARECIDOS, EL DUELO CONGELADO

DESAPARECIDOS, EL DUELO CONGELADO

Por Fran Cano - Diciembre 22, 2018

Familiares de Christian Foronda Serrano y Miguel Ángel López Restrepo relatan los últimos momentos con los desaparecidos y cómo enfrentan la búsqueda y el paso del tiempo sin novedades

Una cosa es verlo en televisión: "Desapareció y nadie sabe nada de su paradero desde hace días", dice un presentador de televisión en un informativo.
Otra historia es vivirlo, que el drama te toque y que el presentador de la tele cuente menos de lo que tú sabes.
Los padres, tíos y amigos de Christian Foronda Serrano, de 18 años, lo buscan desde hace 23 días. Lo vieron en Cortijos Nuevos, donde llegó para faenar en la recolecta de la aceituna. No llegó a dar un jornal.
La exmujer y madre de dos hijos de Miguel Ángel López Restrepo, colombiano de 32 años, lleva más de dos meses sin saber del paradero del padre de sus pequeños. Lo vieron por última vez en Peñamefécit.
Son los dos casos más recientes de desapariciones duraderas en la provincia. "Es una desesperación constante. No sabes qué hacer", coinciden los familiares.
Porque no saben qué hacer.

MIGUEL ÁNGEL LÓPEZ RESTREPO

 Miguel Ángel López Restrepo.
Miguel Ángel López Restrepo.

"ÉL SE REHABILITÓ EN COLOMBIA ANTES DE VOLVER A JAÉN"

El colombiano Miguel Ángel López Restrepo —pelo negro, complexión atlética, 1,72 centímetros de altura— había vivido en dos épocas diferentes en Jaén antes de que su foto fuera difundida en cientos de fotocopias por las calles de Peñaméfecit y del resto de barrios. Hace casi una década llegó a Canarias. Allí completó la Educación Secundaria Obligatoria. Más tarde se marchó a Jaén capital, donde conoció a Claudia Taimal. Empezaron una relación y tuvieron dos hijos: una niña, que ahora tiene siete años, y un chico, de diez.

El padre estuvo empleado en un bar, en las inmediaciones de la Universidad. Además de la etapa en la hostelería, también trabajó en la recolecta de la aceituna. Un día, hace siete años, López Restrepo y Taimal dejaron la relación. Se divorciaron. Y él regresó a Colombia. Ella se quedó en Jaén cuidando de los hijos, y cada cierto tiempo se comunicaba con Patricia Restrepo, la madre de Miguel Ángel, residente en Pereira (Colombia).

—Ni siquiera le pedía dinero, porque el dinero de allá hasta acá no vale nada —cuenta la exmujer cerca de la calle Millán de Priego, junto a Correos. Es lunes 17 de diciembre, viste abrigada, con un gorro negro que le cubre la mitad del cabello, y está a la espera de que su actual pareja traiga una copia del cartel que alerta sobre la desaparición de López Restrepo.

Taimal supo que el padre de sus hijos inició una relación al volver a Colombia. A partir de ahí el contacto entre Taimal y López era intermitente. A veces él llamaba para interesarse por los niños. Hasta que hace apenas un año, regresó a Jaén y se instaló en un piso compartido de la calle Málaga, en Peñamefécit.

—Sé que antes de volver acá tuvo problemas. Cayó en el vicio, y estuvo en una casa para rehabilitarse, en Colombia. Yo, que sí tengo la doble nacionalidad colombiana y española, le hice una carta de invitación para que entrara a España y pudiera ver a sus hijos.

Al inicio de su nueva y última estancia hasta la fecha en Jaén, López Restrepo visitaba a sus niños y los trataba bien. Según la madre, tenía enfrente de ella a la misma persona con la que se casó. Todo iba en una línea de estabilidad hasta que en verano de este año Miguel Ángel López dejó de tener contacto con Claudia Taimal y los críos durante un mes.

—Llamé a la madre. Me dijo que estaba bien.

EL SILENCIO DEL HIJO: "YO NO HABLO DE LAS INTIMIDADES DE MI PAPÁ"

El 1 de octubre de este año, Miguel Ángel López y Claudia Taimal se citaron. De acuerdo con el relato de la madre, él quería llevarse a los niños a su piso entre semana, pero ella no lo vio con buenos ojos. Movió ficha y le recordó que un papel del Juzgado determinaba que solo podía ver a los hijos en fin de semana.

—La Policía habló con él. Le pidieron los papeles que tenía para continuar en España. Le pusieron un abogado de oficio para evitar la carta de expulsión, pero no la presentó.

Miguel Ángel López llamó a su expareja poco después de la medianoche del día 14 de octubre —en el paso del 13 al 14 —. Quería llevarse al día siguiente a sus hijos a la Feria de San Lucas. Claudia Taimal no puso ningún problema: solo le indicó que antes de las siete de la tarde debían estar de vuelta, porque ella iba a esa hora a misa.

—Pero no vino. No era la primera vez que lo hacía. Tampoco le di importancia —dice.

 Claudia Taimal, de espaldas en la imagen, es madre de dos menores. Foto: Fran Cano.
 Claudia Taimal, de espaldas en la imagen, es madre de dos menores. Foto: Fran Cano.

Hasta que pasaron dos semanas incomunicados, y ella sintió una desazón: qué sería de Miguel Ángel, se preguntó primero. Después habló con una familiar de la pareja que tenía el padre de sus hijos. Esta le comunicó que ya no había relación y que solo eran amigos.

Al otro lado del Atlántico, Patricia Restrepo no sabía nada de su hijo. Llevaba quince días sin llamar. La mujer estaba muy preocupada, y tanto ella como Claudia Taimal en acordaron actuar casi al unísono. Patricia Restrepo puso la denuncia en Pereira el 13 de noviembre a las nueve de la mañana en horario local; un día más tarde lo hizo su exnuera en la Comisaría de la Policía de Jaén, justo cuando se cumplió un mes de la desaparición.

A Claudia Taimal le aseguran desde las Fuerzas de Seguridad que Miguel Ángel Restrepo no está ni en hoteles ni en hospitales de España. Tampoco consta que haya viajado a otro país. Ahora investigan las últimas comunicaciones telefónicas que tuvo. Taimal no entiende por qué desaparecen las hojas que ella pega en farolas y mobiliario urbano. No sabe si hay un mensaje encubierto en ese acto de retirar los folios. Dos personas le dijeron a la mujer que vieron a Miguel Ángel López Restrepo el día 16, tras la denuncia.

—No sabemos si está vivo o muerto. Le han hecho una prueba de ADN a mis hijos, y ni así hay forma de dar con él —lamenta.
El hijo de Claudia Taimal le dijo un día algo inquietante a la madre: "Yo sé sobre mi papá, pero no hablo de sus intimidades".
Es posible que el pequeño preste declaración.

CHRISTIAN FORONDA SERRANO

 Christian Foronda Serrano, de Granada, tiene 18 años.
Christian Foronda Serrano, de Granada, tiene 18 años.

"TODOS SUFRIMOS, PERO MI HERMANA ESTÁ MUY MAL"

El pasado viernes 30 de noviembre de 2018 en Cortijos Nuevos llovió lo suficiente como para que los jornaleros descartasen dar palos a los olivos. Poco después de las ocho de la mañana, Christian Foronda Serrano —moreno, delgado, 1,80 centímetros— caminaba con los auriculares conectados a su teléfono, un Huawei de color negro. Su tío, José Luis Serrano, fumaba un cigarro en la puerta de un bar cuando el joven pasaba por allí. Primero, Serrano le pidió que se quitara los auriculares. Christian Foronda le hizo caso después de disculparse. Entonces escuchó las palabras de su tío: "Le pregunté que adónde iba. Le dije que no íbamos a trabajar. Me contestó: 'Voy a comprar tabaco y a dar un paseo'. Me dio dos besos. Y no lo he vuelto a ver", narra Serrano.

El chico compró tabaco en un bar. Además del smartphone, que desde entonces no da llamada, llevaba al menos diez euros, el DNI y las llaves de la casa de su abuela, donde residía para la temporada de la cosecha. Foronda, que vive habitualmente en Granada junto con su padre, quería conseguir dinero para comprar una moto de segunda mano. Estaba feliz, listo para dar el callo. Adquirió unas botas de campo para echar la campaña.

La familia vio por última vez al joven a las diez de la mañana, en casa de la abuela. Un obrero que ese día trabajaba con una retroexcavadora lo observó caminar por un carril sobre las doce menos veinte. Seguía lloviendo. El trabajador es amigo de José Luis Serrano: "Le extrañó que mi sobrino fuera andando. En principio no lo conoció, pero luego se dio cuenta de que era Christian", apunta. Otro testigo ha contado a la familia que vio al chico sobre las ocho de la tarde, pero no recuerda con exactitud si fue el 30 de noviembre o el día anterior. También hay otro que ha dicho que Christian Foronda estaba cerca de la rotonda del pueblo en torno a la medianoche. Las Fuerzas de Seguridad están al tanto de los testimonios. "Todos sufrimos, pero mi hermana lo está pasando muy mal", expresa Serrano.

"TENGO UNA ESPINA CLAVADA CON LAS BALSAS"

Josefa Serrano, la madre del joven, puso la denuncia en el cuartel de la Guardia Civil de La Puerta de Segura el pasado 1 de diciembre. Manuel Foronda, el padre, está en Granada por recomendación de los investigadores. Por si Christian vuelve allí.

Desde la denuncia, la búsqueda ha pasado por diferentes fases hasta que fue suspendida el pasado 7 de diciembre. El mismo día de la desaparición, José Luis Serrano peinó por cuenta propia Montizón, y no descansó hasta las dos de la madrugada. Además, la Guardia Civil estuvo en El Yelmo y en las inmediaciones del campo de fútbol. Los rastreos posteriores por otras zonas sumaron, aparte de a los agentes, a voluntarios de Protección Civil, efectivos de Infoca, miembros del Grupo de Espeleología de Villarrillo y a vecinos y amigos. No hubo resultado. En los últimos días ha habido algunas búsquedas en grupos muy reducidos. Ayer, la Agrupación Musical San Roque y coros y danzas El Yelmo hicieron un concierto gratuito en la parroquia San Rafael Arcángel para que Christian siga en la memoria colectiva. Para no perder la esperanza.

Serrano tiene una intuición, "una espina clavada". Le preocupan las balsas de los alrededores, porque, según cuenta, años atrás hubo al menos dos personas, desaparecidas en distintos momentos, cuyos restos mortales fueron hallados en las balsas. "Una de ellas está muy próxima al punto donde vieron a mi sobrino por última vez. Ojalá profesionales puedan indagar", expresa.

 Agentes intentan encontrar a Christian Foronda Serrano. Foto: Cedida.
Agentes intentan encontrar a Christian Foronda Serrano. Foto: Cedida.

Luis Serrano, hijo de José Luis, quiere a su primo Christian como a un hermano. Se llevan apenas un año, y han estado juntos cada vez que Christian regresaba a Cortijos Nuevos. En un pueblo de un millar de habitantes, ¿cabe la posibilidad de que alguien quisiera el mal para un chico que iba y venía cada cierto tiempo? "Mi primo no se mete con nadie. Se lleva genial con sus amigos, y antes que discutir prefiere venirse a casa de mi abuela", asegura Luis Serrano. "Además, como a estas edades los jóvenes cambian físicamente muy rápido, no era conocido por todos", apunta Serrano padre.

El hallazgo del cadáver de Laura Luelmo, asesinada y agredida sexualmente por Bernardo Montoya en El Campillo (Huelva), ha conmovido a los familiares. "Nos ha afectado mucho. Piensas en cosas malas", admite. "Ya no sabemos qué hacer. Hemos tenido que volver a nuestros trabajos", dice con pesar.

EL TRABAJO DE LAS FUERZAS DE SEGURIDAD Y DE 'SOS DESAPARECIDOS'

Además de las historias descritas, hay otros cuatro varones desaparecidos de larga duración en la provincia: Jesús Muñoz Armenteros —desde hace sobre dos años y medio—, Tidany Coulibaly —cinco años—, Juan Carrillo —perdido desde 2013— y Antonio Moreno —desde 2006.

La Guardia Civil remarca que no hay un tiempo límite de 24 horas antes de hacer una denuncia: "Es un mito que hay por la influencia del cine americano. Todo lo contrario: cuanto antes se denuncie, mejor: las primeras horas son las más importantes", manifiestan a este diario.

El número 062, gratuito, está a disposición de la ciudadanía para aportar cualquier dato que ayude en las investigaciones. Es frecuente que los Cuerpos de Seguridad reciban denuncias de personas que puede que no estén desaparecidas. Cada caso es particular, y el común denominador es la coordinación entre la Guardia Civil y la Policía Nacional. Da igual dónde se haga la denuncia, ambos Cuerpos lo saben enseguida.

En una ocasión, agentes encontraron en un Mercadona a un vecino de Martos del que constaba denuncia por desaparición. Cuando le preguntaron por qué estaba allí, el hombre fue muy contundente: "Porque me sale de los cojones". No es lo normal, y sí que hay un perfil en los casos de adolescentes que se resuelven más o menos pronto: jóvenes que se van a una localidad cercana por una riña familiar o por temas sentimentales. En estos casos, internet ha traido ventajas e inconvenientes. La desinformación en las redes es un obstáculo y genera confusión: el caso de la joven jiennense Elena Salas, que fue hallada con vida en septiembre de 2017 después de la denuncia de los allegados, se ha hecho viral en las comunidades digitales un año después. Y hasta en dos ocasiones.

Joaquín Amills es el presidente de la Asociación SOS Desaparecidos, en activo desde 2010. El procedimiento habitual del colectivo con las familias afectadas es recibir la copia de la denuncia, una foto y una autorización en caso de que el desaparecido sea menor. "Al cabo de media hora, difundimos la alerta por redes, correos y grupos de mensajería por móvil", indica en conversación telefónica con este medio.

La alerta en el caso de la fallecida Laura Luelmo ha llegado a más de 700.000 personas vía 'SOS Desaparecidos', según datos de la asociación. "La difusión rápida es muy importante. Nosotros pasamos datos que nos llegan a las Fuerzas de Seguridad", añade. El alcance de todas las publicaciones del año pasado ha superado los 82 millones de usuarios.

Amills explica que el colectivo facilita a las familias apoyo psicológico y jurídico. En el apartado emocional, es cuestión de prevenir y evitar errores para que no se reproduzcan en casos futuros.

El hijo de Joaquín Amills, con quien comparte nombre y primer apellido, lleva una década en paradero desconocido. El padre habla desde la experiencia: "Hay que aceptar la situación y aprender a sobrevivir. Tenemos que transformar el dolor y la frustración en positividad", argumenta. "El nuestro es un duelo congelado. Cada familiar se convierte en la voz y en la luz de cada desaparecido. El recuerdo no puede borrarse. No podemos rendirnos", sentencia.

 Los folios para localizar a Miguel Ángel López Restrepo han sido puestos y repuestos en Jaén.
Los folios para localizar a Miguel Ángel López Restrepo han sido puestos y repuestos en Jaén. "No sé por qué los quitan", dice la expareja.

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